Wilbert Torre

SERENDIPIA

El Nobel bajo fuego

El mundo ha sido azotado por plagas, huracanes, terremotos, tifones y otros fenómenos destructivos de la naturaleza, pero nada tan letal como el daño que el hombre es capaz de producirse a sí mismo.

Nos hemos graduado en el arte de destruir y lo posible en términos de devastación cada vez es más probable. Asfixiamos los mares con plásticos, botellas y metales, matamos animales en peligro de extinción, contaminamos y arrasamos las selvas y los bosques.

Parte del daño más grave provocado por el hombre está en las instituciones, en distintos países afectados por la corrupción, las complicidades, el autoritarismo. Es una mancha corrosiva que se extiende y arrasa insospechados santuarios del hombre, pedazos de humanidad que pensamos sin mácula, libres de pecado, intachables, casi puros.

Uno de ellos es la Academia Sueca de la Ciencia, encargada de entregar cada año los codiciados Premios Nobel.

Hay toda una idolatría alrededor de los premios en cualquier rincón del mundo, y más cuando se trata del premio de premios en el mundo. Por eso ha provocado un gran escándalo la suspensión de la entrega del Premio Nobel de Literatura de este año, por un conflicto de violaciones y agresiones sexuales en el que está involucrado un miembro de la Academia.

La historia en breve: Katarina Frostenson, una poeta, ingresó a la Academia Sueca en 1992. Estaba casada con el fotógrafo francés Jean-Claude Arnault, cuya influencia en la Academia era tan importante, que llego a ser llamado “el miembro número 19”.

La poeta Frostenson tenía un club de cultura que recibía fondos de la Academia Sueca y que administraba con su marido, el fotógrafo francés. Está parte de la historia provocó el escándalo cuando se reveló que en el centro cultural, Jean-Claude Arnaulde violó y agredio sexualmente a varias personas.

Por esa razón el Premio Nobel de Literatura de este año se entregará junto con el anuncio de los elegidos en el año 2019.

El escándalo de la Academia ha encendido un debate sobre la seriedad de los Premios Nobel, en particular el de literatura y los criterios para otorgarlo.

Detrás de este debate necesario  aparece una crisis ética y moral que parece acometer en todos los ámbitos.

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