Eugenio García Romero

INGENIERÍA HUMANA

Alumnos  inteligentes discriminados

En la práctica docente y pedagógica podemos observar que un grupo de alumnos, independientemente que sea de preescolar hasta posgrado, está constituido por individuos, que por razones obvias son distintos entre sí, por lo que poseen personalidades diferentes. Acá tenemos al pasivo, al inquieto, al distraído, al estudioso, al obediente y al muy inteligente, que curiosamente también puede ser el más inquieto. Lo cual lleva a que los docentes, como una forma de “resolver” sus incapacidades pedagógicas, a etiquetar al niño como vago, flojo, majadero, incluso, siguiendo la “moda” como alguien que padece el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y más aún, en el peor de los casos, sacándoselo de la manga, se aconseja la aplicación de un estudio de su cerebro a través del electroencefalograma esto, obvio, aún sin haber recurrido a estudio alguno o consultar a un especialista.

¿Trastorno de atención dispersa por hiperactividad?

En primer lugar, ubiquémonos en qué es eso de la TDAH. De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM-V) de la Asociación Psiquiátrica Americana, APA, el TDAH es un trastorno del desarrollo infantil que se caracteriza por la emisión de una serie de conductas de inatención, hiperactividad e impulsividad. Desde un punto de vista psiquiátrico, L. P. Ullman y L. Krasner, en su libro “A Psychological approach to abnormal behavior”, mencionan que el TDAH, al igual que cualquier otra enfermedad mental, representa un estado del organismo, y la conducta del niño únicamente es el síntoma de la enfermedad. Para curar tal enfermedad se emplea un mismo tratamiento, independientemente de las conductas específicas que emita un niño.

Inteligencia superior

La Dra. Laura Ruiz, en su artículo “Inteligencia superior, muy fácil de confundir con déficit de atención”, menciona que para la mayoría de los padres constituye motivo de orgullo escuchar que alguien se refiere a su hijo como un “niño genio” o “niño sobredotado”; sin embargo, el panorama cambia cuando erróneamente se le diagnostica Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Descubre cómo identificar a un “genio” y qué hacer para apoyarlo.

Peligrosa confusión

La Dra. Ruiz señala que quien tiene inteligencia superior (comparada con la de individuos de la misma edad) parece estar siempre inquieto y se aburre fácilmente, por lo cual enfrenta problemas de disciplina y dificultades para poner atención en el salón de clase. Al mismo tiempo, posee madurez mental temprana, aprende rápidamente y toma decisiones con gran determinación, entre otras cualidades. Sin embargo, también suele presentar hiperactividad, rasgo que generalmente confunde a muchos adultos en su entorno, por lo que lejos de estimularlo, buscan que el pequeño reciba atención clínica.

Moda, pretexto o ignorancia

El TDAH es el trastorno de conducta más comúnmente diagnosticado en la niñez pero, rara y curiosamente, actualmente es imposible señalar su causa exacta. Se sabe que es un problema de falta de atención, exceso de actividad, impulsividad o combinación de estos factores, que afecta a infantes en edad escolar, particularmente en niveles de educación elemental o primaria, y suele traer consecuencias en su desarrollo. Aunque, un pequeño que es incapaz de atender cualquier tarea durante determinado tiempo tiene problemas académicos, su coeficiente intelectual generalmente es menor de 85, cuando en promedio es de 100 y presenta dificultad para controlar su conducta frente a personas de igual edad o adultos, entre otros rasgos debe ser atendido, por ello, conviene que sea sometido a una evaluación completa por parte del médico y no de un profe.

Mal Diagnóstico

En el Link Universia en Español, “Superdotados”, se señala que la identificación de los superdotados es el primer paso para la intervención educativa. Esta es de gran importancia, ya que no identificarlos como tales, en la mayoría de los casos, perjudica su desarrollo intelectual y su desarrollo emocional. Un mal diagnóstico se debe a la mala capacitación de los profesores, que en inicio no son profesionales de la Neurobiología del Cerebro, razón por la cual confunden superdotación con TDAH.

Graves consecuencias sin culpables

Carol Bainbridge, en su artículo “Niños superdotados y falta de atención”, cita que confundir a un niño sobre capacitado con un TDAH puede destrozar su vida. Noventa y tres por ciento de los casos de niños superdotados fueron mal diagnosticados. La solución es simple, aplicar pruebas para determinar su Coeficiente Intelectual.

Perfil del niño sobredotado en México

La Federación Mexicana de Sobredotación Intelectual (FEMESI) ha desarrollado el perfil de un niño sobredotado a partir de las siguientes características:
a) Hiperactividad, que disminuye al presentarse una tarea demandante o de interés para el niño; b) Aprendizaje rápido; c) Distraído (por la hipersensibilidad de los sentidos), aunque con la capacidad de aprendizaje sin prestar atención; d) Interviene en pláticas de adultos y puede comprenderlas; d) Le gusta conversar con gente mayor que él; e) Continuamente arma objetos o estructuras; f) Tiende a querer imponer sus reglas; g) Sensible en el área emocional; h) Tiene baja tolerancia a la frustración, lo que genera una búsqueda incansable por conseguir siempre sus objetivos.

Datos de relevancia encontrados durante la investigación del “Perfil del Niño Sobredotado en México”:

1. El 93% de los niños sobredotados son confundidos y mal diagnosticados con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), a pesar de sus diferencias. Lo cual genera un manejo inadecuado y por lo tanto la pérdida de sus capacidades.

2. De cada 3 casos de niños diagnosticados con TDAH 2 van a corresponder a casos de sobrecapacidad intelectual. Por lo tanto el 66% de los diagnósticos de TDAH se encuentran equivocados.

3. El 84% de los niños sobredotados tienden a ser distraídos en clase, lo cual puede llegar a ser visto como un problema de aprendizaje o de capacidades, sin embargo esta situación se presenta debido a que los niños con sobrecapacidad intelectual aprenden más rápido que sus compañeros y por lo tanto se aburren fácilmente con temas monótonos.

4 Los niños con sobrecapacidad intelectual sufren el doble de bullying que los niños promedio, debido a que tienen intereses y habilidades diferentes a la media, lo cual hace que sean rechazados y sufran una discriminación por ser distintos al promedio. Por ello es indispensable realizar un diagnóstico oportuno de la sobrecapacidad intelectual y posteriormente el que se otorgue una atención especial diseñada para niños con inteligencia superior.

La FEMESI cita los errores diagnósticos en sobredotación intelectual más comunes en México y el Continente Americano. Los niños sobredotados por sus características psicológicas, médicas, antropológicas y sociales distintas a la media, aunado al hecho que existe una relativa falta de conciencia social acerca de la existencia de esta población, son comúnmente mal diagnosticados y confundidos con enfermedades psicológicas e incluso médicas.

A continuación se enlistan algunos de los errores diagnósticos más comunes en la población con sobredotación intelectual:

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

En México el 93% de los niños sobredotados son confundidos con este diagnóstico principalmente por la hiperactividad producida por la inteligencia superior que al contrario del TDAH no constituye una patología, sino un signo de aburrimiento producido por la mayor velocidad de aprendizaje del niño sobredotado en comparación con la media poblacional.

Enfermedad de Asperger

Comúnmente diagnosticada en puntuaciones altas y extremadamente altas de inteligencia, mayores a 155, ubicadas dentro del rango de sobredotación intelectual. El aislamiento social y falta de amistades experimentadas en los niños sobredotados producido por la discriminación y aislamiento al que se somete a las mentes brillantes es generalmente confundido como un trastorno de falta de sociabilidad. Los niños sobredotados dejan de experimentar esta situación de aislamiento al ser reubicados en centros especializados donde convivan con sus iguales (otros sobredotados).

Autismo

El mecanismo por el cual se realiza la confusión diagnóstica es similar al ocurrido cuando se “etiqueta” a los niños sobredotados con la enfermedad de Asperger. Esta confusión es más frecuente conforme el CI sea más alto, llegando a ser de un 90% la incidencia de este error diagnóstico en niños con un CI mayor a 160 debido al aislamiento social producido por la discriminación hacia ellos.

Epilepsia y sus variantes electroencefalográficas

Generado por realizar el intento de diagnosticar las capacidades intelectuales por medio de un estudio neurológico (electroencefalograma), lo cual técnicamente no es posible al ser la inteligencia un rasgo que solamente puede ser cuantificado por medio de la psicometría y no por medio de pruebas médicas o neurológicas al no ser la sobredotación una patología con rasgos neurológicos fácilmente
evaluables.

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