Alejandro Angulo

ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Deuda Ambiental con Chiapas

El pasado domingo 4 de noviembre apareció una noticia sobre la gran deuda histórica del estado de Chiapas, según la cual, asciende a 2 mil millones de pesos que se le adeudan a la Comisión Federal de Electricidad, que devienen de los convenios de colaboración en el 2008 y 2009. Y ahora se gestan reuniones con el nuevo gobierno chiapaneco para determinar la forma de pago.

Vale la pena decir en descargo del estado de Chiapas, pero también de sus habitantes, que en gran parte la economía de ésta entidad federativa descansa en el agua. Sí, tal como lo digo, en el agua. Y señalo lo anterior, ya que en principio, es uno de los estados con mayor precipitación, que gracias a ello, ahí se da la mejor selva del país y una abundante biodiversidad; ahí también, gracias al agua, se atrae a un gran número de turistas nacionales e internacionales, para ver sus bellezas tal como el Cañón del Sumidero, las Lagunas de Montebello y las Cascadas de Agua Azul; pero también, ahí se produce una parte considerable de energía hidráulica para el país y hasta para exportar a Centroamérica. Ya sin mencionar, la presencia de variados grupos étnicos y su profunda cultura arraigada.

En mis clases de la maestría en derecho ambiental, allá en Tuxtla Gutiérrez, que dicto cada año, siempre lanzó ésta pregunta a los alumnos: ¿Cuánto le debe el país a Chiapas por sus enormes servicios ambientales y la provisión de electricidad que genera? Hasta la fecha, no he tenido una respuesta clara y concisa. Lo cierto es que nunca se ha cuantificado, pero es una verdad irrebatible lo mucho que nos brinda Chiapas.

En otro renglón, cabe decir, que mientras el desarrollo económico en el país se focaliza más en el centro y norte, mientras que los estados, como Chiapas, en el sur quedan rezagados. Pero éste desarrollo, no ha sido limpio, ni tan beneficioso, pues ha sido a costa de contaminar aguas, suelos y atmósfera, degradar y fragmentar ecosistemas, extinguir especies, acabar con paisajes naturales, extender la frontera agropecuaria, expandir las ciudades que acarrean cambios de uso del suelo y quebrar los pequeños negocios locales.

Mientras, en Chiapas, el desarrollo como se entiende en la doctrina económica, se ha detenido en éste estado, pero se sigue manteniendo todo aquello que ha sido arrasado en los estados industrializados. Y así los mexicanos podemos seguir disfrutando de las maravillas y exuberancia natural de Chiapas, podemos ir de vacaciones, visitar sitios arqueológicos, hacer paseos por río, convivir con los pueblos y sus habitantes lacandones, mitigar en lo global, las emisiones de CO2 en México, continuar produciendo energía eléctrica para nuestros hogares, tomar una taza de café orgánico de un aromático suave y saber que es el principal exportador de este grano certificado, o que ahí también, se sabe que es uno de los 3 principales productores de miel del país, que permite consolidar su oferta exportadora o bien, tener una gran superficie del estado destinada a la conservación mediante declaratorias de Áreas Naturales Protegidas. ¿Quién le debe a quién?

Por ello, he insistido en clase y en la opinión pública, que la federación debería pagar una compensación económica ambiental alta a Chiapas, con el afán de conservar lo que actualmente tiene y mejorar la calidad de vida de los chiapanecos, para no incurrir en un modelo de desarrollo industrial, en que ya sabemos cuál es el resultado desastroso.

El tema no se antoja para nada fácil, pero nadie puede asegurar que es imposible, pues de entrada, tal como lo hizo Yucatán al promulgar un Decreto que prohíbe la siembra de transgénicos (aunque la federación interpuso una controversia constitucional, que aún no se resuelve), o bien Querétaro, que en su momento rompió con el impuesto federal de la tenencia vehicular, haciendo uso del derecho a la soberanía del estado.

Valdría la pena que los congresos estatales realizarán un exhorto al Congreso Nacional, para, no solamente eximir a Chiapas de tal adeudo millonario, sino también considerar en el presupuesto de egresos esta compensación económica ambiental y energética a favor de éste estado maravilloso que nos enorgullece a todos los mexicanos.

Ahora veremos, de que ésta hecho el nuevo gobierno federal, sí de palabras o de hechos que traigan la cuarta transformación.

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