Edmundo González Llaca

EL JICOTE

DE EPITAFIOS

Todas las frases son importantes, pero la última, la que pronunciamos agónicos, antes de entrar como decían los aztecas a la región sin puertas ni ventanas, es la que más debemos de cuidar y preparar. Ya Shakespeare escribía: “Dícese que la lengua de los moribundos reclama nuestra atención como una intensa armonía: cuando ya quedan pocas palabras, no suelen gastarse en vano, y los que alientan sus palabras con dolor, hablan siempre con la verdad”.

Rius: “Me deprimen tanto los entierros que de buena gana no iría al mío”

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