- Silvia Hernández avizoró a la primera presidenta
- Mariano Palacios rechazó el gobierno de coalición
- El PRI hizo quorum para evitar una crisis nacional
- Alito recibe a Vicente con tepocatas y víboras prietas

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-DESDE LA ARMERÍA-
De memoria.
Hace tres años, uno antes de la elección presidencial, Silvia Hernández Enríquez, la única política queretana que ha sido secretaria federal en la historia, avizoró la posibilidad de una primera presidenta de México y un primer gobierno de coalición. El gen del cambio, le llamó la también tres veces senadora en el Contrafuego de PLAZA DE ARMAS.
Lo de la primera presidenta ocurrió. Lo del cogobierno no.
Con el antecedente de que en el año 2006, hace veinte, el presidente electo Felipe Calderón Hinojosa propuso cogobernar con el PRI y el entonces dirigente nacional Mariano Palacios Alcocer dijo no.
-Hay varios protagonistas en Querétaro que te lo pueden decir, cuando Felipe Calderón fue electo, buscó que hubiera integrantes del PRI en su gobierno, pregúntaselo a Mariano, Mariano era presidente del PRI y Felipe Calderón quiso que hubiera destacados priistas en su Gobierno, Mariano fue interlocutor, pregúntaselo a él. Entonces el PRI decidió que no, no estábamos listos, dijimos que no.
Lo sabíamos, estimada Silvia. No necesitaba preguntárselo al también exgobernador, porque ya lo había hecho en mayo de 2012.

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Y se publicó así en este periódico:
PLAZA DE ARMAS: Hace seis años como presidente del PRI ayudaste a que las bancadas del partido acudieran a la toma de posesión de Calderón y se lograra el quorum. ¿Te arrepientes de haberlo hecho?
MARIANO PALACIOS: No. Era nuestra obligación constitucional y política, el PRI no ganó y el PRI debería ser garante de la vigencia del orden constitucional, no podíamos sumarnos a la toma de Reforma con el PRD ni a las barricadas de su grupo parlamentario en San Lázaro, a mí me pareció y lo estuve sosteniendo que la obligación de un partido político es garantizar y preservar el orden constitucional ganando o perdiendo.
PDA: ¿Cuál fue el costo para el PRI entonces y ahora?
MARIANO: Yo creo que el PRI se mostró como un partido institucional respetuoso del estado de derecho, con la suficiente madurez para admitir de inmediato cuando la voluntad popular no le favoreció, es un partido que tiene la perspectiva de regresar a poder porque ha demostrado que sabe hacer oposición.
Aquí hago un paréntesis para recoger un fragmento del ensayo denominado “El PRI ante la crisis electoral de julio de 2006: ¿lealtad institucional, traición o realpolitik?” escrito por la investigadora de la UNAM Guadalupe Pacheco Méndez y que puede consultarse en internet.
Cito: “En el ámbito externo al partido, destaca el problema relacionado con la transmisión de poderes del 1° de diciembre, cuando el PRD intentó impedir que el presidente electo tomara posesión del cargo ante el Congreso de la Unión. Ahí, de nueva cuenta, el PRI, al igual que lo había hecho en la primera semana de julio cuando no apoyó al PRD, decidió jugar su carta de ser la oposición leal e institucional, y junto con el PAN bloqueó al PRD; el PRI actuó como fiel de la balanza y con su presencia aseguró que hubiera quorum ese día. Claro que no sólo se trató de una convicción ideológica de evitar la inestabilidad institucional; en un partido tan pragmático como lo es el PRI, también hubo otros cálculos; sabedores de la urgencia del PAN por superar esa crisis, a su apoyo le pusieron un precio político que se desglosó en varias partidas”.

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Años después, en una larga charla, volví a tocarle el tema a mi amigo y recupero hoy su testimonio ante la afectuosa provocación de Silvia Hernández: “Pregúntaselo a Mariano”.
El entonces dirigente nacional del PRI resolvió la crisis electoral de 2006 con la presencia de sus legisladores, que dieron el quorum necesario para que protestara el presidente de la República. No hubiera sido posible de otra manera. El PRD no iría y al PAN no le alcanzaba. Gracias a ello, Felipe Calderón pudo cruzarse la banda tricolor y jurar el respeto a la Constitución.
A partir de eso el presidente le llamó al dirigente priista para agradecerle el gesto institucional y plantearle formar el primer gobierno de coalición. Mariano, como sabe Silvia, no aceptó. Palabras más, palabras menos, le respondió: El gobierno de coalición no está previsto en nuestro marco constitucional y Ud. no tiene nada que agradecer. Lo hicimos por México.
Después de esa negativa, Mariano recibió la llamada de una persona muy destacada del PRI, cuyo nombre me reservo, para reclamarle que no hubiera aceptado la propuesta de Calderón, que ya le había ofrecido una secretaría. Palacios le explicó las razones y le dijo que el presidente podía nombrar a quien quisiera y la persona invitada aceptar. Ambos estarían en su derecho, pero de ninguna manera lo reconocería como un acuerdo con el partido y mucho menos un acto de reciprocidad por haber integrado el quorum. Y no hubo gobierno de coalición ni priistas en el gabinete.
La decisión, fue, me contó Mariano, años después, “porque no quería imaginarme un país sin presidente, ni por un solo día”. Visión de estado.
Vengo del pasado y lo recordé al saber que el expresidente Vicente Fox, el que sacó al PRI de Los Pinos y le entregó el poder a Felipe Calderón, estuvo en las oficinas de Insurgentes con Alito, en donde hoy hay más tepocatas y víboras prietas que en el 2000 y hay aves que cruzan el pantano y sí se manchan.
¡Porca miseria!

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