Wilbert Torre

SERENDIPIA

El ABC de AMLO

Conforme se acerca la elección, más se debate sobre el político más controvertido del país, Andrés Manuel López Obrador. No sé si una caída del sistema tipo XXX pudiera descarrilar la inevitabilidad de su ascenso, pero una cosa es cierta: gane o pierda, el acrónimo AMLO seguirá apareciendo ubicuo y persistente en la geografía política los siguientes años, como un Presidente omnipresente, o como el más feroz opositor al nuevo mandatario.

Es el político más conocido en el país, mientras en el extranjero las fotografías que lo retratan en medio de un mar humano pueblan las primeras planas, junto con historias en las que se repiten las palabras PRI, cambio, y Andrés Manuel López Obrador.

AMLO aparece por todos lados. Ha estado a la cabeza de las encuestas y cada frase o propuesta suya ha sido replicada en distintos modos por sus adversarios del PRI y del PAN. ¿Por qué ha ganado hasta perdiendo (como en el debate) casi todas las batallas de la campaña?

Esta es una aproximación algo cínica y lúdica sobre la travesía del Peje en el mundillo de la política nacional:

(A) Aprendió que al sistema no se le derrota en solitario. Siguiendo las reglas del retrógrado sistema político (una joya de los tiempos del estatismo más puro), AMLO se ha mostrado como un maestro en el aprovechamiento de los usos y las prácticas del sistema, y valiéndose de pactos públicos y secretos, y alianzas contra natura o previo perdón, ha logrado erigir un grupo político que podría garantizarle lo que no pudo antes: territorio y poder. Estos dos conceptos unidos pueden convertir a Morena (al Obradorismo) en la más importante fuerza política de creación reciente, aún en irrupción, y en el papel de gobierno en todos los niveles.

(B) Suele decirse que López Obrador le ha dado tres vueltas al país, sin debatir lo que esto le representó a través de los años en la ganancia de millones de simpatizantes. López Obrador aprovechó como oro molido (otra vez) los beneficios que el sistema político le obsequió. Él puso sus rasgos más distintivos (liderazgo, un poder autoritario y un arrastre de cacique antiguo) y con los recursos que le proveyó el Estado fundó Morena y siguió visitando cada municipio, mientras el desencanto llegaba y se transformaba en furia. La irrupción de López Obrador era cuestión de tiempo. Dos cosas coincidieron: el crecimiento de su figura más cercana a la del líder caciquil o el caudillo que mueve masas, y el deterioro de esas masas. Si algo explica la devoción que le profesan sus simpatizantes, es la desesperanza.

C) El discurso. Valiéndose de una narrativa camaleónica y ambigua, AMLO despertó temprano la aletargada atención de los electores en el tema de la violencia, con una difusa propuesta de amnistía que sigue siendo explicada y debatida, para después detonar otro tema sensible: el nuevo aeropuerto y la inexistencia de fronteras entre el poder político y el poder económico, un discurso que fluye como lluvia en el grueso de la sociedad. Ahora va arriba hasta en el norte.

Comentarios

Comentarios