Andrés Garrido del Toral

DIVO

QUERETALIA

EL QUERÉTARO EVOLUCIONADO

¡QUE TREINTA AÑOS NO SON NADA!

¿Cuánto ha evolucionado el Municipio de Querétaro de 1987 a este 2017? Es la pregunta que nos hacemos y que intento contestar con una crónica que relate lo más objetivamente esos cambios. Primeramente apunto que de 494,000 habitantes pasó a un millón quinientos mil habitantes, es decir, en treinta años triplicó la capital queretana su población, causado este fenómeno principalmente por la emigración provocada por:

a) Los sismos en la Ciudad de México en 1985 y 2017;

b) La entrada en vigor del Tratado Trilateral de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México y la llegada, en consecuencia, de la industria de auto partes a Querétaro capital;

c) Abundantes fuentes de empleo con sueldos más o menos atractivos;

d) Condiciones de movilidad y seguridad que se fueron diluyendo con la explosión demográfica y;

e) Los atractivos históricos y culturales que Querétaro ofrece. La mayoría de los visitantes a la zona monumental no son turistas: son queretanos de recién ingreso que buscan identificarse con lo nuestro.

La mancha urbana se amplió a 8 kilómetros cuadrados y la consecuente formación de una metrópoli integrada por el mal llamado “municipio del centro” más el de Corregidora, Huimilpan y El Marqués, mismos que están obligados a coordinarse entre sí para afrontar con éxito los retos de la sobrepoblación. Los especialistas en desarrollo urbano nos dicen que hay tres Querétaros: el de la zona monumental, el de las colonias populares y fraccionamientos de lujo y el de las zonas industriales.

Como cambiamos el uso del suelo irracionalmente, la naturaleza nos cobró facturas y pasamos de tener un clima templado a un clima extremoso, las lluvias incrementaron sus precipitaciones y los encharcamientos e inundaciones son cosa de cada año.

Como cambiamos el uso del suelo irracionalmente, la naturaleza nos cobró facturas y pasamos de tener un clima templado a un clima extremoso, las lluvias incrementaron sus precipitaciones y los encharcamientos e inundaciones son cosa de cada año.

El territorio municipal pasó de estar dividido en tres delegaciones (Santa Rosa Jáuregui, Felipe Carrillo Puerto y Cayetano Rubio) a siete circunscripciones: Santa Rosa Jáuregui, Felipe Carrillo Puerto, Epigmenio González, Josefa Vergara, Félix Osores, Cayetano Rubio y Centro Histórico, con la salvedad que para su creación, transformación y extinción ya no se requiere decreto de la Legislatura del Estado sino un simple acuerdo de Cabildo por parte del Ayuntamiento.

De los que ocuparon el cargo de presidentes municipales vimos trascender de esta vida a Luis Cevallos Pérez, Noradino Rubio Espinoza de los Montero, Braulio Guerra Malo, René Martínez Gutiérrez, Álvaro Larrondo Ojeda, José Luján, Manuel Vega, Ricardo Andrade y Juventino Castro Ruiz.

A finales de 1996 el alcalde Jesús Rodríguez Hernández consiguió que la UNESCO declarara a la ciudad de Santiago de Querétaro (nombre original que el Constituyente Permanente Local recuperó para la ciudad ese año) como parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto con sus 242 manzanas monumentales, obligando a las autoridades a la introducción del cableado subterráneo que embellece ostensiblemente al primer cuadro citadino. De ciento sesenta fraccionamientos y colonias pasamos a mil, entre los que destacan Juriquilla, Milenio III, El Campanario, Monte Blanco, San Pablo Nuevo, Centro Sur, Centro Norte, El Tintero, Santa Mónica, etc. Se abrieron nuevos parques industriales como el Querétaro en la zona norte pegada a Santa Rosa Jáuregui y el PIB local y el desarrollo económico superó, hasta la fecha, a la media nacional.

Con el boom económico se incrementó el parque vehicular, pero también la problemática de estacionamientos públicos y el índice de criminalidad. El Centro Histórico empezó a quedar deshabitado para dar paso a la vida nocturna con múltiples comercios y lugares de recreación, haciendo que las antiguas familias abandonaran sus casas viejas por los decibeles provenientes de los muchos antros y los desórdenes provocados por la  juventud trasnochada. Los comercios tradicionales cedieron su lugar al establecimiento de franquicias comerciales de todo tipo, contaminando el espacio visual de la otrora provincial ciudad. Se incrementó la oferta cultural al mil por ciento y la Universidad Autónoma de Querétaro pasó de catorce mil estudiantes a veintisiete mil, limitando su crecimiento no por indolencia sino porque no ha habido en los últimos veinte años apoyo gubernamental suficiente para evitar el rechazo anual de catorce mil aspirantes. Aun así el Alma Mater extendió su actividad en campis fuera del Centro Universitario, como el Campus Aeropuerto, abriendo exitosamente nuevas carreras que demandaba la sociedad.

En el ámbito educativo se dio entrada integral a todos los aspirantes a educación básica, creándose el organismo público descentralizado USEBEQ para obtener mayor eficiencia en la prestación de los servicios educativos. A partir de 1988 el Ayuntamiento de Querétaro es el responsable de la construcción de aulas educativas, actividad que se reforzó a partir de 1992, año en que la descentralización educativa se consolida en la entidad. Se echaron a andar en la ciudad innumerables instituciones culturales y educativas como el Museo de Arte en el antiguo convento de San Agustín, el Centro Cultural de El Faldón, la Asociación de Cronistas Municipales, el Museo de la Restauración de la República, el Museo de Los Conspiradores, el Museo de Arte Sacro, la Librería Cultural del Centro, el Centro Cultural Gómez Morín, la Casa de Las Artesanías, la Escuela de Artes y Oficios, el Instituto de Estudios Constitucionales, la Escuela de Laudería, el Centro Nacional de Danza de Guillermina Bravo, el Museo de la Ciudad, el Cine Teatro Rosalío Solano, la remodelación del Teatro Alameda, el Centro Estatal de las Artes en el ex beaterio de Santa Rosa de Viterbo, el Centro Queretano de la Imagen, el Centro Cultural de la Vieja Estación, la Ciudad de Las Artes en el sur, las casas de la Cultura en todas las delegaciones municipales, el Instituto Municipal de la Cultura.

Se crearon y/o se dignificaron plazas, parques y jardines públicos como La Alameda Hidalgo, Cerro de Las Campanas, Los Alcanfores, Zenea, Guerrero, Santa Clara, San Antonio, Plaza de Armas, Fundadores, La Cruz, Niños Héroes, La Bandera (hoy de El Estudiante), San Sebastián, La Cruz de El Cerrito, la Alameda Sur (Reforma Agraria), la Alameda Norte (Peñuelas), Parque La Barreta, Panteón de los Queretanos Ilustres y su Mirador, Parque Bicentenario (Hércules), Parque Bicentenario (Santa Rosa Jáuregui), Parque Cimacuático (en El Cimatario), Calesa, Carretas y muchos otros. Se aumentó el número de espacios peatonales y se construyeron las ciclovías, además de hermosearse la ribera del Río Querétaro.

Se construyeron las unidades deportivas Querétaro 2000, Lomas de Casa Blanca, Instituto Tecnológico de Querétaro (en El Pocito), El Sol, Colinas del Poniente, Santa Rosa Jáuregui, El Tintero, etc.

Se fortalece la infraestructura urbana con la construcción o ampliación de avenidas, boulevares, libramientos y puentes urbanos y suburbanos, como las avenidas Del Parque, Prolongación Pasteur, Epigmenio González, Emeterio González, Paseo Querétaro, Anillo Vial Junípero Serra, Paseo Constituyentes, Paseo de la República, 5 de Febrero (antigua carretera Constitución), prolongación Zaragoza, Sombrerete, boulevar de La Nación, calzada Belén, Pie de La Cuesta, prolongaciones de Ezequiel Montes y Tecnológico, libramientos Sur-Poniente, Noreste y se cambió la nomenclatura al libramiento tradicional por la de “Bernardo Quintana Rioja”, además de hacer su prolongación norte; en materia de puentes mencionamos los de Alcanfores, Felipe Ángeles, Estío, Pedregal de Querétaro, Junípero Serra, Centenario, Bicentenario, prolongación Zaragoza, Campestre, Candiles, Tlacote, Fundidora, San Pablo, Jurica, Juriquilla, Santa Rosa Jáuregui y 5 de Febrero, además de trasladar la caseta de cobro de la carretera de cuota a Celaya en 1992, mismo año en que se reubica a la Central Camionera de La Alameda a su actual ubicación en el Centro Sur.

Se construyen los mercados públicos de Lázaro Cárdenas, Los Sauces, Santa Mónica, Presidentes, etc. También se construye el panteón de San Pedro Mártir (1990) y se instala el primer crematorio en la ciudad (1989). Se ratifica el título de Ciudad Limpia (para mí es limpiada) y se concesiona ese servicio público de recolección de residuos sólidos en 2015. Se remodela con lámparas led el alumbrado público, sustituyendo al anterior de lámparas de luz de sodio. Se construye el relleno sanitario en Mompaní y se elimina la molesta unidad de transferencia de basura que estaba en la subida a la colonia Bolaños.

Toman posesión los obispos de la Diócesis Mario de Gasperín (1989) y Faustino Armendáriz Jiménez (2011), creciendo ostensiblemente el número de parroquias en el municipio en cita para atender los servicios religiosos de tantas y tantas colonias nuevas. Contemplamos el paso de tres cronistas municipales: Eduardo Loarca Castillo (Vértice), Roberto Servín Muñoz (A Vuela Pluma) y Andrés Garrido del Toral (Queretalia).

Los habitantes de Santiago de Querétaro, sobre todo los del Centro Histórico, debemos estar conscientes que la calma e integración vecinal de los años sesenta, setenta y ochenta ya se fueron para jamás volver, que el desarrollo y la constante inmigración de 400 familias diarias tiene un costo, por lo que deberemos adaptarnos a las nuevas circunstancias para sobrevivir y poder ser felices en la selva de concreto y aldea globalizada. No podemos seguir con una nostalgia enfermiza por el pasado porque perderíamos el presente y no se
diga el futuro.

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