Sergio Iván Arellano Ramos

COLUMNA INVITADA

¿Cómo definimos soberanía?

Soberanía significa: super omnia.  Lo que está por encima de todo, y se extiende al poder que no reconoce a otro poder; la idea de soberanía es de origen reciente y se desarrolla inicialmente en Francia, durante la última etapa feudal, cuando la monarquía absoluta enfrentó a la iglesia, que trataba de mantener su calidad de poder temporal, subordinando a su autoridad a los reyes. Mientras tanto, Juan Bodino, construía una definición de soberanía: “la puissance absolue et perpetuelle d’ une république” (la potestad absoluta y perpetua de una república).  Hoy nuestra definición versa de la explicación que ofrece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:  la soberanía nacional, reside esencial y originalmente en el pueblo, siendo ejercida por medio de los poderes de la Unión y en los casos de la competencia de éstos.

Volviendo unos cuantos años atrás, es menester recordar el porqué del nacimiento de una soberanía; existe una versión entendida a razón de Thomas Hobbes  en donde en su obra Leviatán, describe lo siguiente: a) Se dice que una república es instituida cuando una multitud de hombres se ponen de acuerdo y pactan cada uno con cada uno, que a un cierto hombre o asamblea de hombres se le concederá por mayoría el derecho a representar la persona de todos ellos. b) Todos ellos, tanto quienes votan a favor como quienes votan en contra, autorizarán en lo sucesivo todas las acciones y juicios de ese hombre o asamblea de hombres como si fueran propios. c) De la república se derivan todos los derechos y facultades de aquel o aquellos a quienes resulta conferido el poder soberano por el consentimiento del pueblo reunido.

En ese mismo orden de ideas y remontando al siglo XVI, Nicolás Maquiavelo escribe un tratado acerca de como debe dirigir el poder un príncipe sin descuidar ningún aspecto político, económico, religioso o social; entre otras ideas manifiesta: para dirigirse hacia un reinado ejemplar, es necesario que el príncipe evite ser ligero, afeminado, pusilánime e irresoluto. Por el contrario debe dominar la verdad y la fortaleza, así como guardar la fe de los gobernados. El autor destaca como ejemplos de excelentes soberanías, a Ciro, Rómulo, Moisés y Teseo, para ello, hace notar también la dificultad que existe para reinar bajo un régimen nuevo y por tanto, crear nuevos estatutos de gobierno; era una cuestión de pesos y contrapesos, favores y alianzas para poder conservar el poder. Eliminando al enemigo, mostrando dureza y confianza al mismo tiempo. ¿Temido o amado? Un balance. A discreción de cada gobernante, es la inhumanidad la que hace que enormes masas de ejércitos respeten tus acciones, sin embargo la clemencia es algo que todo representante debe tomar en cuenta para omitir resentimientos entre la población.  En sentido estricto, el posicionamiento de Maquiavelo marca toda una época de pensamiento político y por tanto, sigue siendo objeto de estudio en cuanto a lo que se refiere al término “soberanía”.

Ahora me gustaría contrastar con lo que se pensaba en el año 384 a.c., en donde efectivamente se data el nacimiento de Aristóteles; dicho pensador escribió su obra “La Política” en la cual se describe un apartado en el índice general,  con el nombre “soberanía” el cual entre tantas cosas y de manera muy puntal, nos pregunta lo siguiente: ¿en manos de quién podemos confiar la soberanía del pueblo? ¿los hombres talentosos? ¿tiranos? ¿a los grupos de ciudadanos organizados? Ante estas interrogativas, encontré una reflexión el libro que me pareció interesante: Atribuir la soberanía a la multitud antes que a los hombres distinguidos, que están siempre en minoría, puede parecer una solución equitativa y verdadera de la cuestión, aunque aún no resuelva todas las dificultades. En esta multitud, cada individuo tiene su parte de virtud y de ilustración, y todos reunidos forman, un solo hombre, que tiene manos, pies, sentidos innumerables, un carácter  moral y una inteligencia en proporción. Cuando están reunidos, la masa percibe las cosas con suficiente inteligencia, y unida a los hombres distinguidos, sirve al Estado a la manera que, mezclando manjares poco escogidos con otros delicados, se produce una cantidad más fuerte y provechosa de alimentos.

Finalmente para concluir, considero que todo es un proceso histórico. Los hechos precedieron a las ideas y en consecuencia, en la elaboración doctrinal de la palabra “soberanía”. Atiende a los pensamientos políticos que se materializan en una noción propiamente jurídica. ¿Cuál sería su definición, estimado lector?.

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