Alexander Zverev conquistó este domingo su primer título del US Open y confirmó el mejor momento de su carrera al imponerse al estadounidense Ben Shelton en cuatro sets (6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2) en la gran final disputada en la pista Arthur Ashe de Nueva York.
El alemán añadió así el trofeo neoyorquino a su palmarés y alcanzó su segundo título de Grand Slam, después de haber estrenado su cuenta en los grandes torneos con la conquista de Roland Garros en junio.
Zverev salió decidido a imponer su experiencia en una final que enfrentaba a dos jugadores con estilos muy diferentes. Más sólido desde el fondo de la pista, con su servicio y con mayor regularidad en los intercambios, el alemán aprovechó sus oportunidades para adjudicarse el primer set por 6-3.
Shelton, arropado por buena parte del público estadounidense, trató de responder con la potencia de su servicio y la agresividad que le había llevado hasta la final. El segundo parcial fue mucho más igualado y ninguno de los dos consiguió abrir una ventaja definitiva.
Todo tuvo que resolverse en el desempate. Y allí apareció la versión más fiable de Zverev, que dominó el ‘tie-break’ para llevarse el segundo set y colocar la final muy cuesta arriba para el tenista estadounidense.
Pero Shelton no estaba dispuesto a entregar el partido. El estadounidense reaccionó en el tercer parcial y encontró el premio a su insistencia en los momentos finales del set para imponerse por 7-5.
El público volvió a creer entonces en la remontada del jugador local. Shelton había conseguido romper la dinámica del encuentro y obligaba a Zverev a disputar un cuarto set que podía cambiar por completo el rumbo de la final.
Sin embargo, el alemán no perdió la calma. Zverev recuperó rápidamente el control del partido, volvió a imponer su consistencia desde el fondo de la pista y con su servicio para castigar los errores de un Shelton que comenzó a sentir que se terminaba su disputa por el trofeo.
Con autoridad, el campeón de Roland Garros se escapó en el marcador durante el cuarto parcial y cerró el encuentro con un contundente 6-2 que desató su celebración.
Un tenista campeón
La victoria tuvo además un sabor especial para el tenista de 29 años, que durante años había cargado con la presión de ser considerado uno de los mejores jugadores de su generación sin haber conseguido trasladar ese talento a los grandes escenarios. El alemán había estado cerca en varias ocasiones, pero finalmente encontró en esta temporada la madurez necesaria para transformar las oportunidades en títulos.
Y los números de este año confirman que atraviesa el mejor momento de su carrera. Zverev ha alcanzado tres finales consecutivas de Grand Slam: Roland Garros, Wimbledon y el US Open. En París levantó el primer grande de su trayectoria y ahora volvió a tocar la gloria en Nueva York, después de haber disputado también la final sobre la hierba de Wimbledon.






