Edmundo González Llaca

EL JICOTE

Las Islas Marías III y último

Flota en medio de un oleaje verde azul, tiene una flora de cedros rojos, capulines y amates. El clima en general es cálido, los inviernos benignos y sus pequeñas playas las sobre vuelan palomas de ala blanca y pericos de cabeza amarilla, éstos últimos variedad única en el mundo. Este paraíso era la Isla María Madre y estaba dedicada a prisión.

Desde la primera ocasión que la visité me pareció un absurdo y aprovechando que tenía un cargo público relacionado con las islas, no recuerdo si bajo mi iniciativa o la de alguien más, regresé a las islas con un grupo de universitarios. Antes de partir a las islas entrevisté a mi buen amigo Dionisio Pérez Jácome, entonces subsecretario de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación. (Excélsior, 4 de junio de 1991) .  Así empecé la entrevista: “Primero una petición, Dionisio, y luego una pregunta. En caso de que cometa un delito, te solicito que intercedas por mí para que me envíen a las Islas Marías. Segundo ¿no te parece un desperdicio tremendo para el país tener una isla con características tan explotables para el turismo destinado a cárcel?”.

Pérez Jácome me explicó que las Islas Marías ya no eran una prisión de alta seguridad, esto significaba que ya no estaban recluidos delincuentes de alta peligrosidad, pues la prisión tenía como rejas el mar y los tiburones, pero con las lanchas rápidas y los helicópteros ya no representaban ningún obstáculo y las fugas serían inminentes. Ahora la razón de mantener a las islas como prisión era el ahorro, pues los presos trabajaban. Ante mi insistencia de que el costo beneficio era ridículo y proponía la posibilidad de cambiar de rubro de ese paraíso, Pérez Jácome argumentaba en su defensa que era una prisión modelo y que se preparaba a los colonos a vivir en libertad. En fin, López Obrador ha decretado el cambio del destino de las Islas y ahora serán un centro cultural y de investigación ecológica. Con el cuidado respectivo a los colonos y sus familias, pues el cambio sin duda les provocará un deterioro terrible a su vida personal y familiar, que habrá de procurarse sea el menor, de todos modos la decisión presidencial me parece absolutamente acertada.

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