Dr. Gustavo Adolfo Alcocer Gamba

COLUMNA INVITADA

CARTA A EUGÈNE

Mi querido Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc sin lugar a dudas el lunes fue una gran pérdida patrimonial y particularmente para ti representó el éxito de toda una teoría de restauración para conservar los valores artísticos e históricos mediante una gran interpretación y respeto, curiosamente Eugène tus planteamientos paradójicamente se hacen más necesarios, debo decirte que el hecho que le ha sucedido al tempo de Nuestra Señora de París se debió bajo el argumento de restauración y el gran vació e incapacidad de su responsabilidad han terminado con este gran patrimonio.

Sin embargo, Eugéne aprovecho esto para decirte que nos da una gran señal lo que ha pasado, que nos permite reflexionar en prospectiva, dado que los que se sienten dueños o poseedores de la restauración han terminado en un gran caos. Vivimos en un tiempo que se debate más sobre el significado de las palabras y los valores en la historia, que la responsabilidad de proteger el patrimonio para hacer historia.

Es la ocasión de desarrollar una vigorosa cohesión social, que permita restaurar nuestras organizaciones, nuestra capacidad financiera, tecnológica y científica y del conocimiento para restaurar la identidad y la cultura.

Esto implica anticiparnos a lo inevitable, a lo imposible, a lo inesperado, a lo insospechable de no depositar la confianza en quienes arguyen ser restauradores de nuestro patrimonio y transferirnos esta noble responsabilidad de nosotros, reinventando nuestras organizaciones para tener una mayor capacidad de respuesta que nos marque confianza y certidumbre de futuros.

Eugéne este espacio no por el escándalo trivial por el cual nos ocupamos hoy a hablar de el, ha representado para mi familia un gran simbolismo histórico y religioso, es justamente ahí, en la sillería del coro bajo, donde mi primer hija celebró sus quince años, en un ritual extraordinario de música, cantos, oraciones, que han inspirado en gran medida nuestro sentido de identidad y pertinencia sobre nuestra Señora de París.

En toda proporción, en ese mismo espacio se corona Napoleón, así como todos los hechos históricos y bélicos respetaron su belleza, su majestuosidad, como lo hiciste tu Eugène, debatiendo con John Ruskin para conservar ese significado de recobrar los valores para darle el significado histórico al patrimonio.

Es un referente de apropiación al sentido que le da la vida a la madre, ya que no se podría entender una familia sin ella, como una ciudad que da ese significado emblemático, así como París ha sido una ciudad incluyente, con una gran diversidad cultural, como una gran familia, a pesar de las querellas y de las políticas incluyentes, París siempre será París a pesar de sus políticos. Por eso en México, paradójicamente pareciera que se incendia en sus valores por nuestras esperanzas, a pesar de aquellos que pretenden robárnoslas, no es tiempo para sorpresas.

La apropiación del escándalo, duelo y la pérdida no deben de quitarnos la esperanza de restaurar, desde nuestras organizaciones por la producción de nuestro patrimonio.

Comentarios

Comentarios