Álvaro Rico

QUERETANIDAD

LA CALLE DE SILVA Y EL PUENTE COLORADO 

La calle de Silva y el Puente Colorado eran constante preocupación de los cuerpos edilicios, era el puente colorado un como puente internacional en la frontera del barrio de san Sebastián donde los aguerridos vecinos provocaban no pocos serios problemas municipales.

Cuando los del barrio de San Sebastián se adentraban a los de la cuidad: La Cruz, Santa Rosa o Santa Ana, los provocaban a encuentros cámpales.

Grupos de Cantereros de Santa Rosa, Cambayeros de Santa Ana, de Brujos de San francisquito o cuchilleros de la Cruz se acercaban al paraje temido del Puente Colorado eran atacados con ferocidad inaudita por los encuerados de San Sebastián, siempre o casi siempre eran victoriosos los de la otra banda. Arrastrándose por el puente colorado los de la otra banda llegaban fácilmente a esta banda hacían correr a todo lo largo de la vieja y tortuosa calle de Silva a los provocadores que acudía a hacer patente su hombría y valor. Hasta el portal de Valderrama (fue construido por el tesorero Joaquín Valderrama a finales del siglo XVI, en este lugar existieron las primeras casa reales, cárcel publica y oficinas de gobierno hasta que en el año de 1777 el Sr. don Ignacio Martín de la Rosa o rocha construyo lo que hoy conocemos como la casa de la Corregidora) por la calle de chirimoyos, otros daban vuelta por la calle de Juan Largo para seguir corriendo hasta su barrio el de Santa Ana, algunos por la calle de Lepe para subir por las empinadas calles a la Cruz o San Francisquito.

Tantos fueron los desmanes que la autoridad municipal se vio obligada a poner coto. Y nada mejor que enviar allí permanentemente a un agente de la autoridad, aun sereno.

Mas de poco serviría el sereno si no se proveía además de iluminación los parajes solitarios de aquellas calles, el portal de Valderrama, y el puente Colorado, por lo que se ordeno la instalación de dos faroles uno en cada lugar después de ello se nombro al sereno.

Vestido con su largo chaquetón sus pantalones rectos, su gorra militar sus zapatos de suela cruda, ahí estaba el sereno en su mano una linterna y al cinto un espectacular garrote, para abrigarse un poco de las inclemencias del tiempo hizo el sereno su lugar de asiento el portal de Valderrama. Allí tenía su escalera para apagar y encender sus faroles y no pocas veces improvisaba su lecho para dormir un poco cuando las horas de peligro habían pasado.

Cuando algún nocturno viandante osaba pasar por el paraje conociendo donde vivía lo acompañaba hasta su casa para evitarle la sorpresa de una emboscada, si era de la otra banda a distancia lo acompañaba hasta que se perdía por el puente colorado y se adentraba a calle de vista alegre a sus dominios.

Algunas veces los sucesos fueron especialmente sangrientos, tanto que los de la otra banda huyeron hacia su guarida evitando al sereno, los provocados si llegaron resueltos al puente colorado a vengar los despropósitos pero los encuerados. Ya estaban atrincherados así que comenzó la campal batalla ante la impotencia del sereno los da Santa Rosa al ataque contra los de la otra banda.

Con valor el sereno se adentro con garrote y linterna en manos al prohibido lugar El Puente Colorado y sobre el llovieron las piedras.

Mas el sereno sabiendo que a costa de todo debía cumplir con su deber se adentro lentamente al puente, tenia que detener a alguno de los maleantes por que ya habían hecho correr mucha sangre. Temeroso de que así fuera resueltos los de aquel barrio fueron al encuentro del sereno , precisamente en medio del puente a la altura de los elevados contrafuertes se encontró con los maleantes, tratando de cumplir con su deber quiso prender al mas próximo, entonces todos se le echaron encima aprisionándolo entre sus fuertes y jóvenes brazos. Alguno saco un fiero y larguísimo tranchete que paso violento por el cuello del pobre sereno que lanzo un horrendo grito y alzando la mano con la linterna provoco un como relámpago en medio de la oscuridad profanada en que estaba sumido el paraje porque en la pelea lo primero roto fue el farol.

Con siniestra saña el rufián siguió dando tajos al cuello del sereno. En un instante fatal el feroz agresor corto del cuerpo del sereno total mente su cabeza, esta rodó por el suelo dando sobre las piedras un golpe seco y crispante.

Huyeron los atacantes de uno y otro bando nadie pudo saber quien fue el que arranco la cabeza del sereno por lo que quedo sin castigo el crimen.

Por poco tiempo la paz torno a los parajes que horrorizaban a los vecinos, mas volvieron los de la otra banda a sus depredaciones casi al inicio de los nuevos ataques ocurrió algo que puso pavor en los rijosos, en vértigo del encuentro en lo recio de la pedrisca y de los gritos injuriosos e medio puente colorado se alzo la figura del sereno la misma del sacrificado. Llevaba en su mano diestra la linterna y en la siniestra el fiero garrote la linterna la paso justamente por la misma línea parabólica que trazo aquella noche siniestra en que murió, levanto el garrote como en aquella noche imborrable. Todos volvieron a ver el sereno y se horrorizaron tanto que dando de gritos de pavor huyeron por todos los rumbos tambaleantes algunos del susto cayeron unos pasos y los mas enfermaron porque el sereno de la aparición no tenia cabeza.

Algunas veces cuando los maleantes intentaban sus fechorías no solo se aparecía sino que lanzaba aquel estremecedor grito de la noche en que fue muerto.

Desde entonces se acabaron las peleas

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