Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO REPUBLICANO

BARRIO Y TEMPLO DE SAN FRANCISQUITO

(Barrio situado al sur de La Cruz y templo situado en la calle 21 de Marzo No. 134)

Con amor y admiración a la inteligente Directora de Investigación de la U.A.Q., Dra. Flavia Loarca Piña, hija de este barrio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CIMATARIO AL AMANECER

Fue alrededor de 1550 que este barrio situado al sureste de la ciudad de Querétaro se empezó a poblar de indígenas venidos de otras partes, entre rocas y peñascos, con falta de agua y caminos, fundando la llamada “República de Indios, dedicados a labores agrícolas y agrícolas, además de ocupar su habitación con talleres de maquila. Para el siglo XVIII ya había quince mil indígenas en Querétaro, viviendo la mayoría en San Francisquito, cantidad que solamente era rebasada en Celaya donde radicaban 35 mil.

Los naturales de San Francisquito recibieron atención de los frailes recoletos que tenían su casa de recolección  en la cima del cerro de El Sangremal, pero en 1740 los padres seráficos del Colegio de Propaganda Fide levantaron una ermita en el barrio dedicada a San Francisco, pero para no confundir el nombre de la nueva capilla con el del templo y convento grande de San Francisco le llamaron desde entonces “San Francisquito”. Cabe decir que los frailes crucíferos colocaron en el templo una imagen de San Francisco que fue muy venerada. Con el correr de los años se le cambió la denominación al templo –no al barrio- para imponerle el de la Divina Pastora. Un queretano de nombre Francisco Alday mandó construir sobre la capillita franciscana el templo que ahora admiramos en 1785 y lo terminó en 1786, llamándolo de la Divina Pastora por haber recibido un favor de ésta, según el doctor Edgardo Moreno Pérez.

El barrio de San Francisquito tenía su fuente pública principal casi frente al templo en mención y se conoció por mucho tiempo por el nombre del barrio al que pertenecía. Posteriormente fue instalada en la plazuela de los Dolores sobre la avenida 21 de Marzo. donde hasta nuestros días perdura. Otra fuente de la que se abastecían los vecinos de este arrabal se encontraba al pie de Los Arcos, rumbo a la garita de México, que marcaba el inicio del camino a la Ciudad de México. Venustiano Carranza, en enero de 1917, devastó al barrio tirando más de mil casitas y chozas para ampliar la hoy avenida Zaragoza y hacer la hoy Calzada de los Arcos, siendo insensible al dolor de la gente que ya nunca pudo hacerse de otra propiedad. Carranza simplemente les dijo secamente ”duerman en las iglesias si no tienen otro lugar para dormir”. Viejo caón, yo sé que la obra era necesaria para el porvenir –ahorita lo apreciamos- pero la pobre gente indígena no esperaba esa brutal respuesta.

En la época del Sitio se veía al costado sur del convento de La Cruz, perdidas entre los órganos del pedregal, infinitas chozas donde se abrigan los últimos indígenas originarios de la raza conquistada en Querétaro. Entre esas pequeñas chozas destacaba la iglesia de San Francisquito.

Este templo construido en el barrio indígena del primitivo Querétaro, fue señalado para ser saliente de la línea oriente de los imperialistas. El 14 de marzo de 1867 fue tomado por soldados republicanos al mando del general Sóstenes Rocha, pero una vez abandonado por éste fue reocupado por los imperialistas que lo convirtieron en fortaleza, habiendo troneras para defenderlo a todo lo largo de la barde de adobe del cementerio. Sóstenes Rocha se retira de San Francisquito por la carga de infantería y artillería que le propinó su amigo y condiscípulo Miramón, y por el valle de Carretas llega a su posición original en la Cuesta China, según se le ordenó al no poder sostener el barrio de “los brujos”, como era llamado ese antiguo núcleo indígena fundado al mismo tiempo que la ciudad en el primer tercio del siglo XVI. Rocha argumenta que se retiró se retiró de San Francisquito porque se lo ordenó Ramón Corona con un cañonazo previamente pactado desde el cerro de Los Molinos y no porque Miramón lo haya inquietado, sin embargo reconoció que los imperialistas se batieron con denuedo, aunque los nuestros probaron a Maximiliano que saben combatir con brillo y que son más que una banda de malhechores.

El general Méndez deja la reserva de La Cruz y es designado en la tarde del 24 de marzo para custodiar la línea del sur, desde San Francisquito, la Alameda y Casa Blanca, considerada ahora punto delicado de la defensa.

Varias de las casas cercanas al Río Blanco, a La Cruz y San Francisquito, acusan ya la rudeza del sitio, pues muchas de las granadas de mano que se lanzan contra los verdes han tocado las construcciones, obligando a sus moradores a pedir posada en el interior de la ciudad en donde aparentemente encontrarían un poco más de seguridad.

El plan imperial para el 27 de abril, era atacar El Cimatario, mientras que Severo del Castillo tomaría la hacienda de Callejas apoyado desde San Francisquito, para impedir refuerzos republicanos desde el sur, y concentrar gran parte de la artillería en la Alameda y distribuir por ese rumbo botes de metralla. Maximiliano ordena a su médico Samuel Basch empacar los archivos y todas sus pertenencias, que deberán ser llevados por los húsares en la probable salida de la ratonera, como él llamó a Querétaro en los primeros días del sitio. La idea principal era romper el sitio y marchar a la Sierra Gordas para de ahí llegar a Tuxpan o a Veracruz y embarcarse a Viena.

Para la noche del 30 de abril de 1867, se ha notado que levantaron los imperialistas otro parapeto en la parroquia indígena de San Francisquito, fortaleza imperial que jugó un papel preponderante en el parcial fracaso republicano del 27 de abril en favor de los monarquistas, pero aun así el Macabeo Miramón quiere intentar esa undécima salida sobre El Cimatario, nuevamente pensando que el resultado de la batalla del 27 puede ser superada si se ocupan bien de la garita de México y de la hacienda de Callejas. Estos planes eran fruto del genio de Miramón que comprendió muy bien que a tres días del fatal 27 de abril la situación en la plaza era mucho peor que antes de esa fatídica salida.

Desde que el Macabeo Miramón tomó la iglesia de San Francisquito, ubicada al sur de La Cruz, su campanario sirvió de atalaya o puesto de observación al mismísimo Maximiliano cuando éste decide no hacerlo desde la torre de La Cruz o de San Francisco. Desde dicha torre Maximiliano contempló la batalla del 1° de mayo, en la que su favorito, el coronel Joaquín Rodríguez, fue muerto, después de apoderarse efímeramente de Callejas y al atacar la garita de México. Desde muy temprano, en ese 1 de mayo de 1867, estaban en el templo de San Francisquito escogidas tropas al mando del coronel Joaquín Manuel Rodríguez, a las que más tarde se suman Maximiliano, Ramírez de Arellano y Miramón.

Desde la torre del templo indígena de San Francisquito, Maximiliano y Miramón contemplaron el fracaso de que no sólo no toman la garita de México, sino que pierden Callejas y jamás pudieron intentar llegar a El Cimatario. Todavía recibieron un cañonazo desde El Cimatario que los bañó de piedras y pólvora.

Constantemente fue asediado el templo en mención por la artillería republicana, pero por estar en una eminencia muy protegida se salvó de caer en manos de los chinacos durante los 71 días de asedio. Al fin el 15 de mayo de 1867 fue tomado por el Ejército Republicano como a las siete de la mañana por ser un sitio estratégico.

SAN FRANCISQUITO

LAS SIRENAS DE TILACO

Ayer estaba recordando
tu casa… mi casa…
¡Portal donde la luna se aburrió esperando,
cedrón por donde el tiempo se perfuma
y pasa!
Y al ver que nos pusimos viejos
y estamos más solos,
siento un vals en tu piano llorar
y me pongo a pensar
si no llora de amor.

Pudo el amor ser un nudo
mas dudo que pudo
luchando vencer…
Una casa era pobre, otra rica…
Fácilmente se explica que 
no pudo ser.

Así, por el recuerdo, lloro
tu casa… mi casa…
Tu amor, que está marchito en un estuche de oro 
mi amor, que al fin -de darse- se quedó
sin brasas…
Pudo el amor ser un nudo
mas dudo que pudo
luchando vencer…
Una casa (la mía) era pobre, otra rica…(la tuya)
Fácilmente se explica que 
no pudo ser.

Homero Expósito, compositor argentino

SAN FRANCISQUITO DE LOS BRUJOS

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