SERGIO A. VENEGAS ALARCÓN / TABLERO

Aula Magna. Jorge García Ramírez entregó reconocimientos en septiembre de 2017 a la que consideraba la más brillante generación de la Facultad de Derecho de la UAQ, la 67. En la imagen saluda a la abogada Magdalena Ramírez González, una de las dos mujeres de ese grupo del que forman parte el ex gobernador Enrique Burgos García y el ex presidenciable Fernando Ortiz Arana. FOTO: PLAZA DE ARMAS

COLUMNA TABLERO

Adiós a Jorge García, el maestro exigente

  • Semana negra de violencia en Querétaro
  • Es problema de comunicación: Granados
  • Protestan frente al Palacio de Gobierno
  • Acusan activistas a la diputada Méndez

POR: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN 

Aula Magna. Jorge García Ramírez entregó reconocimientos en septiembre de 2017 a la que consideraba la más brillante generación de la Facultad de Derecho de la UAQ, la 67. En la imagen saluda a la abogada Magdalena Ramírez González, una de las dos mujeres de ese grupo del que forman parte el ex gobernador Enrique Burgos García y el ex presidenciable Fernando Ortiz Arana. FOTO: PLAZA DE ARMAS

Duro.

Este es el adjetivo recurrente aplicado por sus alumnos –incluido el que escribe- a Jorge García Ramírez, fallecido el lunes. Uno de los mejores, junto a los maestros José Guadalupe Ramírez Álvarez, José Arana Morán, Juan Francisco Durán, Carlos García Michaus, Mariano Palacios Alcocer y Sonia Alcántara Magos. Élite de la Facultad de Derecho de la UAQ, además de, claro, los históricos Fernando Díaz Ramírez y Antonio Pérez Alcocer.

Jorge García Ramírez era sin duda el más exigente y estricto de todos los habidos y por haber. Tal vez por eso los miembros de la generación más brillante, reconocida así por él, la 67, lo invitaron a darles una cátedra a 50 años  de haber terminado sus estudios, en septiembre de 2017 y en la emblemática Aula Magna.

Gran idea de los “muchachos”, como les llama mi esposa Magdalena Ramírez a José Luis Gallegos, Salvador Rojas Paredes y Chucho Castellanos, sus compañeros, junto con Enrique Burgos García, Fernando Ortiz Arana, Salvador Muñiz, Margarita Ugalde Tenorio, Aaron Montes y Manuel Cevallos Urueta (+), entre otros.

Ahí, en el histórico salón de 16 de septiembre, antigua sede en donde cupo por años toda la Universidad regresaron, para acompañar a sus discípulos, los profesores Leopoldo Espinosa, Gustavo Velázquez y José Ortiz Arana, que se reencontró con Fernando, su hermano, después de los avatares de la política.

Fanático de la puntualidad, Jorge no hacía concesiones y jamás permitía entrar después de él a nadie. Incluso ordenaba que alguno de los estudiantes pusiera su silla junto a la puerta para impedirlo.

Sin embargo, para el anecdotario, 50 años después, permitió el intransigente mentor el acceso de un alumno que llegó ligeramente tarde a su última clase para la Generación 67: el ex gobernador Enrique Burgos García, uno de sus pocos, muy pocos, consentidos.

De él, como de Fernando Ortiz, de la misma camada, como de Mariano Palacios, posterior, se sentía muy orgulloso. Eso dijo en la memorable plática al recordar la cantidad de puestos públicos que muchos de ellos han desempeñado en los gobiernos.

De eso y más platicamos el martes afuera de la Iglesia de Santo Domingo, en donde se efectuó la misa de cuerpo presente del más duro de los profesores de la Facultad de Derecho de la UAQ, que lo fue por casi 60 años.

Descanse en paz.

-BLANCAS Y NEGRAS-

Crisis.

Inseguridad y violencia son los temas que más preocupan a la sociedad queretana tras los hechos ocurridos en la última semana, con el asesinato de los dueños de la Joyería París, los dos muertos de Peñuelas y el robo de ayer a los custodios de una camioneta de valores.

Sin embargo el secretario de Gobierno, Juan Martín Granados Torres dice que todo está bajo control en Querétaro, pero reconoce que necesitan afinar la comunicación oficial, porque no ha sido eficiente y oportuna.

El hecho motivó comentarios en los corrillos de nuestra Plaza de Armas, especulando sobre el supuesto relevo de la coordinadora de Comunicación Social, Mariela Morán, mujer cercanísima a Francisco Domínguez desde el Ayuntamiento y antes, a quien se le han descompuesto mucho las cosas, pero cuenta con la ciega confianza de su jefe. ¿A poco no?

Con poca participación, apenas medio centenar de personas se efectuó este jueves la Marcha contra la Violencia, convocada a través de las benditas redes sociales. Los manifestantes desfilaron desde la Alameda hasta Palacio de Gobierno, haciendo escala en la Joyería París, sitio emblemático de la inseguridad.

De todo le gritaron al gobernador sin que nadie saliera a atenderlos. Si no pueden, renuncien, exigieron, mientras mostraban pancartas sobre la mítica Ciudad de la Paz que han ofrecido las autoridades capitalinas. Ese el Querétaro real.

Y por si algo faltara, un grupo de activistas –encabezado por Maricruz Ocampo y Bárbara Jacob- denunció ayer mismo el acoso y ataque a la libertad de expresión por parte de la diputada panista Elsa Méndez que los está haciendo ir a la Fiscalía General para que dejen de cuestionarla en las redes sociales.

CINE PLAZA-

La Vecindad.

Debut de Elsa Méndez, la diputada panista y presidenta de la Comisión de la Familia, que quiere censurar a los activistas y controlar las redes sociales. Dirige: Toño Zapata.

¡Qué bonita familia!

LA FRASE DE LA SEMANA-

Marielazo.

Estamos tratando de afinar nuestros mecanismos de comunicación social, que no han sido suficientemente explícitos, claros, pero tampoco lo suficientemente pertinentes y oportunos: Juan Martín Granados Torres, secretario de Gobierno, entrevistado en RR Noticias. Miércoles 10 de abril.

Hasta ahora se dan cuenta.

-JUGADA FINAL-

Viernes de Dolores.

Al jefe del gabinetazo, Juan Martín Granados Torres, que se lava las manos como Poncio Pilatos y no ve problema mayor en la seguridad sino en la comunicación oficial, un cuaresmeño ¡Jaque Mate!

Exigen paz. Docenas de queretanos participaron este jueves en una marcha contra la violencia, desde la Alameda a Palacio de Gobierno, hicieron un alto en la Joyería París, cuyos dueños fueron asesinados el sábado anterior. FOTO: SERGIO ARTURO VENEGAS ALARCÓN

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