ALEJANDRO ANGULO / LAS EMERGENCIAS AMBIENTALES

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Nos han sorprendido en los últimos días las noticias, que justificadamente provocan indignación en la sociedad, sobre dos emergencias ambientales: una en Tula, Hidalgo, que es un escenario con bastante complejidad en términos de contaminación de aguas, suelos y atmósfera, que afecta a la biodiversidad y principalmente a la salud humana de sus habitantes; el otro, el derrame de ácido sulfúrico en Unidad Terminal Marítima de Guaymas en Sonora. Ambas, versan sobre emergencias ambientales con impactos negativos en el medio ambiente, la biodiversidad y salud humana, pero antes veamos, que una emergencia ambiental es una catástrofe repentina o un accidente como resultado de factores naturales, tecnológicos o provocados por el hombre, o una combinación de los anteriores, que causa o amenaza con causar graves daños ambientales, así como la pérdida de vidas humanas y propiedades. Bajo esta óptica, son varios los accidentes ocurridos en México en distintos años que han sido nota nacional como la fuga de fosgeno en Poza Rica, Veracruz en los años tempranos de 1950, el famoso derrame e incendio de petróleo crudo del Pozo Ixtoc en la Sonda de Campeche 1979 que fue motivo de reportajes televisivos o bien,  la explosión de gas L.P. en San Juan Ixhuatepec, Estado de México que cobro vidas en 1984. Y aquella explosión del drenaje de Guadalajara, Jal. Por los años 90s que sacudió a la opinión pública y dio origen a la creación de la PROFEPA, y también tenemos al derrame de solución de sulfato de cobre acidulada en la minera Buenavista del Cobre, S.A. de C.V, en Cananea, Sonora en 2014. Todos ellos, muestran una clara idea sobre las  proporciones que puede tomar una emergencia ambiental en la que están presentes materiales peligrosos.

Frente a este tipo de eventos, se ha venido integrando la información relacionada con la ocurrencia de emergencias ambientales a partir de la creación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Pero es en 1996 cuando se ha dado especial atención al desarrollo de sistemas de información que permitan un conocimiento más detallado de estos fenómenos, así es como se creó , se creó la Dirección General de Emergencias Ambientales y el Centro de Orientación para la Atención de Emergencias Ambientales (Coatea).

Pero veamos el comportamiento de las emergencias ambientales en el estado de Querétaro, que según la información registrada hasta el momento, se tienen un total de 53 derrames, 9 explosiones, y 13 fugas. Y del 2008 al 2015, el tipo de contaminantes en dichas emergencias, han sido hidrocarburos y la principal causa, para el mismo periodo, ha sido la volcadura de carros tanque, y por ende, el principal agente involucrado es el sector transportista.

A nivel nacional, del 2008 al 2017, se contabiliza un área y volumen de suelo contaminado por emergencias ambientales, de 1,371,651.74 m2 y un volumen de 1,574,951.65 m3.

Lo que carece de información pública, es el número de vidas humanas y afectación a la vida silvestre, que al parecer si se cuenta con dicha información, pero que no se divulga.

A pesar de todo ello, la nueva administración de SEMARNAT, ha dado un paso, al emitir una Declaratoria para la Restauración Ecológica, que atenderá principalmente a 135 poblados con unos cinco mil habitantes indígenas, se va a empatar con la de emergencia sanitaria declarada desde el año 2018 por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en términos sanitarios, todo ello debido a  que la presa Endhó contiene altos niveles de mercurio en el agua y el aire presenta altos registros de partículas de Ozono y Dióxido de Azufre. El suelo para la producción agrícola también se encuentra contaminado. En tal zona se localizan:  la refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex), cuatro cementeras, tres caleras y la presa Endhó, que recibe todas las aguas residuales de la Ciudad de México y se encuentra contaminada con altos niveles de Mercurio, Arsénico, Plomo, Bario y otros que generan enfermedades en los pobladores.

Y en el caso del derrame de Guaymas, ya procedió la clausura temporal y esperemos, que se la califiquen como reincidente, ya que el Grupo México, acumula varios episodios de éste tipo, y muchos pasivos ambientales derivados de emergencias ambientales, como el de la minera hace unos cuantos años, ahí mismo en el estado de Sonora.

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