Wilbert Torre

SERENDIPIA

Las rupturas de marzo

El 24 de marzo es un día que marca episodios de ruptura en México y Estados Unidos.

Divididos por el muro de Trump, los dos países enfrentan hace más de dos décadas una emergencia nacional que se puede simplificar así:

Aquí y allá, mexicanos y estadounidenses nos estamos matando sin que alguna política pública o acción efectiva haya surgido de los gobiernos o por presión de la sociedad para resolver el que no parecería ser el principal conflicto social de ambas naciones.

Viudas, huérfanos, padres que perdieron a sus hijos, familias rotas, grandes comunidades desplazadas o que viven bajo temor e inseguras ante la violencia son las principales consecuencias de la ruptura del tejido social que significa la imparable lluvia de muertos en ambos lados de la frontera.

En Estados Unidos todo comenzó el 24 de marzo de 1998.

“Cuando tenía 12 años, fui a cinco funerales en una semana”, recordaba Mary Hollis Inboden en un texto publicado en The New York Times. “Mis compañeras y yo nos sentamos abrazándonos en una iglesia escuchando My heart will go on, de Celine Dione, con unos moños blancos sobre el pecho. De esa forma nos metieron en un pequeño y terrible club de sobrevivientes”.

El 24 de marzo de 1998 fue la primera vez que ocurrió un tiroteo en una escuela, la Westside Middle School de Arkansas. Dos estudiantes se internaron en el bosque perimetral, detonaron la alarma de incendios y cuando sus compañeros y maestros salieron al área de juegos, les dispararon. Murieron cuatro adolescentes y una maestra.

Casi nadie recuerda el primer tiroteo en la secundaria de Arkansas, aclara Holly, porque sucedió un año antes de la más conocida de estas masacres, en la secundaria de Columbine, Colorado, y por el terrorífico número de tiroteos que se han presentado desde entonces en territorio norteamericano.

En México, el 24 de marzo de 1994 ocurrió el asesinato de Luis Donaldo Colosio, tres meses después de la declaración de guerra del EZLN en Chiapas. Unos meses después, en el otoño, el crimen de José Francisco Ruiz Massieu reactivó la percepción de una violencia con dos orígenes: la primera como resultado de la pobreza y los desequilibrios sociales, y la segunda consecuencia de una disputa por el poder en el régimen priísta.

Desde los años 90, cuando estos fenómenos de violencia irrumpieron, en México han gobernado cuatro presidentes (Zedillo, Fox, Calderón y Peña) y en Estados Unidos un número idéntico (Clinton, Bush, Obama y Trump). Entre el asesinato de Colosio y el inicio y la agudización de la violencia ligada al crimen organizado a finales del gobierno de Fox (2006) transcurrieron tres gobiernos, dos panistas y uno priísta.

En Estados Unidos el último tiroteo ha llevado a cientos de miles de personas a manifestarse en todo el país en días, algo que en México no ha logrado modificar la agenda política para construir una posible solución.

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