Edmundo González Llaca

EL JICOTE

López Obrador y su diagnóstico

Un diagnóstico deshilachado, plagado de medias verdades y contradicciones; de un gran simplismo, lleva al Presidente López Obrador a una solución con semejantes vicios y defectos. Anuncia que con su llegada al poder terminarán 36 años de neoliberalismo. Con inexplicable optimismo elogia al desarrollo estabilizador, pues crecimos al seis por ciento. Encandilado por la cifra de crecimiento, López Obrador  olvida que esa época políticamente se significaba por la hegemonía del PRI, el control de los medios de comunicación, el clientelismo, la represión a cualquier protesta, desde los médicos, los maestros, los ferrocarrileros, el 68, el jueves de Corpus.

Tiene razón cuando afirma que el neoliberalismo en el país ha sido un desastre y matriz de la gran corrupción nacional, pero eso ha sido en México, otros países han seguido la política del libre mercado y han prosperado, incluso son estos países neoliberales los que encabezan la lista de los países menos corruptos.

López Obrador olvida que ha sido gracias a ese neoliberalismo que pudo alcanzar la presidencia. La globalización impulsó la pluralidad económica y la libre competencia, que vino a orillar al gobierno a respetar la libre expresión, la crítica y la pluralidad política. Requisitos para el respeto al voto y el triunfo de la oposición.

Lo peor de todo el diagnóstico, es que López Obrador promete que acabará con el neo liberalismo pero no anuncia con qué lo va a sustituir. Si su nostalgia por el crecimiento lo llevara a resucitar el desarrollo estabilizador, estaríamos -como fue esa época-  ante una presidencia autoritaria y el entierro de la
democracia.

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