Wilbert Torre

SERENDIPIA

La otra cara de Yucatán

José Antonio Meade inició la campaña a la presidencia este domingo en Yucatán, un estado que eligió porque según él hay ejemplos de todo lo que el país puede ser: “una sociedad próspera, segura, creativa, en la que cada persona puede desarrollar su talento y construir su propio destino”.

Esta versión idílica de Meade no es del todo cierta y los matices que excluyó de su discurso tienen que ver con dos cosas de importancia capital en el éxito o el fracaso de sus aspiraciones: los resultados de los últimos gobiernos priístas en Yucatán, particularmente el de Ivonne Ortega pacheco, y el contraste de propuestas de país, un territorio en el que Meade confía porque cree que sus propuestas son las únicas viables.

La otra cara de Yucatán puede mirarse en la ausencia de Ivonne Ortega en el inicio de la campaña priísta por la presidencia, en su propia casa. ¿Por qué Meade y el PRI la borraron de este momento significante? Meade sabe que el gobierno de Ortega, entre 2017 y 2012, ha sido uno de los más repudiados en la historia de Yucatán, y uno de los más representativos de la peor generación de gobernadores en la historia reciente.

Ortega llegó al Gobierno tras un proceso y una encuesta cuchareada que la llevó a ganar la candidatura dentro del PRI, y después la elección, con el sello de la casa Peña.

Impulsada en la Cámara de Diputados por la misma bancada priísta que le abrió a Peña el camino a la candidatura y la presidencia, Ortega no habría podido ganar, por ejemplo, sin los favores de Felipe Enriquez, compadre del presidente, un hombre que llegó a Mérida enviado por el ex gobernador Natividad González Parás.

Enríquez, ex secretario particular de la secretaria de la Reforma Agraria María Teresa Herrera Tello, fue acusado de financiar la campaña de  Ortega con la regularización de miles de terrenos ejidales. Creó una inmobiliaria (RCO S.A. de C.V.) que usó para adquirir tierras en Isla Blanca, al norte de Cancún, y en el ejido de Ucú, en Mérida.

Ortega detonó la deuda del estado de 250 millones a alrededor de 2,500 millones de pesos. Su gobierno era tan caótico que las cámaras empresariales de Yucatán le declararon la guerra. La acusaron de corrupción y de imponer impuestos para tapar los hoyos del saqueo. En cuanto a contrastes y propuestas, Meade fue secretario de Hacienda el último año del sexenio de Felipe Calderón, en el periodo posterior al que se denunciaron desvíos de fondos federales que no fueron investigados por esa institución.

Ortega está libre de milagro y su gobierno en Yucatán ha sido uno de los peores surgidos del PRI en años recientes. Si no es así, ¿por qué Meade decidió excluirla de las listas de candidatos y del inicio de su campaña?

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