Sergio Iván Arellano Ramos

TIEMPO NUEVO

Irremplazable, Adolfo López Mateos

Primer presidente en llegar al poder a los 48 años, primer presidente proveniente del Estado de México, contendiente en las elecciones de Don Luis H. Álvarez, esposo de la apasionada promotora de la educación Eva Sámano Bishop, sucesor de “El Nigromante», el “Presidente Amigo» como todos lo llamaban. Ese fue Adolfo López Mateos.

Aquel niño que sin timidez alguna declamaba y pronunciaba oratorias en plazas públicas, aquel presidente que ofreció tanto por el país en materia económica al frente de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, en el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, beneficiando el esfuerzo de cada obrero mexicano y su ingreso; en las colonias era un miembro más que veía por los intereses de aquellos, para esto, salía todas las mañanas sin escolta alguna, mientras en Palacio Nacional se preguntaban, ¿Ahora dónde está Adolfo?

Sin duda fue un presidente querido, jamás abucheado en alguna universidad, sabían que era un hombre de principios, tal y como lo demostró en el conflicto de Cuba – Estados Unidos, en referencia a la tragedia de Bahía Cochinos, en donde el presidente Kennedy presionaba por velar los intereses norteamericanos frente a la política comunista la cual ellos estaban totalmente en contra, el ex presidente mexicano de manera audaz, supo expresar de manera puntual, que México tenía la política de la no intervención y defendía la soberanía de los demás países para resolver sus asuntos internos, el gobierno de aquel entonces opto por ayudar a Cuba porque finalmente nadie tiene derecho a imponer una doctrina en otro país.

Adolfo López Mateos desde el punto de vista histórico fue un presidente nacional-socialista, compartía atinados gustos con el Che Guevara y con Fidel Castro, así mismo no permitía capital extranjero en cierta medida, decía que los recursos debían ser explotados por la nación y si era necesario complementar con capital extranjero, debíamos hacerlo siempre y cuando cumpliéramos la premisa de nunca vender lo que nos corresponde.

Los tan afamados festejos del centenario de la constitución de 1857 y la conmemoración de las leyes de reforma, así como también aquellas celebraciones de la promulgación de la constitución de 1917, se llevaron a cabo con tal fervor durante el gobierno del prócer que el patriotismo mexicano era visto con otra cara.

Grandes mujeres como las esposas de los expresidentes Manuel Ávila Camacho y Lázaro Cárdenas, sólo pueden compararse con Eva Sámano Bishop de Mateos, quien fue una apasionada combatiente de las ineficiencias estudiantiles en las escuelas públicas de nuestro país, gracias a esto, fue tangible por primera vez, la circulación de libros de texto gratuitos; se acumularon numerosos avances para mejorar la vida diaria de los estudiantes y de los niños como tal, concluyendo así, con la creación de lo hoy conocido como el DIF (Desarrollo Integral de la Familia).

Podemos decir, que el ex presidente Adolfo López Mateos, era amante del buen arte y de la imparticion de cátedras en las aulas, aseguraba cierto dominio en Derecho, Historia y Literatura, un representante que podía estar al mando de un estado y también de un grupo de estudiantes. La política no debe ser ajena a nuestra realidad, debe ser ejemplo para poder cambiarla. Simple pero cierto, Napoleón Bonaparte decía, Un gobierno tiene que deslumbrar y sorprender, de lo contrario, cae.

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