Las mañanas de agosto en Querétaro transcurren bajo cielos despejados y temperaturas que oscilan entre los 14 y 30 grados centígrados. Por las tardes, la lluvia cambia el panorama. En medio de ese contraste climático y del congestionamiento vial provocado por las obras del Tren México–Querétaro sobre Boulevard Bernardo Quintana, cientos de estudiantes de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) enfrentan un dilema: invertir más tiempo en sus traslados o regresar a las clases virtuales, una modalidad que, aseguran, les recordó las dificultades académicas que dejó la pandemia y que ahora también se ve afectada por fallas de internet y cortes de energía eléctrica.
Aunque reconocen que la decisión de trasladar temporalmente algunas clases a la modalidad en líneabuscó reducir las afectaciones derivadas del tráfico, los universitarios coinciden en que el aprendizaje presencial sigue siendo la mejor alternativa. Más que cuestionar la medida, consideran que puede perfeccionarse con estrategias que permitan enfrentar las próximas semanas mientras concluyen los trabajos previstos hasta el 30 de agosto.
Alethia Meztli, secretaria particular de la Federación de Estudiantes Universitarios de Querétaro (FEUQ) y alumna de la licenciatura en Derecho, recordó que el regreso virtual implicó reorganizar grupos, generar enlaces para las clases y adaptarse nuevamente a plataformas digitales. Sin embargo, las lluvias complicaron aún más la dinámica: algunos estudiantes perdieron la conexion por fallas en el servicio eléctrico o tuvieron que seguir las sesiones mediante datos móviles. A ello se sumó la dificultad para mantener la atención y participar activamente en clase.
“Sabemos lo que nos afectó; nos retrasó muchísimo en conocimiento y ahorita empezar otra vez las clases así es (sentir que) no estamos aprendiendo de la forma que debería de ser. O sea, no es culpa de los maestros ni culpa de nosotros sino, más bien, que el canal es muy difícil para que todos estemos en la misma sintonía a lo que es un salón de clases”, compartió a Plaza de Armas en entrevista.
Carlos Roa, secretario general de la FEUQ y también estudiante de Derecho, coincidió en que la modalidad a distancia reduce la interacción dentro del aula y facilita las distracciones en casa. No obstante, reconoció que la decisión benefició a quienes diariamente deben atravesar la zona de Bernardo Quintana para llegar a clases, donde algunos trayectos llegaron a prolongarse hasta por dos horas debido a las obras.
Propuestas estudiantiles ante el caos vial
Lejos de rechazar las medidas implementadas, los estudiantes plantearon alternativas para evitar que el aprendizaje vuelva a verse afectado. Entre ellas propusieron un esquema híbrido, similar al aplicado durante la pandemia, en el que los grupos se alternen entre clases presenciales y virtuales mientras concluyen las obras. De esa manera, consideran que disminuiría la carga vehicular sin abandonar por completo la convivencia en el aula.
También sugirieron que la universidad y los docentes valoren mayor flexibilidad en los horarios de ingreso y en el registro de asistencias, especialmente para quienes recorren largas distancias desde distintos puntos de la ciudad o utilizan transporte público. Aunque reconocieron que algunos profesores mantienen criterios estrictos de puntualidad, consideran que la contingencia vial amerita medidas temporales.
Los entrevistados subrayaron, además, que una solución general no funcionaría para todas las carreras. Yasmín Baeza, presidenta de la FEUQ y estudiante de Optometría, explicó que en programas con prácticas clínicas y atención a pacientes, como los de la Facultad de Medicina, la enseñanza presencial resulta indispensable. En otros campus, como Aeropuerto y Centro Histórico, agregó, preocupa que la prolongación de las obras afecte incluso la integración de estudiantes de nuevo ingreso y, en el peor de los escenarios, contribuya a la deserción escolar.
“Principalmente Campus Aeropuerto ha sido el más afectado de la UAQ, y ahorita van a empezar a abrir el Bachillerato de Campus Aeropuerto. Eso les va a afectar porque apenas están en proceso de inscripciones y va a entrar su primera generación (…) para ellos, que van a ser de nueva creación en Campus Aeropuerto, posiblemente puedan caer en que los alumnos no puedan llegar a tiempo o pueda haber deserción escolar”, señaló.
El balance entre la modernización y la vida universitaria
A las complicaciones académicas se suma otro factor: el tiempo que ahora demandan los traslados modifica la rutina de quienes concluyen actividades por la noche. Algunas estudiantes señalaron que procuran salir acompañadas o esperar a familiares debido a las condiciones de movilidad y seguridad en los alrededores de los campus, mientras que quienes toman idiomas, participan en actividades deportivas o culturales deben reorganizar completamente sus horarios para llegar con suficiente anticipación.
Por su parte, la alumna Mariana, de tercer semestre de Optometría, ve viable cambiar las clases presenciales a virtuales, aunque “estaría mejor que dieran cierta tolerancia para llegar tarde”.
“Una estrategia para algún docente, estudiante o ciudadano, sería buscar rutas alternas (…) recomendaría salir de casa unos minutos antes de lo habitual; también recomendaría que comencemos a fomentar el usode otros medios de transporte, como podría ser una bicicleta o el mismo autobús, y así obligar al gobierno a que mejoren la disponibilidad de los autobuses y ampliar el servicio”, expresó.
Mientras las obras del puente ferroviario sobre Bernardo Quintana continúan su curso, los estudiantes de la UAQ parecen haber encontrado un punto de coincidencia: comprenden la necesidad de una infraestructura que permitirá la operación del Tren México–Querétaro, pero confían en que, mientras concluyen los trabajos, las soluciones privilegien el aprendizaje. Entre el tráfico y Zoom, dicen, siguen prefiriendo volver a sus aulas y convivir con sus compañeros.








