SERGIO A. VENEGAS ALARCÓN / Teatro Plaza, el portal de los sueños rotos

TABLERO

  • Diputados retiran su apoyo a Jesús Méndez
  • Vendrá mañana Ivonne Ortega a Querétaro
  • Niega UAQ participar en campaña de Nava
  • Mont Blanc y Ferragamo para el secretario

Historietario.

Son maravillosas las ferias de libros, como la de la semana pasada en la Plaza Constitución, en donde lo mismo te encuentras sorprendentes novedades, como la primera edición de “La muerte de Hitler”, de Jean-Christophe Brisard y Lana Parshina, con base en los archivos secretos de la KGB sobre el final del dictador, publicada apenas en marzo, o una Revista Queretana del mes de noviembre de ¡1947!, de 50 centavos, en donde se anunciaba la próxima inauguración del Teatro Plaza, el gran cine y centro de espectáculos y actos políticos ese que tiraron a principios de los 80 para poner la horrible tienda Del Sol.

De pronto se te vienen las imágenes encima.

Y ves ahí al gobernador Juventino Castro Sánchez (+) rindiendo su último informe en 1973 ante un congreso calzadista, presidido por mi amigo Paco Briseño López, que -¡histórico!- no se lo aprueba ni desaprueba; simplemente lo van a estudiar, lo cual siguen haciendo …46 años después.

La revista, una verdadera joya, en la que se anuncian la sombrerería La Popular, nuestra tienda más antigua, sobreviviente de la modernidad, además de la panificadora La Vienesa, el Sanatorio Paulín, la agencia RCA Víctor, el Salón del Valle, la Farmacia Balandra, el Gran Hotel y, claro, Embotelladora La Victoria, entre otras firmas, da todos los detalles del Teatro Plaza, esperado ansiosamente por los queretanos y que era la única construcción que rivalizaba con la altura de los templos.

El autor del texto recupera algunos párrafos del libro Viajes de Orden Suprema de Guillermo Prieto (Fidel) sobre la visible decadencia de Querétaro, a pesar de lo cual advertía “gérmenes fecundísimos de vida y prosperidad” y que “el irremisible progreso de civilización lo colocará más tarde en el lugar que merece, sin duda por mil títulos legítimos”. Con esa reflexión y puestos a final de los 40, la revista menciona destacadamente el edificio neoclásico de teatro, que sigue los lineamientos de la arquitectura colonial.

Menos de cuatro décadas nos duró el gusto, porque en el gobierno de Rafael Camacho Guzmán se autorizó derribar el majestuoso recinto en donde muchos queretanos conocieron el cine y soñaron con sus historias y personajes, independientemente de los políticos que ahí juraron servir al estado, aunque no fuera cierto tampoco.

Inconforme como muchos con el derribo, este reportero consultó al ex director de Urbanismo y Arquitectura del gobierno anterior, Juan José Fernández Salazar, queriendo encontrar una voz autorizada que lo desautorizara.

Y nada, que el respetado arquitecto –que hizo los principales andadores de Querétaro, ochavó las esquinas frente al teatro de la República y recorrió varios metros la casa del Águila de Oro, opinaba a favor. El edificio no tenía mayor valor histórico ni arquitectónico y, según las cartas y tratados internacionales, eran susceptibles de tirar  todas las construcciones con menos de 50 años.

A nuestro teatro le faltaban como cinco o seis.

Memoria: Así lucía en sus mejores tiempos el Teatro Plaza, derribado a principios de los ochenta para construir el cajón de la tienda Del Sol.

Ayer como hoy los gobernantes deciden si se tira un teatro o se tumban árboles, sin la opinión de los ciudadanos. Mandan el dinero y los intereses que ya le pusieron el ojo, por ejemplo, al Estadio Municipal y a la Casa de la Juventud. Y, a ver qué pasa con la Hacienda de Carretas, en donde es inventa el Barrio Santiago, un centro hotelero, comercial y habitaciones de élite.

Al fin y al cabo que ya Guillermo Prieto advertía gérmenes fecundísimos de vida y prosperidad en Querétaro, mientras los queretanos de antes siguen extrañando a la Villa de París, la Ciudad de México, la librería del Sagrado Corazón, La Luz del Día y el Teatro Plaza, portal de sueños, que marcaron el siglo XX. Como seguramente los de hoy añoraremos mañana nuestras jacarandas del Bernardo Quintana y la Avenida Zaragoza.

Reliquia: La Revista Queretana anunciaba en su edición de noviembre de 1947 la próxima inauguración del Teatro Plaza

Pienso que Fidel, como firmaba Guillermo Prieto sus Viajes de Orden Suprema, no imaginó jamás a Camacho Guzmán, ni a Pancho, ni a Romy, ni a Bernardo.

Por eso, mejor vamos a las ferias de libros y aprendamos del pasado para entender el futuro.  Finalmente, como reza el proverbio hindú, un libro abierto es un cerebro que habla.

Nuestros políticos de hoy no leen.

Y medio hablan.

-BLANCAS Y NEGRAS-

Más arrepentidos.

La diputada federal Beatriz Robles Gutiérrez y los locales Paloma Arce Islas y Raúl Chávez Nieto decidieron retirarle su apoyo al secretario general de Morena, Jesús Méndez Aguilar por haberse autonombrado presidente ante la próxima ausencia de Carlos Peñafiel Soto. Los tres le habían firmado una carta de apoyo y ahora piden que los borren. Que no quede huella.

Y es que, a decir verdad, Carlos Peñafiel –que ya protestó como embajador de México ante la República Dominicana- no tiene prisa en hacer sus maletas. Primero operará una entrega pacífica del cargo a Norman Pearl o a quien Yeidckol Polevnsky designe como delegado y luego se irá len-ta-men-te.

Esto de los cambios de dirigentes en los partidos no es fácil. Ni en Morena ni el PAN o el PRI. Basta ver como andan en el tricolor, en donde anuncian para este sábado una visita de y conferencia de prensa de Ivonne Ortega, candidata a la presidencia del comité ejecutivo nacional.

Las cosas de la política no son sencillas. Sino que le pregunten al alcalde en tu calle y acompañante permanente del gobernador, Luis Bernardo Nava, al que la Universidad Autónoma de Querétaro ya le protestó andarla incluyendo en su propaganda.

O el ex secretario del Trabajo, José Luis Aguilera Rico, que no solamente recibía sobornos de 100 mil pesos sino que, según revelaron los líderes de Astrac al programa Derecho a saber, de Eric Pacheco, pedía plumas y carpetas Mont Blanc, zapatos Ferragamo y lociones finas, a tono con sus personalidad.

La política es así.

-LA FRASE DE LA SEMANA-

Imperdonable.

“Me doy cuenta de mi equivocación al enterarme de los antecedentes de la propuesta para magistrado”: Fabiola Larrondo, diputada de Morena, al disculparse por haber dado su voto –el definitivo- a Juan Pablo Rangel para el Tribunal de Justicia Administrativa, con lo que nos lo enjaretó de aquí al año 2031.

     ¿Ya qué?

-JUGADA FINAL-

Sin línea.

 A Mauricio Ruiz Oláes, presunto coordinador la bancada Montessori de Morena, en donde cada quién hace lo que quiere, un novatón ¡Jaque Mate!

 

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