SERGIO ARTURO VENEGAS RAMÍREZ

Al tiempo que dos residencias eran robadas en la Calle Campanario de Lourdes, en el Fraccionamiento El Campanario, la administración del lugar desestimó la información publicada por PLAZA DE ARMAS (1 de julio de 2019), sobre el espionaje que uno de los coordinadores de seguridad, realiza en torno a familias, sus actividades y “puestos gubernamentales”.

En un comunicado dirigido a todos los “condóminos”, la administración informa que el domingo 30 de junio, “sufrimos dos hechos delictivos de robo a casa habitación en calle Campanario de Lourdes. Nuestro personal brindó todo el apoyo requerido a los afectados, estando siempre a su disposición. Asimismo, se coadyuvó para que se levantaran las denuncias correspondientes”.

En el informe se detalla que “coincidentemente, el lunes primero de julio del presente, apareció una noticia de un periódico tendencioso que se refiere a la seguridad del Campanario mencionando falacias insostenibles con encabezados fuera de la realidad, por lo que, ante la obvia y burda invención, decidimos no pronunciarnos, manteniendo el nivel de seriedad y respeto que nos merece la comunidad”.

La carta interna se refiere a los chats publicados el lunes aquí, en los que se revelan diálogos entre el jefe de seguridad Carlos Bonilla y un subalterno al que le pide información específica sobre diversas personas.

Este fue el texto que para la administración de El Campanario, no merece una respuesta o explicación pública, por ser burdo, tendenciosos y falaz:

“… en un diálogo, Bonilla le indica a su subordinado: ‘Me consigue por favor los datos de José María Felipe E. S. (Omitimos los apellidos por privacidad de aludido). Búscalo en la base de datos. Por favor. Checalo (sic) también en el Tribunal Sup del Edo de Qro y con tus amigos de la fiscalía. A ver si conseguimos sus teléfonos”, le indica.

Inmediatamente ella le responde: “Aparece este numero (sic) de celular 554820****”.
Bonilla le revira: “Mándame toda la info, incluyendo domicilios porfa”.

En otro diálogo, el jefe de seguridad le informa a la misma persona: “Los residentes de la 6ta Purísima #1** entregan en recepción copia de hechos del robo de su tag (tarjeta vehicular de acceso a El Campanario), copia del contrato de arrendamiento y copia de identificación, por tal motivo replicón asigna nueva tag a la camioneta Cayenne”.
Inmediatamente después, le pide datos:

“Escanea todo y mandame (sic) copia. Consigue en internet una del Sr foto (sic) y la imprimir a color de preferencia. Metes todo en una sobre y más tarde lo recojo. Borras todo y olvidas el asunto. Gracias”.

Ok, le responde la persona.

Destaca de entre los chats en poder de PLAZA DE ARMAS otro en el que le comenta que en la Segunda de Santo Domingo número * vive la familia P**** M*****.

E instruye: “Mañana me informas por favor quienes son los residentes. Mañana. No lo delegues. Tu (sic) misma lo haces… Confidencial”.

La persona investiga y le responde: “Lo que aparece en sistema? Es Bernardo T***** `******. Y su teléfono 44268*****”.

Bonilla le pide más información: “Y Quien (sic) es? Luego me das su posición política”.
Su interlocutora amplia los datos: “Y la sra. María Dolores P****** M*****. (Al esposo) No lo ubico en ningún puesto gubernamental”.

En sus diálogos, Carlos Bonilla deja ver las diferencias que sostiene con la administradora de nombre Gabriela.

Por ejemplo, le dice a su subalterno: “Te recuerdo pendientes por favor. La actualización de las alarmas influyendo intento de robo de la Mercedes. Los expedientes físicos de multas confinadas por la administración (confidencial y muy importante. El caso de las multas de Cordero y Ocejo. Condonadas”.

Cuando su interlocutor le dice que la la administradora está molesta por la información que pide el jefe de seguridad, este le ordena: Dile que cualquier cosa me diga a mi. Que fue orden mía”.

Más allá de las diferencias en temas administrativos, destaca el interés de Carlos Bonilla por conocer datos de tales o cuales familias y obtener sus fotografías y números celulares, además de cargos políticos.

Acusan al mensajero

24 horas antes de publicarse esta información, dos residencias fueron robadas a plena luz del día. Dice la administración que “nuestro personal brindó todo el apoyo requerido a los afectados, estando siempre a su disposición. Asimismo, se coadyuvó para que se levantaran las denuncias correspondientes”.

Pues sí, el tema es que no cumplieron con su labor de proteger a los vecinos y su patrimonio.

Y pero aún, es el fraccionamiento donde está estrenando casa el alcalde capitalino, Luis Bernardo Nava.

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