El dólar alrededor de los 18 pesos no enciende, por ahora, las alarmas en el Banco de México (Banxico). Sin embargo, la Junta de Gobierno mantiene bajo vigilancia el riesgo de que la depreciación del peso se traslade a los precios y complique el combate contra la inflación.
En entrevista con medios tras el Campanazo por la Educación Financiera en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el subgobernador de Banxico, Omar Mejía Castelazo, aseguró que el movimiento reciente de la moneda ha sido absorbido de manera ordenada por el mercado. También señaló que las fluctuaciones cambiarias son normales en una economía con régimen de libre flotación.
“Es normal que existan variaciones en el tipo de cambio y también es algo saludable en un mercado financiero como es el mercado financiero mexicano, que además es un mercado financiero profundo”, afirmó el funcionario.
Cuestionado sobre si el regreso del dólar hacia los 18 pesos debía causar alarma, Mejía explicó que el tipo de cambio funciona como una válvula para absorber choques externos.
“El tipo de cambio en una economía que es flexible funciona como un absorbedor de los choques y es una variable de ajuste”, señaló.
El subgobernador destacó además que el peso mexicano es una de las monedas de mercados emergentes con mayor operación y liquidez internacional, lo que permite procesar los movimientos cambiarios con profundidad.
“El ajuste que hemos visto en el mercado también ha sido procesado de buena manera; quiere decir que las condiciones de operación en nuestra divisa también son las adecuadas”, aseguró.
Confianza de los organismos internacionales
No obstante, reconoció que la depreciación del peso sí es relevante para Banxico, ya que el comportamiento de la moneda será uno de los factores que la Junta de Gobierno considerará en sus próximas decisiones de política monetaria. El principal riesgo es que un dólar más caro presione los precios internos.
“Una es justamente que el tipo de cambio no tenga un traspaso hacia los precios. Esto está limitado por la holgura de la actividad económica”, explicó.
A este factor se suman las expectativas de inflación y el desempeño de la economía, variables que Banxico deberá evaluar antes de definir sus siguientes movimientos en la tasa de interés.
“Esos tres elementos son parte justamente de lo que se está valorando”, dijo.
Mejía sostuvo que, pese a la volatilidad cambiaria, los mercados mantienen la confianza en México y en el peso. También destacó la reciente revisión al alza del pronóstico de crecimiento económico del Fondo Monetario Internacional (FMI) y consideró relevante el respaldo del organismo a la conducción de la política monetaria mexicana.
Durante su participación en el evento, el subgobernador afirmó que una población mejor informada puede contribuir a una mayor efectividad de la política monetaria.
“Mientras mejor esté informada la población, las decisiones de política monetaria también se van a hacer de mejor manera, se van a hacer de una manera más eficiente”, afirmó.





