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Argentina-Inglaterra, más que un “clásico”

Desde la terraza

por Ariel González
14 julio, 2026
en Editoriales
¡Mi reino por un bolillo!
2
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Un partido de fútbol entre Argentina e Inglaterra no es solamente un clásico. Es una justa que por lo menos para los argentinos –no estoy seguro que los flemáticos ingleses participen de las mismas emociones, pero no son indiferentes a ellas, obviamente–  representa un duelo nacional con la imperialista Albión con la que se han enfrentado incluso militarmente a lo largo de su historia.

Ya antes de que Argentina fuera una nación independiente, cuando apenas era el Virreinato del Río de la Plata, los británicos ya merodeaban aquellos pagos con más ambiciones que buena voluntad. A eso se conoce como las Invasiones Británicas ocurridas en 1806 y 1807, repelidas eficazmente por las fuerzas criollas, como todo buen pibe sabe desde los primeros años del “cole”.

Ahí no paró la cosa y entre 1845 y 1850 se produjo el bloqueo Anglo-Francés, que buscaba violentamente la libre navegación de los ríos interiores; al firmarse la paz, Inglaterra y Francia tuvieron que reconocer la soberanía argentina.

Pero lo que ha marcado a las generaciones contemporáneas es la Guerra de las Malvinas, que tuvo lugar en 1982 a partir de la iniciativa que tomó la dictadura del país sudamericano para intentar legitimarse como un gobierno patriota recuperando militarmente el pequeño archipiélago que les fue arrebatado por Inglaterra en 1833.

Ahora bien, del campo de batalla a la cancha de futbol, argentinos e ingleses se han dado encuentro en 5 mundiales. El partido del próximo miércoles será la sexta ocasión en que deportivamente –eso esperamos– se demostrarán todo el aprecio que se tienen.

Es conveniente recordar que antes de la Guerra de las Malvinas jugaron en dos ocasiones:  Chile 1962, donde Inglaterra ganó 3-1; e Inglaterra 1966, donde nuevamente se impuso el Reino Unido 1-0. Pero ya luego de la guerra el asunto se tornó más pasional para los argentinos y en el Mundial de México 1986 hicieron intervenir incluso a “la mano de Dios” (con eso bastó) y ganaron 2-1; más tarde, en Francia 1998 todo quedó en un salomónico empate 2-2; mientras que en el Mundial de Corea-Japón 2002 Inglaterra recuperó el control y ganó 1-0.

Como no sé gran cosa de futbol no me atrevo a hacer ningún pronóstico, pero mi talante latinoamericano me obliga a hinchar a favor de la selección albiceleste, por mucho que haya quienes insistan en alimentar en redes la argentinofobia. Eso sí, hago votos porque poco a poco vayan quedando atrás los rencores y odios que dejó el conflicto bélico de 1982 y que un día ingleses y argentinos logren jugar sin otra sombra que la del balón en el aire.

Eso sería lo justo con la historia del futbol argentino, porque hay que recordar, por increíble que les resulte a las barras bravas más fanáticas y a los hooligans más ignorantes (el fanatismo y la ignorancia siempre se hermanan) que Inglaterra y Argentina comparten vínculos culturales y, por supuesto, futbolísticos, mucho más profundos de lo que se cree.

Para empezar, el Buenos Ayres Football Club, el primer club de futbol no sólo de Argentina sino de Sudamérica, lo fundaron en 1867 los inmigrantes británicos que llegaron para dar impulso a la industria ferroviaria, el comercio y la educación. No tiene nada de raro, por consiguiente, que los nombres de algunos clubes emblemáticos sean ingleses: Banfield,  Racing Club, Newell’s Old Boys y River Plate.

Por lo demás, ¿qué tanto pueden odiarse si la primera y única sucursal de Harrods estuvo en Buenos Aires durante décadas? ¿Y en qué otro país de la región se juega más polo, rugby y tenis? ¿Dónde las estaciones terminales de tren, como la de Retiro o Constitución, recuerdan más a Inglaterra? Y ni que decir tiene que numerosos pueblos o barrios (Trelew, Billinghurst,  Victoria,  Wilde y un largo etcétera) también la evocan, para no hablar de más tiendas,  pubs, artistas y, desde luego, una multitud de escritores que alimentaron de ida y vuelta una cercanía que rebasó siempre las modas y las tendencias políticas.

Ahora que jueguen el próximo miércoles saltarán chispas de las gradas y, sobre todo, en la cancha, pero en verdad espero que no se confundan los resultados futbolísticos con algo mucho más valioso que está en la historia y la cultura, las cuales siguen rodando mejor que cualquier balón.

@ArielGonzlez

FB: Ariel González Jiménez

Etiquetas: ArgentinaFIFAfutbolinglaterraMUNDIAL

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