Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO CULTURAL

Estos días Querétaro se vistió de gala con eventos y reconocimientos culturales que nos hacen mucho tejido social, sobre todo en este siglo cambalache donde cualquiera es un doctor y cualquiera es un ladrón, lo mismo un burro que un gran profesor, como dijo refiriéndose al siglo XX Enrique Santos Discépolo.

Lo primero fue el 4 de diciembre en que el compositor y cibernético de Memo Muñoz Gutiérrez, hijo del barrio de Santa Rosa de Viterbo, fue reconocido por el Municipio de Querétaro, la Secretaría de Cultura y el Colegio de Profesionistas de Sistemas Informáticos, pero sobre todo por la Universidad Autónoma de Querétaro, cuyo Rector, el científico humanista Gilberto Herrera Ruiz, se presentó en el acto y estuvo relajado, sin prisas, disfrutando de los artistas de su Alma Mater y del aplauso del respetable que le reconoce su obra, a pesar de los intervencionistas anti universitarios. Memo Muñoz se dio a conocer en 1964 cuando su parte de letra y total de música en el conocido tema de “El Bachiller” se graba por la Musart y no solamente se convierte en el himno de la Uni Queretana sino que traspasa las fronteras y se graba y adapta en todas las estudiantinas de Centro y Sudamérica, menos –obvio- en la de Guanajuato que es la principal rival de la de Querétaro.

A falta de una canción queretana que nos de identidad propia, “El Bachiller” llena el vacío además de haber sacado del primer lugar en la Radio a The Beatles y a Raphael y Manuel Alejandro, porque la juventud romántica quería oír temas tiernos y no ruidosos temas y –sobre todo- mal traducidos y con pésimas letras como las producidas por el rock and roll. Los jóvenes enamorados nos cansamos de perros lanudos y otras pendejadas. Digo que “El Bachiller” de Chava Cuevas y Memo Muñoz llena vacíos ante la falta de una canción queretana que llene nuestra boca porque en realidad “El Queretano”, de Felipe Bermejo, fue mandada a hacer a éste para una película que –al igual que la susodicha melodía- no retratan a los queretanos. A ver, ¿cuándo chingaos hemos sido pelados y nos comemos platos que otros se comieron? ¿Cuándo ingaos hemos sido bravucones y buscamos injustamente quién nos la pague y no quién nos la hizo? La verdad, esta famosa canción no dice ni remotamente quiénes somos.

 

En cambio, es muy bella la de “Querétaro” con letra de José Guadalupe Ramírez Álvarez y música de Aurelio Olvera Montaño, misma que fue grabada por la Estudiantina de la U.A.Q. en 1974 para Musart, y que a pesar de lo fidedigno de su letra y belleza musical le falta promoción.

También refiero que Guillermo Muñoz fue de los precursores de la Informática en nuestra tierra al colaborar con el gran Maestro Salvador Malagón Nieto en la instalación de la primera computadora colocada en Querétaro: la de TREMEC, 1966, cuyo tamaño era mayor que el de una casa de interés social de la actualidad. Lo más destacado del homenaje a Memo fueron las interpretaciones de su música (“Bachiller”, “Casanova” y “Quisiera estar Contigo” por las Estudiantinas Universitarias (Femenil y la Tradicional), las piezas interpretadas por Andrés Pichardo y Roxana Muñoz Pérez Loarca, las palabras de don Gilberto Herrera Ruiz y del ingeniero sistémico Toño Vega Páez (le dieron membresía), el arribo al escenario de sus entrañables amigos de más de cincuenta años como Aurelio Olvera Montaño y Librado Alexander Anderson; pero lo que más levantó al respetable fue cuando el cuarteto de Los Hermanos Muñoz Gutiérrez, integrado por Felipe, Alejandro y el talentosísimo Miguel Ángel, interpretó tangos y melodías francesas. Lo que nos hizo emocionar hasta las lágrimas fue el speach del abogado y notario Felipe Muñoz, el más cercano de los carnales de Memo.

El segundo evento fueron la serie de homenajes que se realizaron a la memoria del doctor Enrique Rabell Fernández, el que sin ninguna duda no nació en Cadereyta (como sus hermanos) sino en esta ciudad, y que ya no solamente albercas y unidades deportivas llevarán su insigne nombre sino también el auditorio del ISSSTE, un espacio en la Facultad de Medicina (fundada por él), un espacio en la Facultad de Enfermería y Radio UAQ y posiblemente toda la clínica nueva del ISSSTE, como lo está peleando en las oficinas centrales el efectivo delegado Isaías Blancas. El doctor Rabell fundó la hoy muy prestigiada Facultad de Medicina de la U.A.Q. a pesar de la oposición de quienes dominaban la Medicina en ese Querétaro parroquial de mediados de los años setenta, y don Enrique les calló la boca al alcanzar la citada Facultad el raiking de uno a tres entre las universidades públicas. Pero también se le reconoce, en estos tiempos de auto censura por parte de los medios de comunicación respecto de los gobiernos, que la radio universitaria sea un espacio de plena libertad de expresión. ¡Qué aburrida sería la comunicación pública en mi tierra sin Plaza de Armas y sin Tribuna y sin Radio UAQ.!

Otra fecha memorable fue el sábado 2 de diciembre cuando la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Querétaro, encabezados por el virtuoso presidente Rubén Páramo Quero, le entregaron el título de “Cronista Emérito” al Rector Herrera Ruiz, por sus indudables aportaciones a la vida cultural y académica del estado. Los cronistas se solidarizaron con él y le firmaron con INE e IFE en mano la iniciativa popular para que la UAQ reciba cada año cuando menos el 3% del Presupuesto de Egresos estatal, cosa que a los diputadetes de Acción Nacional les valió mádere. ¡Pero hay un Dios, caones! Por cierto, estos tipejos no entregaron la presea “Fray Junípero Serra” en este año 2017, a menos que haya sido muy escondido y se la otorgaron al incongruente de Alex Lora, al que conocimos antigobiernista, anti panista y de izquierda progresista moderada. Si Alex Lora siempre comió en el mercado de “La Merced” ¿desde cuándo ingaos le gusta cenar en Sanborns? Ya no hay ideologías.

El 5 decembrino fue un día de fiesta para la Radio Queretana, porque el inquieto e inteligente Rector Gilberto Herrera Ruiz presentó su historia integral en un muy buen libro de pasta dura, excelentes fotos y buenos textos, fruto del empeño del cronista universitario Juan Trejo Guerrero y del director de Radio UAQ Raúl Ríos Olvera, con los investigadores Lauro Jiménez, Kevyn Simón y Agustín Escobar Ledesma.

A pesar de la hora del evento –las 12.00- el auditorio “Fernando Díaz Ramírez” lució repleto de directivos, dueños y locutores de la frecuencia queretana. En primerísimo lugar estaba el único sobreviviente de los fundadores de la Radio en Querétaro: el licenciado Salvador Ochoa Juárez, el que firmó mi acta de nacimiento y me cuidaba de que los borrachos peloteros del equipo de base ball de Telégrafos Nacionales no me dieran de palos o bolazos. Yo a cambio, le eché a perder a él y a los hermanos Roberto y Luis Hitler Velázquez Olvera la final entre Tigres Rayados y Diablos Rojos de México en el estadio del Seguro Social de la antigua Tenochtitlán en la Ciudad de México en 1967. Les berreé (de berridos) todo el partido llorando por mi mami que se había quedado en mi ciudad natal. “Cállate hideputa que van a pensar que te secuestré”, rugía mi iracundo y tabasqueño padre.

Perdonando esta disquisición, también fue un invitado de lujo don Alfredo García Vargas, el maestro de maestros, al que seguimos escuchando en Radio UAQ en su “Fiesta del Tango y la Canción” gracias a la benevolencia del Rector científico, quien lo regresó al cuadrante después de que el entonces rector Iturralde lo había hecho a un lado. Pude observar en el evento a gente tan formal como los antes enunciados y a jóvenes valores de la locución como Toño Escárcega Ramírez, a su maestro Joaquín Sanromán Novoa y a mi jefe Sergio Arturo Venegas Alarcón. ¡Hasta las ruidosas Guajolotas aparecieron en tan completo libro! El libro citado es una verdadera joya porque no nada más analiza el desarrollo de la industria de la radio sino que abarca en sus textos el desarrollo político, social, económico y cultural de todo el estado de Querétaro.

Es tan universitario el libro que hasta se puede leer en él la persecución política a conductores de medios locales como Miguel Ángel Álvarez y el priyista Sanromán Novoa, o las frases ilegalmente grabadas a Jorge López Portillo Tostado –cuando era Secretario de Gobierno- en contra de un pajarraco de la estación del señor Caballero. Los que no fueron a esta gala democrática y cultural no saben de lo que se perdieron, y no estén ingando a los editores para que se los regalen. ¡Eggones! Les vendo un puerco cuando encuentre el que me robaron en Centro Universitario!

LAS SIRENAS DE TILACO: Hasta mis amigas frívolas y dilapidadoras reconocen a mi patrón Marcos Aguilar Vega y a sus regidores por haber implementado las dos horas gratuitas de estacionamiento en plazas comerciales, más en esta época.

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