Víctor Manuel Juárez

OLÓGRAFO

En términos cuantitativos, las cifras en la lucha en pos de la ciudad de México no han cambiado mucho en ésta semana de enfrentamientos entre perredistas y morenos. Claudia Sheinbaum aventaja por doce puntos porcentuales a Alejandra Barrales y por más de 22 al incoloro candidato del PRI, Mike Arriola, quien cada día ve más que imposible hacer algo en ésta contienda que se perfila sólo de dos. X Claudia, la universitaria con doctorado y apoyada por el líder y candidato a la presidencia por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), avanza con paso triunfante, salvo algunos escarceos con las autoridades capitalinas, a quienes ha exigido seguridad y paz durante las campañas. Ello después del vergonzoso enfrentamiento entre perredistas coyoacanenses y simpatizantes de Morena, quienes disputaron a golpes, patadas y sillazos un especio público. Los dimes, diretes y acusaciones van de unos a otros, así como el aumento de la polarización entre militantes de ambos bandos. Veremos que arroja la investigación de la Procuraduría de Justicia de la ciudad de México, a fin a los amarillos.
Por lo pronto el Instituto Electoral de la Ciudad de México exigió a los rijosos contendientes firmar un pacto de civilidad para asegurar un proceso electoral pacífico en la capital, so pena de ser multados con dinero del financiamiento a las campañas o hasta el retiro del registro de sus candidatos. Pero si esa va a ser la tónica de la contienda por la ciudad capital del país, el mensaje no es nada prometedor para los chilangos, que quieren propuestas, debates y soluciones en torno a la grave problemática que sufre la ciudad. Los problemas son tantos que el espacio resulta insuficiente para enumerarlos, lo urgente es resolverlos antes del colapso final. Pero más allá de dichos enfrentamientos físicos, que se tradujeron en rounds de sombra entre Sheimbaun y Barrales, el hecho es que la ex lideresa sindical no la tiene aún amarrada y deberá de contender –en proceso abierto y democrático, según prometió el ahora estratega y operador perredista, Miguel Ángel Mancera—contra dos aspirantes más, quienes sin duda son mejor vistos por los chilangos al no tener manchas de corrupción en su trayectoria, además de ofrecer buenos resultados en las tareas asignadas: Armando Ahued, a quien la morena aventaja por 19 puntos y Salomón Chertorivski rebasado por más de 20, según encuesta publicada el pasado lunes por el diario El Universal.
Los resultados de dicho proceso — tres encuestas internas, anunciaron– no los conoceremos en el presente mes navideño, sino hasta febrero del 2018, fecha en la que el PRD, en coalición con el PAN y Movimiento Ciudadano dará a conocer quién es su candidata (o). Veremos si son transparentes y democráticos y hacen un buen ejercicio que cambie lo visto hasta ahora. Deberán, pues, someterse a tres encuestas entre los militantes del sol azteca en enero para que el 17 de febrero surja el humo blanco. Por lo pronto y como una medida electorera aflojaron un poquito en una de las medidas más impopular: la verificación automotriz, que será prorrogada hasta el segundo semestre del 2018. Ello para ganar a un amplio sector de los chilangos como son los automovilistas tan castigados a lo largo de estos últimos años, no sólo con las dobles verificaciones , sino las foto multas, arañas, grúas y demás agandalles.
Donde sí está enredado el proceso es en el PRI capitalino. De qué tamaño está el lodazal que hasta Eruviel Ávila, uno de los operadores del triunfo tricolor en el vecino estado de México, salió corriendo para unirse a la campaña federal de José Antonio Meade, que tiene más posibilidades de triunfo que las del sacrificable Mikel Arriola. Hubo ajustes al interior del PRI local y llegó José Francisco Olvera Ruíz, como coordinador provisional y con el fin de levantar la alicaída campaña del joven Arriola. Olvera Ruíz reconoció de entrada que “no será fácil la lucha por la gubernatura” capitalina y puso toda la apuesta en la figura de Arriola, que sigue sin conectar. Eso sin contar que la estructura del PRI local es prácticamente inexistente. En tiempos de alianzas y coaliciones, no sería extraño ver operar y hasta conducir estratégicamente el proceso interno del PRD al mandatario de la ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, no sólo para mantener el control en el partido aliado que lo acogió, el PRD, como también lograr su principal objetivo: cerrarle el paso a la candidata de Morena.
Desplazado de la lucha presidencial, el administrador de la ciudad tiene una posición privilegiada para maniobrar en favor de los perredistas y su candidato, así como obstaculizarle el paso a la candidata de Morena. El enfrentamiento en Coyoacán no fue producto de la casualidad, fue bien armado para sembrar la semilla de la violencia. Mancera tiene los recursos económicos, físicos y humanos. Cuenta también con el tiempo suficiente para armar sus jugadas y no dejarse derrotar en su bastión. Podrá observar bien a bien quien le garantiza el triunfo entre sus tres cartas. Podrá armar la ruta a seguir. Incluso en el horizonte podría darse una jugada de doble pinza, entre priístas y perredistas, en contra de los morenos, quienes también saben lo vital que resulta para sus aspiraciones presidenciales tomar la sede de los poderes. En tanto y a tres meses de ocurridos los sismos del 19 de septiembre, los damnificados siguen en la calle, con el dolor en los huesos por el frío y el desamparo. La ayuda no llega y se pide no politizar su precaria situación…

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