El país se encuentra inmerso en una grave crisis, la Presidenta y Morena aducen que están actuando con “cabeza fría”, les podría creer el adjetivo, pero el sujeto lo pongo en duda. No contentos con lo grave del momento, caminando patean hormigueros y al mismo tiempo les clavan palos a los avisperos.
Que un Presidente se enfrasque con un crítico, fue más que lamentable. Recuerdan la cantinela de López Obrador: “¿Cuánto gana Loret?” Ahora la Científica arrastra a la institución presidencial enfrascándose en una pelea de callejón con una televisora. No nos extrañe que pronto se eche un tirito con Javier Aguirre si no ganamos el quinto partido.
La Presidenta, por sus mismos orígenes étnicos, debería estar consciente que, desde el Paraíso, las prohibiciones estimulan la transgresión. Suman al placer del pecado, un gusto que debe estar encubierto.
El llamado de la Científica: “No vean Televisión Azteca”, no solamente viola el derecho de acceso a la información, sino que es una auténtica estupidez. La defensa que hacen los porristas es la de costumbre, la crítica ad hominem, a desacreditar al mensajero, para anular el mensaje: que si el primer accionista es Raúl Salinas, que si Ricardo Salinas se está vengando porque no le perdonaron el adeudo fiscal.
Lo cierto es que la convocatoria al boicot, ahora seguida por Morena, exhibe una violación constitucional y una prepotencia que sólo encubre una gran debilidad, un gran temor: un ridículo escudo de cartón. El riesgo es que, ante el fracaso del boicot del gobierno y Morena, la Presidenta y su partido suban las apuestas, tal como lo hicieron en el caso de Chihuahua. Después de haber convocado a un magno mitin al que asistió menos gente que para ver a un atropellado, en desquite, violando también el marco jurídico, sueñan con un juicio político a Maru Campos.
No soy muestra representativa, pero después de la convocatoria de la Presidenta, vi televisión Azteca; rutinariamente solamente la veo los sábados por el box. Sus noticieros tienen amplias secciones concentradas en denunciar, desde baches, la indiferencia oficial ante un reciente
desaparecido o hasta el deterioro de los hospitales Bienestar.
Mi sugerencia, sin pedir ningún moche, a la Presidenta y a Morena es que, en lugar de echarle lodo a Ricardo Salinas y de hacer un llamado a no ver TV Azteca, mejor que utilicen todos sus recursos en todos los medios de comunicación, que son bastantes, para desmentir con hechos, las mentiras que les atribuyen a sus noticieros. Si quieren tratar a la opinión pública como gente adulta y de “razón”, esos desmentidos, reales y concretos, sin necesidad de convocatorias presidenciales, dejarían a ese canal sin audiencia.
De otra manera, la Científica repetirá el ciclo de locura tan reiterado por Einstein: “La locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. ¿Qué pasó con Loret? Aumentó su audiencia. ¿Qué está pasando con Chihuahua? Están catapultando a la fama nacional a Maru Campos. Nomás no aprenden.
A la Presidenta y a Morena todos los tiros les salen por la culata. En modo futbolero, cada vez que se lanzan contra la portería contraria: se meten un autogol.





