Alejandro Angulo

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

El Derecho Humano al Agua

El recurso agua, es por demás no sólo estratégico, sino una condición básica para la sobrevivencia, el desarrollo y el bienestar humano. A pesar de ello, aún Querétaro continúa sin una Ley Estatal en la materia, sin importar las últimas tres intentonas en los últimos 10 años. El último proyecto de Iniciativa fue el año pasado en la anterior Legislatura.

Quizá no hay prisa, en tanto que en el actual Código Urbano se considera un capítulo, principalmente referente a obras y operación del organismo, pero vale decir que no es, sencillamente suficiente.

Ahora, en la Legislatura que comienza a correr, nos encontramos con la novedad de una Iniciativa de Reforma a la Constitución del Estado que versa sobre los derechos y en particular sobre el Derecho Humano al agua y saneamiento. El documento soporta bastante bien la argumentación justificativa del porqué de la reforma, aunque desde mi punto de vista le faltó aún más sobre el contexto local, en el sentido de exponer la crisis hídrica en la entidad en la parte de la porción de la cuenca Lerma-Chapala y el conflicto actual entre el Decreto del 2012 que reserva agua para consumo humano y el Decreto reciente del 2018 que reserva agua, por la misma cantidad y en las mismas cuencas para uso ambiental. El amparo que se interpuso por ciudadanos contra el Decreto de peña Nieto, aún no se resuelve. Falto documentar la cantidad de juicios contra ciudadanos por la falta de pago del recibo de agua potable, y los reclamos de colonias que exhiben carencia del líquido como en el caso del Fraccionamiento El Refugio, que lo opera un organismo privado cuya legalidad es cuestionable.

En fin, la propuesta de Iniciativa en lo fundamental, más allá de las 43 páginas, se concreta en lo siguiente:

“Toda persona tiene derecho al acceso, a la disposición y saneamiento de agua suficiente, salubre, segura, asequible, y de calidad para el uso personal y doméstico de una forma adecuada a la dignidad, la vida y la salud; así como a participar, solicitar, recibir y difundir información sobre cuestiones del agua y en las políticas públicas de la misma.

El Estado garantizará la cobertura universal del agua, su acceso diario, continuo, equitativo, sustentable e incentivará la captación del agua pluvial.

El agua es un bien público, social y cultura. Es inalienable, inembargable, irrenunciable y esencial para la vida. La gestión del agua será pública y sin fines de lucro.”

Ya desde el 2014 escribí en un capítulo del libro Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México, publicado por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), desde un enfoque sociológico de la “aceleración social”, para comprender la problemática del agua más allá del concepto de cuenca, que toma como punto de análisis o de planeación su componente fisiohidrográfico, y donde no se da cuenta de los procesos sociales, ambientales, económicos y políticos. Por ello, enfatice a partir de la categoría de Metacuenca, para “definir el espacio de las relaciones del recurso hídrico, más allá de sus límites físicos de la cuenca…”. Bajo esta óptica, señalé que ha habido una “compresión espacial del agua” que ha conllevado a que los espacios urbanos concentren el recurso hídrico, lo cual ha repercutido en mermar la disponibilidad del agua en las localidades rurales dispersas. A dicha situación, agregue el fenómeno de la aceleración social, expresado como “la velocidad con la que se extrae, se consume, se usa y se regresa, y que no corresponde a su ciclo natural”, lo cual es una de las causas antropogénicas de la escasez. Esto nos conduce a lo que he llamado la “paradoja de la indemnidad”, al haber dos sistemas en contraposición estructural: el social con sus derechos y el natural con su ciclo; “¿cómo entonces garantizar lo que no se puede garantizar?”

Esperemos al menos, que, si no hay Ley Estatal de Aguas, si tengamos la certeza del Derecho Humano al Agua y Saneamiento, expresado en el artículo 3° de la Constitución del Estado de Querétaro.

¡Agua suficiente, sostenible y para TODOS!

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