Hace 28 años, ocurrió la noche de terror en Jardines

Las autoridades llegaron a la conclusión de que Claudia Mijangos cometió los asesinatos debido a un fuerte ataque de esquizofrenia FOTO: LAMBERTO CERVANTES

Las autoridades llegaron a la conclusión de que Claudia Mijangos cometió los asesinatos debido a un fuerte ataque de esquizofrenia
FOTO: LAMBERTO CERVANTES

En la madrugada del 24 de abril de 1989, Claudia Mijangos Arzac, entonces de 33 años de edad, mató a sus tres hijos, de 11, 9 y 6 años de edad. Dos niñas y un varón: Ana Belén, Claudia María y Alfredo Antonio, todos de apellidos Castaños Mijangos.

Esto ocurrió en la casa marcada con el número 408 de la Calle Hacienda del Vegil, en Jardines de la Hacienda, en Querétaro.

Las autoridades llegaron a la conclusión de que había cometido el asesinato debido a un fuerte ataque de esquizofrenia y por tal razón era inimputable, es decir no podía condenársele por haber cometido un delito, pero ordenó su reclusión por 30 años en una clínica ubicada en el Centro de Readaptación Social de Tepepan, en la Ciudad de México donde permanece.

El Juez que la sentenció fue el ahora magistrado retirado Arturo González de Cosío.

Claudia daba clases de catecismo, ética y religión en el Colegio Fray Luis de León, en donde también estudiaban sus pequeños hijos.

De acuerdo con lo publicado e informado por las autoridades, Claudia sufría de ataques esquizofrénicos, los que se agravaron por su situación sentimental con su esposo, Alfredo Castaños, con quien tenía serios problemas, al grado de estar separados cuando ocurrieron los hechos.

La tarde anterior, los niños habían asistido a una kermesse del colegio y sus padres habían discutido muy fuerte, lo que motivo, de acuerdo con las autoridades, el ataque que movería a Claudia a matar a sus hijos.

Es falso que Claudia haya sido liberada. Permanece en el área siquiátrica del reclusorio de Tepepan, en Tlalpan, Ciudad de México. Al principio recibia visita de una sobrina. Ya no. Ni de su abogado queretano, Miguel Alcocer.

Quienes afirman haber platicado con Claudia dicen que no recuerda nada de lo ocurrido con sus hijos y que su memoria se borró desde aquella fatídica madrugada del 24 de abril de 1989.

Su casa tuvo que ser cerrada en virtud de que hay quienes buscan ver en ella una especie de altar que servía para rituales satánicos, razón por la cual la autoridad decidió cercarla a principio del año 2000 y así sigue, a pesar se versiones de que está en venta o renta.

SERGIO A. VENEGAS ALARCÓN.

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