EL ADIÓS DE GARIBAY

En la charla con el director general de PLAZA DE ARMAS, Sergio Arturo Venegas Alarón, Nacho Garibay habla de porqué se retira tan joven: “Además de joven yo me veo capaz y estoy fuerte. Estoy preparado y en un gran momento de mi carrera, pero la verdad es que la situación… Para ser torero solamente vale la pena cuando puedes vivir de ser torero. Esa es la realidad. Y de pronto llegó un momento en mi carrera donde la cosa no estaba siendo de esa manera”. FOTO: FERNANDO VENEGAS
En la charla con el director general de PLAZA DE ARMAS, Sergio Arturo Venegas Alarón, Nacho Garibay habla de porqué se retira tan joven: “Además de joven yo me veo capaz y estoy fuerte. Estoy preparado y en un gran momento de mi carrera, pero la verdad es que la situación… Para ser torero solamente vale la pena cuando puedes vivir de ser torero. Esa es la realidad. Y de pronto llegó un momento en mi carrera donde la cosa no estaba siendo de esa manera”. FOTO: FERNANDO VENEGAS

Con 25 años de trayectoria, 600 corridas, ocho de ellas en Madrid, siete salidas en hombros en la México y ocho cornadas, Ignacio Garibay –el último matador de su generación- se despedirá mañana de la afición queretana en la tradicional navideña de la Plaza Santa María, consciente de que ninguna actividad lo hará tan feliz como el toreo.

De sus triunfos, satisfacciones, miedos y fracasos, pero también del falso ecologismo en contra de la fiesta brava que amenaza la existencia del toro bravo pero también la de las especies protegidas en su hábitat, habla el torero capitalino, radicado aquí desde hace diez años junto con su esposa, la conductora de televisión Claudia Quijas y su dos hijos nacidos en Querétaro.

La entrevista, sin embargo, se desarrolla en el campo de Coroneo, Guanajuato, en donde se crían hoy los toros de la centenaria ganadería Santín, adquirida por Garibay a sabiendas de que no es negocio y que más bien deberá dedicarse a proyectos inmobiliarios.

Quizá por eso ya tiene una melancolía temprana, a sus 43 años, sintiéndose joven, capaz y fuerte, pero entendiendo que el toreo es celoso. “Para ser torero solamente vale la pena cuando puedes vivir de ser torero. No se puede ser matador y otra cosa. Esa es la realidad. Y de pronto llegó un momento en mi carrera donde no estaba siendo de esa manera”.

Y es que, explica, hay una crisis en la fiesta. Ferias que antiguamente eran de cinco o seis corridas se han estado reduciendo a dos o tres. Y los puestos están acaparados por toreros  apoderados por grandes empresas y no por uno que ha ido por la libre o independiente. “Quedan muy pocos puestos para toreros como yo”.

Por eso se va en plenitud, despidiéndose en los lugares de sus triunfos, como la Santa María, en donde este 25 de diciembre partirá plaza con el rejoneador Diego Ventura y el tlaxcalteca Jerónimo, lidiando un encierro de De la Mora, pero ya con la vista puesta también en la feria de Aguascalientes 2019, en donde se cortará la coleta.

Ignacio Garibay se va lleno de satisfacciones y recordando sus mejores tardes, como aquella en que ganó el Escapulario del Señor de los Milagros, en la feria de Lima, Perú, alternando con Finito de Córdoba y ¡José Tomás!

Nacho, como mejor se le conoce, viste camisa azul, jeans y botas. Campirano, al fin, recibe a los reporteros de esta casa a caballo y lo cuenta todo sin prisas, en la sala de sus trofeos, frente a una buena botella de vino, quesos y jamón serrano.

Y para empezar nos comparte que decidió ser matador al ver torear a David Silveti, que tras sufrir una voltereta con un astado de Javier Garfias, se levantó con el vestido roto y pegó el natural más lento que ha visto en su vida. De emoción y llanto.

Ahí comenzó todo.

YO QUIERO SER TORERO

PLAZA DE ARMAS (PDA): Cierras tu carrera de torero, Nacho.

Nacho: De historia es toda mi vida. Empiezo a los 17 años aproximadamente a entrenar. En aquellas épocas de David Silveti. Había una camada muy importante de toreros. Estaban David Silveti, Miguel, Jorge Gutiérrez, Mariano Ramos. En ese entonces iba yo frecuentemente a ver las corridas, sobre todo en la Plaza México. Y me acuerdo mucho de un día en que David Silveti se estaba pegando un arrimón tremendo  con un toro de Garfias. Se estaba arrimando y me acuerdo muy bien que todos los que estábamos en el tendido le gritábamos “¡no!, ya quítate” y el otro volteaba para arriba y decía, cómo no, y cada vez se acercaba más. Resulta que el toro le pega un volteretón, casi casi le arranca la ropa, la taleguilla se la dejó hecha jirones y tal. Se levanta el maestro, se vuelve a poner en el sitio y pega el natural más lento que yo he visto en mi vida. Fue tan emocionante para él como para todos los que estábamos en la plaza que voltea David ya con aquél semblante, llorando muy emocionado y con él todos en la plaza, llorando. Y fue ese día, me acuerdo muy bien, cuando yo verdaderamente me lo tomé en serio y ahí dije yo quiero ser torero; yo quiero ser como éste. Y de eso hace mucho tiempo. Yo tendría como 16 o 17 años, que no es joven para empezar  como torero, pero si ahorita  contamos que tengo 43, prácticamente son 25 años de estar metido en el toreo, desde mis inicios.

PDA: Y la primera como novillero.

NACHO: Empiezo yo con los entrenamientos y viendo a ver qué matador me hacía el favor de llevarme a las ganaderías para empezarme a foguear. Y encontré un apoyo bonito e importante del matador Antonio Urrutia que tentaba mucho por esta zona de Guanajuato y Querétaro o Tlaxcala. Entonces me le pegué y gracias a él pude ya ponerme delante de los animales, pero cuando empecé a querer una oportunidad en algunas de las plazas –ahora lo entiendo con cierta razón- llegaba con los empresarios y les decía que quería torear, que me pusieran y me decían pues está muy bien Nacho y ¿dónde has toreado? No, pues nunca he toreado, sólo en ganaderías. No, pues cómo crees, no te puedo poner. Vete por ahí, torea algo y luego regresas. Y así me pasaba con todos. Querían a toreros que ya tuvieran algo de experiencia en novilladas para poder torear.  Así, todo un año de estar buscando oportunidades y por ningún lado la encontraba hasta que tuve que hablar con mi papá y le platiqué lo que estaba pasando.  Que estaba tocando puertas y todos me decían lo mismo, que tengo que torear algo para poder torear con ellos. Y entonces necesitábamos ponernos con alguna lana para dar nuestras novilladas, cosa que estaba muy mal vista entre los novilleros,  pero a mi no quedó de otra para poder torear. Y entonces hicimos un proyecto con mi papá para hacer 10 novilladas de fogueo y llegar con 10 carteles ante los empresarios y tener ya la oportunidad de verdad, porque cuando se torea pagando estás como en una segunda división del toreo. No estás alternando con los novilleros punteros.

Y ASÍ EMPECÉ

PDA: Así empezaste.

NACHO, Sí. Ese fue el plan. La primera la toree en Puerto Vallarta en el 95, con la promesa de que si triunfaba  me repetían. Así hice 10 novilladas, hasta que llegué a Arroyo. Pepe Arroyo me tuvo yendo a verlo todos los martes y los sábados de todo un año para darme una oportunidad. Hasta que me pone en la penúltima novillada del 96 y no corté orejas pero le eché muchas ganas. Al final me dijo Arroyo que el siguiente año torearía en las primeras novilladas de la temporada y así fue. Me cumplió la palabra y en el 97 de doce novilladas que se dieron terminé toreando siete y me llevé todos los trofeos: el de triunfador de la feria,  el de la mejor faena, la mejor estocada, la revelación, ¡todos los premios! Y al año siguiente, igual. Toree ocho o nueve y me hice torero de Arroyo y de ahí surge otra posibilidad. Me llama gente de don Carlos Peralta que estaba haciendo el encuentro mundial de novilleros. Me habían elegido a mi para representar a México en una especie de mundial que se hizo en España con toreros de Francia, Colombia, Venezuela, Perú y todos los países taurinos y yo fui representando a México 

(…) y llegó a la final en Sevilla con Antonio Barrera por España y Juan Bautista por Francia. Me fue muy bien, di dos vueltas al ruedo en Sevilla y ese año tomo la alternativa  a finales del 99. Y así fue como empecé.

TRIUNFOS Y FRACASOS

PDA: ¿Cuál es tu corrida más importante, la que más recuerdas?

NACHO: Es muy difícil decirlo, pero una de las principales fuera de México, porque tengo siete salidas a hombros –incluida la de la despedida- en la Plaza México, una de las principales del mundo y cualquier triunfo reviste mucho a los toreros y nos da.  Pero miren, este cartel en Lima en Acho donde toreábamos Finito de Córdoba, José Tomás y su servidor, con una corrida de Manolo Martínez. Y en esa fecha yo me gané el escapulario del Señor de los Milagros, de toda la feria. Entonces ha sido uno de mis triunfos más importantes en 2001. Tengo ese trofeo de una feria importantísima en la que participaron Paco Ojeda, El Juli, Finito de Córdoba, Rafael de Julia que en ese tiempo tenía un cartelazo, y José Tomás que tuvo dos corridas. Yo no toree las dos porque estaba programado en la México, pero aún así, con una sola corrida me llevé el trofeo.

PDA: Estas corridas son importantes, pero también aquellas donde ronda la tragedia y la sangre del torero.

NACHO: La verdad no he sido un torero muy castigado. Si estás hablando de 20 años de alternativa y solamente tengo ocho cornadas pegadas, es un porcentaje bajo para lo que  he visto y conozco.

PDA: ¿La más grave?

NACHO: Gracias a Dios no tuve una cornada de mucha gravedad donde se haya puesto mi vida en peligro, pero tengo una cornada muy fea, muy fuerte. Cada vez que me agarraron los toros sí me hicieron mucho daño, con la suerte de que nunca en algún órgano vital o que me haya tocado alguna de las venas importantes, pero sí todas fueron muy extensas, muy grandes. La más grande de todas en Madrid en el 2012 con un toro de Partido de Resina, de Pablo Romero, que es una ganadería muy dura que nadie quiere torear allá. Partido de Resina es como el fierro nuevo que le pusieron, pero son los famosísimos y antiguos Pablo Romero. Son muy temidos sus toros. Esa tarde  fue muy dura por todos lados, desde la preparación sabiendo que vas a ir a Madrid a enfrentarte con una corrida de Pablo Romero no es cosa fácil. Es algo que asusta mucho. Y luego ya para ir a la plaza los que van a sortear son los banderilleros no tanto los apoderados.  Me acuerdo muy bien de estar desayunando con la cuadrilla y el que era así como el líder, Fernando Galindo, que iban al sorteo. Cuando regresan los veo transparentes a todos. Y me dijo, mira Nacho nos llevamos un toro (solamente aceptaron cinco de los seis de Pablo Romero) y sustituyó uno de Nazario Ibáñez. Nos llevamos un toro bueno y agradable, el de Nazario Ibáñez, de Madrid, de 550 kilos y ese lo echamos en primer lugar, ¿Y el otro les pregunté? El otro es el toro más grande que hemos visto en nuestras vidas. ¡Ay, ca…! Pues ¿cómo está? “Es grande por donde lo quieras ver. 700 kilos pesó el toro. Salió de la ganadería  con 714 kilos y se estaba lidiando con 700 en la plaza. Pero a mi me habían contado que lo de Pablo Romero  no estaba sacando mucha fuerza. Que la ganadería no estaba en su mejor momento pero que tampoco estaba apretando mucho, y podría tener problemas de fuerza. Entonces yo malamente pensé que si la ganadería no estaba sacando mucha fuerza, un toro con 700 kilos no se iba a poder ni mover. Entonces todavía no estaba tan asustado.

 

LA PEOR CORNADA

PDA: ¿Y que pasó?

NACHO: Toreo al de Nazario Ibáñez y la verdad que muy bien. A ese le pude haber cortado una oreja  pero no lo maté bien.  Y luego sale el de Partido de Resina. Cuando yo veo salir a aquél toro con 700 kilos que prácticamente no cabía ni por la puerta de toriles, me sorprendí mucho pero todavía faltaba ver qué hacía. Y empiezo a torearlo con el capote; se dejó, salen los caballos, apenas llegaba pegaba un topetazo y salía huyendo, me cambian el tercio y entonces el toro además de muy grande se fue sin picar. Ya cuando agarré la muleta ahí sí me comencé a preocupar, pero estábamos en Madrid, en la capital del toreo y tenía que ver qué le hacía a ese animal. Entonces agarro la muleta y tal, ahí pegándole un muletazo, el toro salía suelto hasta que  ya se queda enfrentándome y le pego un muletazo, el toro más o menos pasa y me agarra acomodándome en el siguiente. Me quito un poco, lo paso por arriba y en ese momento escucho la desaprobación de Madrid, porque Madrid es te quedas quieto y ahí pase lo que pase. Entonces paso al toro por arriba, le dudé un poquito y en el siguiente escuchando el murmullo de Madrid, dije en el siguiente tengo que quedarme quieto. Y doy un muletazo de pecho, el toro me agarra y me pega la cornada muy fea, muy grande, que me echó pa’rriba dos o tres metros. Me partió el muslo desde arriba de la rodilla. Fue la entrada. Me sacó el pitón  prácticamente por la ingle. Me atravesó totalmente de lado a lado el toro. Me tiró todos los dientes de enfrente. ¡Fue un cornadón! Una cornada muy grande, muy extensa y esa cornada más que grave físicamente, fue una cornada que me costó mucho trabajo superar. Hasta años después. Tenía pesadillas con el toro. Yo siempre había sido capaz de echar mano de mi valor o de mi raza, y ese toro me dio una gran lección. Estaba todavía en el hospital cuando llega Manolo Chopera que era el empresario de Madrid  a quererme contratar para torear una sustitución en Madrid, pero yo estaba reventado, tenía la pierna partida por la mitad. Bueno, me dijo, no pasa nada, pero mandó decir mi papá que si no puedes en esta tiene que ser el 15 de agosto. Bueno, pensé, tengo más o menos un mes, un mes y medio para recuperarme, pues sale, para el 15 de agosto sí estoy.  Me tardé un poquito más de lo normal en recuperarme de la cornada. Entonces apenas tuve tiempo para poder correr un poquito, comenzar con los entrenamientos formales, sólo pude matar uno o dos toros antes de regresar a Madrid. Asustado, con muchas dudas. No estaba yo bien preparado sicológicamente para enfrentar ese compromiso el 15 de agosto, reaparecer en la misma plaza, también con una corrida de toros muy grande. Y la verdad es que no, te lo digo ahora ya a toro pasado, pero en su momento yo todavía llegaba  y decía bueno yo soy torero, yo de esto vivo, tengo valor, tengo fuerza, tengo recursos y además soy Ignacio Garibay. Una de las cosas que más me habían distinguido habían sido esa raza y ese valor de enfrentar las cosas, ¿no? Y llegó aquél 15 de agosto en donde mi cuerpo no me obedecía. Yo me quería quedar quieto, me quería quedar parado pensando en lo que debería hacer, lo que debería estar haciendo pero la verdad era incapaz. Y ese día ya llegué  al hotel con uno de los fracasos más fuertes que he tenido porque además me di cuenta de que yo ni tantos huevos ni tan valiente ni tan capaz. Fue un fracaso y una decepción de mi mismo. La verdad era un momento muy duro., muy desagradable. Yo por eso creo que fue la cornada más grave, pero por otro lado la agradezco  porque ha sido una de las tardes de más aprendizaje que tenido en mi vida.  Además el toro me pega la cornada aquél día. Toreaba con Serafín Marín  y Sergio Aguilar. Y me decían, viéndome herido, métete y yo no me volví a ver la ropa, pero no por valor. Has escuchado eso que dicen no se volteó ni a ver la ropa. No es por valor sino por el susto. Yo nomás les preguntaba ¿estoy sangrado mucho? No estás sangrando mucho, me decían, pero llevas una cornada muy grande, de caballo. Y uno en ese momento tiene raza y está en Madrid, caliente y toda la cosa. Entonces agarro y les digo denme la espada y la muleta. Y no querían. Yo casi no podía ni caminar. Al toro lo mato yo. Me pasan la espada y la muleta y cuando volteó a ver al toro lo veo tan entero, tan completo, con 700 kilos, que no se había dejado picar y tal y yo tenía el pretexto ideal para tirar por la calle de en medio y haberme ido a la enfermería. Bueno, me quedé ahí, pude darle muerte al toro y uno de los momentos también más bonitos de mi carrera esa ha sido ese, cuando tras matar al toro, entrego la espada y la muleta y me voy caminando por en medio de la plaza de Madrid con un reconocimiento, toda la plaza de pie y dándome una ovación. También ha sido uno de los momentos más bonitos de mi carrera. Pero ya los momentos posteriores sí fueron muy graves porque me costó mucho trabajo superarla y darme cuenta que yo no era tan valiente ni tan capaz como siempre había pensado. Llegó el toro y me puso en mi lugar. Ya después fui superándolo, me fui dando confianza a mi mismo y fui recuperando todo lo que me había quitado el toro.

PDA: ¿Supersticiosos y creyentes todos los toreros?

NACHO: Lo que pasa es que en esos momentos estamos tan… Muy creyentes, sobre todo en esos momentos de miedo.  No es de torero, es de persona. Lo que pasa es que nosotros estamos constantemente con ese riesgo y ese miedo y nos hacemos muy devotos. Si sentimos esa fuerza y un apoyo sobre todo de vírgenes. Muchos somos muy devotos a la Virgen de Guadalupe pero siento que es esa protección de madre y de ternura que no te puede dar mas que una mujer. Sí soy devoto. No soy muy supersticioso pero siempre tengo la idea de que las habitaciones de hoteles en donde me visto sumen ocho o nueve. Me gustan esos números. Luego ya si me entregan la llave y no sumó ocho o nueve, si puedo escoger entre las de los banderilleros, la escojo. Pero luego, si ninguna suma  ese número tampoco pasa nada y me quedo ahí, sin problema.

PDA: Sin pendiente.

LE CERRABA EL OJO

NACHO: En Guadalajara hubo un concurso de ganaderías. Y malamente, cosa que no acostumbro hacer, voy un día a los corrales de la plaza a ver cómo era la corrida, a ver cómo estaban los toros. Llego ahí, me asomo y había uno negro-negro-negro con mucha cara. De José Julián Llaguno. Un toro de ganadería dura y yo volteaba a ver al toro y el hijo de p… del toro se me quedaba viendo y me cerraba un ojo. Me cag… Y me daba vuelta por acá , me volteaba a ver y me cerraba un ojo. Bueno, soñé que el toro me mataba. No, pinche toro, ¿porque soy tan pendejo? ¿cómo vine a ver los toros? Es que siempre me pasa no tenía que haberlo hecho y tal. Al otro día, en ese entonces me apoderaba Chacho Vázquez, se va al sorteo, regresa y yo jurando que me iba a llevar el otro de José Julián Llaguno. Y le dije, no me digas nada Chacho, ¿quién se llevó el toro de José Julián Llaguno? No hombre, Nacho, no te preocupes ese quedó de segundo reserva, de segundo sobrero. Dije uta, que fregón, ya la libré.  Ya ni me acuerdo cómo me fue en el primer toro de la corrida. Lo mato. Y en el segundo sale uno de Pepe Marrón y saliendo se parte un pitón. ¿El sobrero de quién es? De Santo Domingo. Échenlo. Saliendo el pinche toro de Santo Domingo lo pasa uno de los banderilleros y le quiebra una pata. Y el de José Julián… anuncian al pinche toro en el cartel . No fui capaz de quedarme quieto. Me dio tanto miedo el toro, desde antes porque ya traía yo la superstición adentro. Corrí como venado. No fui capaz de torearlo.

PDA: ¿Llevas la cuenta de tus toros o de las corridas que has toreado?

NACHO: Habrán sido unas 600 corridas, yo creo.

PDA: Te retiras joven.

NACHO: Además de joven yo me veo capaz y estoy fuerte. Estoy preparado y en un gran momento de mi carrera, pero la verdad es que la situación… Para ser torero solamente vale la pena cuando puedes vivir de ser torero. Esa es la realidad. Y de pronto llegó un momento en mi carrera donde la cosa no estaba siendo de esa manera.

PDA: ¿Hay una crisis de la fiesta por las críticas de los ambientalistas?

NACHO: Hay una crisis. Está bajando mucho el número de festejos en México. Ferias que antiguamente eran de cinco o seis corridas se han estado reduciendo a dos o tres. Y los puestos en esas corridas están acaparados por toreros  que están apoderados por grandes empresas. Y no por uno que ha ido por la libre o independiente. Quedan muy pocos puestos para toreros como yo. Y uno tiene que vivir y el toreo es muy celoso. No se puede ser torero y otra cosa. Es tan apasionante pero también tan exigente el tema del toreo que no puedes estar trasladando tus problemas de otra actividad porque eso se nota mucho.

PDA: ¿Y quieres dedicarte a la ganadería?

NACHO: Yo me he estado dedicando a la ganadería, de lo que no voy a vivir tampoco. La ganadería no es negocio. He empezado a hacer algunos proyectos inmobiliarios que merecen mucho de mi tiempo y que luego no es compatible con el ser torero. Esa es la razón por la que me estoy retirando. Contando con que en mi trayectoria y lo que he sido, quisiera cerrar un  ciclo que ha sido muy importante en mi vida, que antes de voltear a ver a otros horizontes quiero cerrar plenamente y de una manera digna, como ha sido mi carrera.

PDA: Luego regresan los toreros. El gusanito y eso.

NACHO: Yo no sé que me vaya a pasar pero sí siento yo una especie de melancolía, preocupación. Sé que nada me va a hacer tan feliz como me ha hecho el toreo y a qué me vaya a dedicar no lo tengo tan claro, pero sí tengo claro que esos puntos de felicidad  y de tristeza que me ha dado el toreo no los voy a tener en ninguna otra actividad. Es una especie como de conformarte a lo que venga. Hombre, puede ser un estar bien, estable ¿eh? No quiero decir que vaya a ser yo triste pero habiendo conocido esos puntos  de felicidad que son unos momentos como de éxtasis, como el de la despedida en la México. El punto es haberlos conocido porque conoces el extremo de esa parte de la felicidad. Y luego también cuando te va mal, el toro también tiene esa capacidad de tirarte a la lona como nada en la vida. Entonces no se cómo me vaya a ir por ese lado, pero yo espero que con el apoyo de la familia, de los amigos, de la ganadería y de todo lo que me va a tocar vivir, yo pueda continuar mi vida de una manera llevadera. Tengo una familia hermosa, dos hijos con los que puedo disfrutar mucho. Tengo mucho. La verdad estoy muy agradecido con la vida. Por eso creo que vuelven los toreros. Dicen que David Silveti se quitó la vida cuando supo que ya no podría seguir toreando.

EL FALSO ECOLOGISMO

PDA: Hay iniciativas en México en contra de las corridas.

NACHO:  Malamente, porque somos un país que  antes de pensar en quitar un empleo, hay muchas más cosas que resolver antes que estarse metiendo con los empleos y luego con el tema necio y equivocado  de un falso ecologismo, porque nosotros que tenemos la gran suerte de conocer  una ganadería de toros bravos, sabemos cómo vive el toro, cómo se le trata. Cuántas miles de hectáreas se conservan vírgenes gracias  a que es el hábitat del toro bravo. Si de verdad hacemos es tipo de números y comparamos eso con el sacrificio de los machos de cada una de las camadas en las ganaderías, yo creo que es mucho más el beneficio ecológico que existe dentro de la fiesta de los toros que el daño. A final de cuentas el toro bravo nace, se cría y muere para ser lidiado. Sino no tendría ningún caso que existiera.

PDA: ¿Desaparecería?

NACHO: Sin duda. Y junto con el toro otros animales. Con el toro conviven el ciervo, el venado, el oso, el jabalí. Una biodiversidad que se convive gracias  a que se conservan estos espacios del hábitat del toro bravo. Yo conozco ganaderías que están muy cerca de la Ciudad México. Por ejemplo, lo de Pepe Marrón. Eso está prácticamente en el cruce de la 57 con la que va a San Miguel de Allende. Un lugar perfectamente urbanizable, dinero puro, duro y seco. Se puede ahí hacer un proyecto multimillonario. Son más de mil hectáreas que se conservan vírgenes, limpias, gracias a que es el hábitat del toro bravo. Sin el toro bravo eso seguramente estaría urbanizado y el ganadero feliz de la vida porque, imagínate lo que puede dejar un desarrollo de ese tamaño ahí. El tema ecologista me parece una postura protagonista e irresponsable, porque están argumentando cosas que no son ciertas, como la diputada que pegó un petardo que dijo que a los toros bravos antes de salir a la plaza no sé qué tantas cosas hacían, que les picaban los ojos y los dejaban ciegos. Nosotros queremos un animal íntegro para poder hacer un espectáculo. Sería un despropósito dejar a un toro ciego, reducido, si nuestra intención es emocionar al público y están legislando bajo una falta de información muy irresponsable.  Aquí yo ya veía venir el tema de los niños aquí en Querétaro. Y me di a la tarea de ir con las maestras de mis hijos. Junté a la directora, a la miss titular de mis hijos y a la sicóloga, porque empezaron por ahí a hablar de la prohibición de los niños en los toros, porque les crea como ciertos comportamientos violentos. Y les pregunté a las maestras si encuentran en algunos de mis hijos algunos rasgos especiales en cuestión de violencia o de comportamientos raros en relación con sus compañeros. Sí, me dijeron, sí tienen diferencia tus hijos, pero para bien. Son unos chavos buenos, líderes en sus salones, son buenos compañeros, entienden la vida, entienden la naturaleza, la cuidan. Tus hijos sí son niños especiales pero para bien. Y que me lo podían poner en un papel firmado por las tres. Entonces ¿en dónde está la verdad de legislar de una manera tan visceral. O sea, a un pendejo se le ocurre decir  que ir  a los toros le provoca a los niños comportamientos violentos,  sin una encuesta, sin un estudio de verdad, sin una cosa real. Probablemente es todo lo contrario, porque yo conozco que la gente taurina tiene una sensibilidad especial. No es un espectáculo fácil de ver, no es como el futbol. No quiero menospreciar pero cualquiera puede ser aficionado a ese deporte porque no hay mucho que entenderse. Para ser aficionado a los toros uno no va a festejar como están sacrificando a un animal. Uno va a buscar cosas de expresión artística, que es una necesidad del alma y es lo que se llega a buscar a una plaza de toros. No se emocionan con el sacrificio ni con el maltrato animal. Por eso esas nuevas posturas y tendencias políticas que quieren erradicar la fiesta de los toros, ni estamos en el momento como país de estar buscando protagonismos, quitando empleos y derramas económicas. Y si nos vamos a profundidad, creo que los taurinos sí tenemos muchos argumentos reales y comprobables para decir que se están equivocando.

EL BUEN CAPOTERO

PDA: Las crónicas de tu despedida en la México destacan que estuviste muy bien tanto con la capa como con la muleta, pero que no fue así siempre.

NACHO: Tengo fama de buen capotero. Es complicado hacer esa autoevaluación, pero sí es verdad que llegué a tocar niveles muy importantes con el toreo de capote y también puede ser verdad que con la muleta hasta estos últimos años en que he tratado de expresarme más y de soltarme. Fui un torero que siempre se empeñó y estaba muy preocupado por conseguir el triunfo muchos años de mi carrera, a costa de lo que fuera. Yo tenía que triunfar. Y entonces cuando uno sale así a las plazas de toros, muchas veces atropellas hasta tu misma personalidad. Hasta los últimos años no es que no me importara ni que pasara a segundo término el triunfo, pero cuando me atreví a expresarme yo como torero fue que empecé a ganar mucho más con la muleta, porque con el capote siempre tuve la facilidad y nunca he tenido que cambiar mi forma de torear, mi expresión.

PDA: Y la suerte suprema, la de matar.

NACHO: Esa siempre ha sido mi talón de Aquiles. Si yo hubiera matado a seis o siete toros importantes de mi carrera, otro gallo me hubiera cantado.

PDA: Se pierde mucho con la espada.

NACHO: Se pierde muchísimo y tardes que pueden ser muy importantes, de mucha repercusión en tu vida, en tu carrera, se reducen nada y eso es culpa de la espada.

PDA: ¿No están quedando muchos toreros mexicanos importantes ya, verdad?

NACHO: Yo creo que hay una gran capacidad de toreros y hay buen nivel de toreros mexicanos.

PDA: ¿Como quiénes?

NACHO: El Payo, un gran torero, joven. Los dos Adame, a su forma, son toreros que en México y España están dando mucho de que hablar. Y uno que me gusta mucho, Juan Pablo Sánchez. Está Sergio Flores y otros. Sí hay, pero yo creo que muchos se van a aburrir también. El Zotoluco ya está retirado y los que quedan son de las camadas jóvenes. Yo creo que yo soy el último torero de 20 años de alternativa, para acá, yo soy el último.

PDA: ¿Quiénes son los de tu generación.

NACHO: Pizarro que se está despidiendo. Estaban Fernando Ochoa, Chema Luévano que falleció, Mario del Olmo que fue un gran torero, Alfredo Gutiérrez que tuvo momentos muy importantes como matador en sus inicios.

LAS MUJERES EN LA FIESTA

PDA: La superstición de que vayan las mujeres a los toros, porque vi muy contenta a Claudia (Quijas) con los niños en tu despedida en la México.

NACHO: Yo no tuve esa superstición. Es más, si no hubiera mujeres en los tendidos yo no le vería ningún sentido.

PDA: La esposa del torero.

NACHO: ¡Ah! La mujer del torero. Eso va también con la evolución misma de la mujer. Antes eran más sumisas.

PDA: Se hablaba de que las mujeres no deberían de ver al torero cuando se viste.

NACHO: Esa no la tomo como una superstición, pero a mi Claudia nunca me ha visto vestirme de torero. Bueno, Claudia ni ninguna mujer. Son momentos tan delicados, tan íntimos. Nunca he permitido que ninguna mujer entre a verme vestir. Casi casi ni hombres.. Yo y el mozo de espadas y nadie más. Nadie entra a mi habitación cuando me estoy vistiendo de torero.

PDA: Tu color favorito. ¿Ese rosa mexicano que usaste en la México?

NACHO: No lo había tenido ese, pero me gustó mucho. Mi color favorito en ropa de torear es el malva. Es entre lila y azul clarito, como un lila, muy parecido, pero los toreros le llamamos malva. Ese es mi color favorito.

PDA: ¿Y alguno que nunca quisiste?

NACHO: El amarillo.

PDA: Por qué mataron a un torero con un terno de ese color.

NACHO: Más que eso. Si un torero se vestía de amarillo le pasaba algo a alguno de sus alternantes. Ahora, el amarillo no puede ser un color de superstición. Muchas cosas en el toreo son amarillas. Para empezar, las vueltas de los capotes son amarillas. La muleta, igual. Pero sobre todo por respeto, nunca me pondría yo un traje amarillo. A lo mejor no porque yo tuviera la superstición, pero si los compañeros la tienen, por no incomodarlos no me pondría una ropa amarilla.

PDA: Hubo tiempo de vetos.

NACHO: Yo no creo que exista eso ahora. Sí hay toreros incómodos, pero el toreo está en un momento tan delicado que las mismas figuras están buscando siempre cómo hacerle para que los carteles sean más atractivos. Entonces los toreros ya no se pueden dar el lujo de vetar a alguien que esté interesando.

LOS MEJORES DEL MUNDO

PDA: ¿Quién es el mejor torero del mundo?

NACHO: Yo creo que José Tomás tiene un lugar muy especial.

PDA: Dicen que Roca Rey.

NACHO: Roca Rey está haciendo cosas. Es un torero que vino a revolucionar el toreo. Es un gran torero que se atrevió a hacer cosas que no se hacían y a demostrar que se pueden hacer cosas que toreros de mi generación pensábamos que eran imposibles.

PDA: ¿Como cuáles?

NACHO: Por ejemplo esas arrucinas de rodillas. Bueno, pegar una arrucina ya era una hazaña. Y llega este cuate y las pega de rodillas. Y le pega tres ligadas a un toro. Son cosas que uno creía imposibles. Él lo hace y con una facilidad que parece que eso se viene haciendo de toda la vida.

PDA: A Manolo le reprochaban eso, que hacía que las cosas se vieran fáciles.

NACHO: La difícil facilidad. De Ponce dicen lo mismo. Ponce es un gran torero, pero uno lo ve torear y hasta te sientes tu mismo capaz de hacerlo. Mira qué fácil se ve eso. Nada más que es muy difícil ser un torero que lo haga fácil.

PDA. ¿Mexicanos?

NACHO: Hay muchos muy valiosos. El que más está funcionando es Joselito Adame. No ha sido fácil lo que está logrando hacer, sobre todo las orejas de Madrid. Uno que conoce esa plaza. Yo tengo ocho tardes toreadas en Madrid, sabiendo lo complicada, lo dura que es esa plaza, valora sus  muchos logros.

PDA: Manolo no pudo con Madrid.

NACHO: No pudo. Eloy pudo salir por la puerta grande. Antes de Joselito y por mucho tiempo nadie cortaba una oreja en Madrid. Joselito ya lleva varias. Payo también es otro torero que es muy bueno. Siento que todavía tiene que pegar el estirón definitivo. Creo que todavía no ha tocado su techo y que le urge dar ese do de pecho, pero siento que su techo es todavía más alto del que está dando y le veo mucha capacidad. Juan Pablo Sánchez me gusta mucho, creo que tiene un trazo muy bonito. Hay muchos valiosos.

10 AÑOS EN QUERÉTARO

PDA: Destacaron mucho las notas de la despedida en la México tu oriundez capitalina.

NACHO: Me vine a Querétaro hace como 10 años. Manolo ya nació aquí. Me  vine pa`cá porque en aquél tiempo me venía yo a tentar por esta zona a lo mejor dos o tres días por semana, todas la semanas. Entonces para mi era mucho más cómodo estar aquí que en México y ahí también muy agradecido con Claudia porque mi esposa estaba en un noticiero importante dando los deportes. En un noticiero muy visto y tal  era un lujo. Y cuando le propuse a Claudia venirnos a Querétaro porque iba yo a estar mejor  y que aquí podía entrenar mejor con lo de las ganaderías. Sí le costó trabajo la decisión pero al final de cuentas se vino conmigo y eso es algo que no se me olvida y agradezco, ese apoyo familiar es fundamental.

PDA: No hay alguna plaza en la que hayas querido torear que no lo hayas hecho.

NACHO: En todas. Toree en todas. Y en todos los países taurinos: México, Francia, España, Venezuela, Colombia, Ecuador, Estados Unidos.

PDA: ¿Portugal?

NACHO: En Portugal no. Ahí se dan pocas corridas.

PDA: ¿Algo más que quieras decir?

NACHO: El agradecimiento muy profundo a todo lo que me ha rodeado en mi carrera como torero. A los periodistas, a los compañeros, a toda la gente que me ha acompañado en este viaje y sobre todo al público… En la México, la que da y quita, tuve una muestra increíble de cariño hasta sorprendente, son cosas que le suceden a uno en la vida, tan bonitas que hasta llegas a pensar que no te lo mereces.  Un agradecimiento muy profundo a toda la afición, no solamente de la capital sino de toda la República Mexicana y que me gustaría despedirme de todas las plazas en donde he podido triunfar. La despedida final será en la feria de Aguascalientes el año próximo y con un cartel muy bueno. Esa fue la promesa que me hizo Juan Pablo Bailleres. Será uno de los carteles estelares.

PDA: Gracias, matador por despedirte hoy con una entrevista en esta PLAZA DE ARMAS. Y mucha suerte este 25 de diciembre en la tradicional corrida navideña de la Plaza Santa María.

 

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

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