ANDRÉS GARRIDO DEL TORAL / EL QUERÉTARO PANTEONERO

QUERETALIA

PANTEÓN Y RECINTO DE HONOR DE LAS PERSONAS ILUSTRES

El lugar popularmente conocido como “El Panteón de los Queretanos Ilustres”  perteneció al antiguo convento de La Cruz durante la dominación española y fue convertido en cementerio al servicio de los más necesitados allá por el año de 1857, por el religioso fray Mariano Aguilera,  adelantándose este religioso a las Leyes de Reforma de 1859. Este apunte se lo debo al presidente de los Cronistas Municipales del Estado de Querétaro, Dr. Rubén Páramo Quero, ya que todos los autores siguen el error de dedo de don Manuel María de la LLata al considerar que la fundación de este panteón civil fue 1847. Claro que este camposanto ya existía como panteón crucífero desde 1683.

Este lugar fue el sitio exacto por el que entraron las fuerzas republicanas aquel 15 de mayo de 1867 y no en el lugar donde está el obelisco y el hueco del famoso cañonazo, mentira tejida desde finales del siglo XIX por el gobernador Francisco González de Cosío y continuada por su nieto –también gran gobernador- Manuel González de Cosío Rivera en 1967.

En 1894 fueron llevados a ese recinto los restos de doña Josefa Ortiz de Domínguez y más tarde los de su esposo el Lic. Miguel Domínguez.

El gobernador del Estado, Lic. Juan C. Gorráez (1955-1961) llevó a cabo la acción de dignificar el antiguo cementerio crucífero y de pretender colocar en este sitio bustos de queretanos sobresalientes en la ciencia, en el arte y en el gobierno, construyendo para tal fin doce columnas diferentes, hoy en el monumento a Colón, y es hasta el 5 de febrero de 1988 que se da cumplimiento a un acuerdo de cabildo del Ayuntamiento de Querétaro, por delegación  y acuerdo verbal del entonces titular del Ejecutivo Estatal, Lic. Mariano Palacios Alcocer, y se crea el Panteón de los Queretanos Ilustres con sede en el lugar del que estamos haciendo referencia.

Con el alcalde Roberto Loyola Vera y su gran asesora Natalia Carrillo García se cambia la denominación a Panteón y Recinto de Honor de los Queretanos Ilustres, en una justa lucha de dignificar el género femenino.

Este recinto se verá enriquecido el próximo mes de marzo de 2020 con el depósito de las cenizas de Don Fernando Díaz Ramírez tal y como lo está cocinando el Cabildo Queretano de Luis Bernardo Nava, ya que por fin se le hará justicia al Rector fundador de la hoy Universidad Autónoma de Querétaro. Don Fernando la incubó en 1951 y además luchó por su autonomía que se logró en 1959.

¿Tiene méritos? ¡Claro que sí! De sobra, como el haber sido gobernador interino, muy joven, durante 30 días en pleno movimiento postrevolucionario cuando los gobernadores queretanos duraban escaso tiempo en el puesto.

Que la ceremonia se prorrogue unos quince días más no le quita el sueño a sus numerosos ex alumnos y a la familia Díaz Reyes Retana, ya que es importante que su hija Almendrita esté presente y nos haga entrega de las cenizas. Se había propuesto el 25 de febrero por estar cercano ese día al de la fundación universitaria y de su Autonomía, pero no pasa nada. Lo importante es que el gran maestro entre al Olimpo queretano.

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