Sergio Arturo Venegas Alarcón

Sergio Arturo Venegas Alarcón

TABLERO

 

A dos años de la elección de Pancho

  • Sean parte de la transición pacífica: Segob
  • Mantiene Ricardo Anaya el control del PAN
  • Ansiosos en el PRI esperan señal de Peña
  • Aquél viaje de Camacho Guzmán a España
Alternancia. El 7 de junio de 2015 obtuvo el PAN su tercera gubernatura en Querétaro, tres de cuatro diputaciones federales, mayoría en el Congreso y los principales municipios, con excepción de El Marqués. El triunfo de Pancho no fue reconocido nunca por su principal opositor, el priista Roberto Loyola Vera, aunque sí por el mandatario José Calzada Rovirosa. FOTO: ARCHIVO

Domingo 7.

Dos años se cumplieron el miércoles de la elección en la que se dio como ganador a Francisco Domínguez Servién y la fecha pasó prácticamente inadvertida hasta para sus incondicionales. Hubo comida sí, pero fue para celebrar el “Día de la libertad de prensa”.

El 7 de junio de 2015 obtuvo el PAN su tercera gubernatura en Querétaro, tres de cuatro diputaciones federales, mayoría en el Congreso y los principales municipios, con excepción de El Marqués.

El triunfo de Pancho no fue reconocido nunca por su principal opositor, el priísta Roberto Loyola Vera, aunque sí por el mandatario José Calzada Rovirosa.

Las cifras tardaron en cuadrar, porque había muchos más votos en la elección de los cuatro distritos electorales federales que en la de gobernador.

Sin embargo, como casi siempre sucede, las matemáticas cedieron ante la lógica política y el PRI estatal aceptó disciplinadamente el fallo de las autoridades electorales, no faltaba más.

Del tema se ha negado a hablar Roberto Loyola y sólo ha vuelto a comentarse ahora que el influyente secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, tan cercano al proceso de hace dos años, quiere ser candidato a la Presidencia de la República.

Sotto voce murmuran los priístas sobre el papel que pudo haber jugado el número dos del gobierno federal en ese ¡domingo siete! para, por lo menos, enfriar las protestas que se preveían en el Centro Histórico.

Por cierto, esa noche el delegado de Segob y hoy coordinador regional de la dependencia, Juan Carlos Padilla, habló a PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro, para pedirnos “ser parte de la transición pacífica”.

La lógica era: El gobierno reconoce el triunfo panista y el candidato del PRI no impugna.

De allá para acá, se dice, el gobernador Domínguez ha sido buen aliado de las causas federales en la integración y desintegración de los quórum y votaciones de la Conago, en donde preside la muy importante comisión de Hacienda.

Eso nos explica que hasta en temas graves, como el de las quejas presentadas ante el mecanismo de protección a periodistas, se hayan desestimado y frenado los casos o que en visitas presidenciales, como la del 5 de febrero, se omita la asistencia de los comunicadores incómodos.

Tampoco parecen preocupar a Gobernación las denuncias por el encarcelamiento de activistas sociales, como Pablo González Loyola y Sergio Jerónimo Sánchez, este último todavía preso en el Centro de Readaptación Social de San José El Alto.

O qué comentar de la complaciente mirada de los principales dirigentes estatales del Partido Revolucionario Institucional que, como alguna vez dijo Ricardo Anaya, no saben ser oposición.

Como tampoco parece inquietar el creciente clima de inseguridad en Querétaro, reportado por el Semáforo Delictivo dirigido por Santiago Roel, quien cada mes observa el aumento en los ilícitos.

En el Querétaro (que llevamos dentro) no pasa nada.

Hace dos años se decidió el rumbo del estado.

“Haiga sido como haiga sido”.

-BLANCAS Y NEGRAS-

2018.

La parada siguiente, luego de las tres elecciones de gobernador del domingo en Edomex, Coahuila y Nayarit y la local de Veracruz, es la presidencial, que tiene como puntero (hasta ahora) a Andrés Manuel López Obrador, candidato solitario de Morena.

Por el PAN todo apunta hacia el queretano Ricardo Anaya Cortés, a pesar de la feroz campaña desatada en su contra por los calderonistas, en apoyo a la posible nominación de Margarita Zavala. Poco se ve ya a los ex gobernadores Moreno, Ruffo y Romero. Es evidente que el Joven Maravilla tiene los controles internos del albiazul y muy difícilmente cederá a las presiones. Ricardo juega de salón.

En el PRI todos están esperando la señal de arranque del presidente Enrique Peña Nieto que guarda en su pecho el nombre de su candidato. Osorio, Videgaray, Meade, Narro, Calzada y ahora De la Madrid, suenan en las columnas, encuestas y análisis de todo tipo.

Y en el PRD todo es nebuloso, especialmente por esa declaratoria de intención para armar una alianza con Acción Nacional, en donde parece no estar el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. Algo se traen entre manos la dirigente Alejandra Barrales y Ricardo Anaya.

La política es así.

-LA FRASE DE LA SEMANA-

La neta del planeta.

Esta chamba (el periodismo) es la forma más divertida de ser pobre: Álvaro Rico, decano de la radio queretana, citado por el caricaturista Pepe Gómez en la comida de la “Libertad de Prensa” ofrecida el 7 de junio por el gobernador Francisco Domínguez en el exclusivo Club Campestre.

¡Salud!

-LA VIEJOTECA-

De viajes a España.

Los ex gobernadores Antonio Calzada Urquiza (1973-79), Rafael Camacho Guzmán (1979-85) e Ignacio Loyola Vera (1997-2003) antecedieron al actual mandatario, Francisco Domínguez Servién –fanático del Real Madrid- en el capítulo de viajes a España.

De Camacho Guzmán, el hombre-anécdota, se recuerdan todavía con regocijo alguno. Como aquélla, del clásico teléfono descompuesto en una recepción que le ofrecieron en Santiago de Compostela a la nutrida comitiva queretana. El recio líder obrero ya estaba hasta la coronilla de los desfiguros de uno de sus invitados, magistrado para más señas.

“Dígale al licenciado que ya no tome” fue la orden terminante.

Entendido de eso y como medida precautoria, el hombre de las leyes y letras se sentó en uno de los extremos de la larga mesa, para quedar fuera de foco y disfrutar los asiolíticos. Pero Camacho, al que no se le iba una, permanecía pendiente y se percató de que su indicación no estaba siendo atendida.

-Que le digan al viejito que ya no tome, le pidió al alcalde Álvaro Larrondo Ojeda. Y la orden empezó a caminar entre la representación queretana, de la que también formaba parte el hoy senador Enrique Burgos García, en ese momento secretario particular del controvertido gobernante. Por ahí iba el recado, hasta que llegó al comensal que estaba junto al destinatario y que era precisamente un invitado muy especial: el entonces rector de la Universidad Autónoma de Querétaro, Mariano Palacios Alcocer.

Rafael Camacho atisbaba, en espera del acuse de recibo, que no podría ser otro que el fiel acatamiento de su mensaje. Pero, como el juego del teléfono descompuesto, Palacios animó: -Licenciado, dice el señor gobernador que… ¡salud!

El magistrado buscó el centro de la mesa, desde donde el jefe del Ejecutivo le miraba inquisidor. Animado, correspondió el supuesto brindis y levantando su copa exclamó feliz: ¡salud!

Más que cabreado, Camacho soltó un amenazante ¡siiígale siiígale!

Hoy, Rafael Camacho y Manuel Septién han fallecido.

Y con ellos, creo, el humor.

-JUGADA FINAL-

Pancho.

Al gobernador Francisco Domínguez que dice respetar la libertad de expresión y persigue a los comunicadores y medios críticos, un contradictorio ¡JAQUE MATE!

La voz del amor. Álvaro Rico, el decano de la radio queretana, con Leti Lazcano y Enrique Lara, en comida del Grupo ACIR. FOTO: ARCHIVO

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