Wilbert Torre

SERENDIPIA

Última llamada

El debate de este domingo es la última llamada para José Antonio Meade y Ricardo Anaya.

Si uno de los dos logra salir victorioso del debate y dejar muy mal herido a Andrés Manuel López Obrador, uno de ellos tendrá la posibilidad de seguir en la competencia y muy probablemente recibirá el respaldo del otro, por medio de la declinación o de una alianza de facto, como el pacto de Felipe Calderón y Enrique Peña en 2006, para intentar derrotar al candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia.

La elección de julio representará, como nunca antes en las pasadas cinco elecciones presidenciales, un referéndum virtual entre AMLO y el PRIAN, los dos grandes protagonistas de la política nacional en poco más de un cuarto de siglo.

Si revisamos el conjunto de las encuestas electorales, las probabilidades de que López Obrador gane la elección ascendían ayer a 99 por ciento. A diferencia de las dos elecciones anteriores, varios factores importantes se han alineado para que AMLO aparezca como un candidato imbatible, con porcentajes de intención de voto que superan de calle los que Fox y Peña lograron.

En abril del 2000, la encuesta del diario Reforma situaba a Labastida con 47 puntos, por 39 de Fox. En ese mes ya se advertían dos cosas: una tendencia ascendente de Fox y el desplome de la candidatura de Labastida. En esa ocasión las encuestas no permitieron ver el voto oculto que claramente se volcó por el candidato del PAN. En abril de 2006, Peña tenía 42 por ciento de preferencias, por 29 de López Obrador y 27 de Josefina Vázquez Mota. En junio, Peña mantenía la misma tendencia, pero iba para abajo, mientras López Obrador subía impulsado por el movimiento 132, que nació de uno de sus peores días de campaña en la Universidad Iberoamericana.

En la encuesta de ayer, López Obrador rompe por primera vez los históricos de las encuestas por lo menos en el citado diario, al alcanzar los 48 puntos.  Hay diferencias visibles y otras más complicadas de percibir en el comportamiento de los electores, entonces y ahora.

En las primeras, López Obrador no sólo ha logrado en cuatro meses romper dos veces el techo de preferencias al superar la frontera de los 30 y después de los 40 puntos, sino preservar la tendencia ascendente, mientras Meade y Anaya parecen ir en picada, arrastrándose mutuamente al sótano con los ataques y las campañas de desprestigio que se han brindado.

Entre las diferencias que no se perciben destaca el desfondamiento de las viejas estructuras de control del PRI. La última muestra de la ruptura del sistema la vimos hace unas horas con el surgimiento del Trending Topic #UniversitariosconAMLO, como una respuesta de los estudiantes a un sondeo de Reforma que situaba a Anaya como amplio favorito en ese apartado.

Como no sucedía hace mucho, la elección de julio parece estar fuera del círculo rojo y de los grupos de poder e influencia.

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