EDMUNDO GONZÁLEZ LLACA / ¿Y EL AVIÓN APÁ?

EL JICOTE

En ocasiones la 4T no parece ser materia del análisis político sino tema de la literatura del género de realismo mágico; igualmente, lejos de lo que promete López Obrador, no está escribiendo una hazaña para la historia, sino un guion para hacer reír a los mexicanos. Las películas cómicas: “La risa en vacaciones“o ¿Dónde está el piloto?”, podrían tener un capítulo más: “Vendiendo el avión presidencial”.   Primera escena: aparece el Presidente anunciando que con la venta del avión se comprarían medicamentos, se construirían escuelas, carreteras rurales, hospitales. Segunda escena: el Presidente reconoce que del cuerno de la abundancia, que se desprendía de la venta del avión, ha quedado puro cuerno. Nomas no se vendió. Mantener el aparatito en Estados Unidos ha costado 30 millones, así que viene de regreso, solamente la lavada valía cien mil pesos. Si desde antes no hubiera salido, al menos en México hubieran sacado el día unos mil franeleros y lo hubieran dejado rechinando de limpio. Tercera escena: al Presidente, quien tiene antecedentes familiares de comerciante, pues su padre lo era, le sale el genoma de vendedor. López obrador reconoce que se lo ofreció a Donald Trump, me cuesta trabajo imaginarlo diciendo: «Marchante, perdón Donald, olvídate del problema de los indocumentados o de la venta de armas, mejor vamos directo al bisnes. Te ofrezco  para que compres un avión Boeing a todísima. Tiene una alcoba, restaurante; si lo haces comercial pueden caber sentados cómodamente 280 pasajeros. Marchantito, perdón otra vez Donald, pero es un ofertón, no necesitas esperar al Buen Fin.  Yo te lo entregaría personalmente, imagínate tú, codeándote conmigo. No exagero, López Obrador agregó, como estímulo para la venta, que él lo entregaría en una ceremonia. Dijo: «No es sólo el avión es también la fama». Considerar que la foto con él, sería un acicate para gastarse 130 millones de dólares, como que parece un desvarío narcisista. Evidentemente todo este comercial de López Obrador, más que tener un sentido mercadotécnico tiene un mensaje político que es: Mis antecesores eran corruptos, frívolos y despilfarradores. Es cierto, esta verdad no es suficiente para encubrir su fracaso, desde 2015 se le advirtió de la dificultad para comerciar el avión. López Obrador, como vendedor de aviones, se muere de hambre. Hay otra razón por la que el Presidente hace todo este show de barra cómica. Alcibíades, (siglo V a.c.) político ateniense, decidió cortarle la cola a uno de sus perros, que era de los más caros y hermosos de la época. El acontecimiento se convirtió en un “trendy topic”, a tal punto que las conversaciones se iniciaban con la frase: “En relación con el perro de Alcibíades”. El político explicó: “Que hablen del can y que me dejen a mí en paz, mientras ellos se ocupan del rabo de mi perro, yo me dedico a la política, que guardo con mayor celo”. El avión es una socarronería más para distraer a la opinión pública de los asuntos verdaderamente importantes. Viñeta final: imagen del avión que vuela a mil kilómetros por hora, al lado la foto del Presidente que, como cualquier mortal, espera que le cambien la llanta ponchada de su camioneta. De un lado: la deshonestidad, la frivolidad y el derroche; del otro: la torpeza, el capricho y la demagogia.

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