Fernando Corzantes

ENCUENTRO CIUDADANO

LOS GRANADEROS

El día de su toma de protesta como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia
Sheinbaum anuncio la desaparición del denominado Cuerpo de granaderos.

Resultando éste un acto simbólico de gran dimensión. Señalando que “hace 50 años en este mismo recinto, en medio de la represión estudiantil del 68, en uno de los capítulos negros de la historia, el que era en ese entonces presidente, Díaz Ordaz, dijo la terrible frase ‘hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene su límite’. Un mes después se ordenó la masacre de estudiantes en Tlatelolco. 50 años después, en la recuperación de la esencia democrática y pacifista del movimiento que triunfó el 1 de julio, coincidimos de nunca utilizar a las Fuerzas Armadas para reprimir al pueblo”.

Así, en cumplimiento de una de las demandas del movimiento estudiantil de 1968 pidió al Secretario de Seguridad Pública la desaparición definitiva del cuerpo de granaderos.

La introducción de las granadas al arsenal militar hizo estimar necesaria la creación de éste cuerpo especializado. En México, los Granaderos son unidades de policía especializadas en tareas antidisturbios y otras funciones de seguridad pública interior. De acuerdo con el “Manual de Organización de la Secretaría de Seguridad Pública” del entonces Distrito Federal, señala que en septiembre de 1939, se estableció en el Reglamento Orgánico de la Policía Preventiva su integración con policías a pie, montados, auxiliares, vigilantes de cárceles, penitenciarías y bomberos, correspondiendo al Presidente de la República el mando supremo de la corporación.

El nombre oficial de estos uniformados era Policía Metropolitana Granaderos y se estima que existen tres mil de estos elementos identificados por sus escudos y blindaje.

Los granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública son los más frecuentes protagonistas de actos de tortura, tratos crueles e inhumanos, según documenta la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), pero también existen quejan de las pésimas condiciones laborales que enfrentan.

Uno de los brazos de la represión de los gobiernos priistas como respuesta a todo tipo de movimientos opositores, fue la intervención del cuerpo de granaderos, que adquirió a partir del gobierno de Miguel Alemán, el carácter de una política permanente de Estado.

Si bien la represión se aplicó contra todo tipo de movimientos políticos y sociales, ésta se concentró de manera aplastante contra los movimientos caracterizados como de izquierda.

Y 1968 fue uno de los momentos en que actuó con mayor fiereza y saña. El 22 de julio los granaderos reprimieron una riña entre alumnos de la Vocacional 5 del Instituto Politécnico Nacional y la preparatoria particular Isaac Ochoterena. Los agentes irrumpieron en las vocacionales 2 y 5, hiriendo a profesores y alumnos. Tres días después, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se declaró en huelga indefinida, demandando la excarcelación de los estudiantes detenidos así como indemnización a los lesionados.

La represión ejercida violentamente por granaderos, escaló a ser un asunto político neurálgico del movimiento pro libertades democráticas, quién a través de su Consejo Nacional de Huelga incluyó el 4 de agosto de aquel año, en uno de los puntos del pliego petitorio la desaparición del cuerpo de granaderos.

Por años se ha documentado la participación de los granaderos para reprimir marchas,
realizar detenciones arbitrarias, en casos de tortura, robo, entre otros. Algunos de los momentos más violentos que protagonizaron se llevaron a cabo durante manifestaciones, para levantar plantones o retirar bloqueos, y parecía no tener fin.

Cincuenta años después la demanda ciudadana está saldada.

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