SERGIO A. VENEGAS ALARCÓN / LA LIBERTAD DEL REPORTERO, DECÍA SCHERER

TABLERO

  • Tira el comité nacional del PRI a Juan José Ruiz
  • Braulio Guerra, nuevo magistrado del Tribunal
  • Elsa Méndez deja bancada del PAN; pasa al PES
  • Desestima Mauricio Kuri encuestas tempranas

Del oficio.

“Interesante” es la palabra menos comprometedora, la puede aplicar usted a un libro, a un reportaje, a un texto cualquiera, sin aprobarlo. Eso me dijo el enorme Julio Scherer García, director de Proceso, en sus oficinas de Fresas 13.

El maestro. Julio Scherer García, el periodista mexicano más destacado del siglo XX y a quien Enrique Serna contrasta con Carlos Denegri en su exitosa novela. FOTO: PROCESO

Recordé a este personaje irrepetible e imprescindible, a quien tuve el privilegio de conocer (y aquí sí disculpe Ud. el uso y abuso de la primera persona del singular) y tratar, en la lectura de la novela casi biográfica de Enrique Serna sobre Carlos Denegri, a quien aquél llamó “el mejor y más vil de los reporteros”.

Más allá del retrato de una época de la política y el periodismo, y de usos y costumbres no idos del todo, ha sido interesante leer sobre personalidades conocidas a través de medio siglo de ejercicio profesional y en particular a tres queretanos citados por el autor de “El vendedor de silencio” (Alfaguara 2019): Carlos Septién García, Octavio S. Mondragón y Ana Luisa Peluffo.

Al primero, el más mencionado de ellos, hace un extenso homenaje por su reconocida honestidad y talento, colocándolo, igual que a Julio Scherer, en las antípodas del representante de Excélsior. Incluso, de alguna manera, cuenta que Septién –enviado de El Universal a la inauguración de la Presa Falcón- viajó en el avión de su muerte por negarse a compartir asiento con Denegri.

Octavio S. Mondragón es citado en una columna asegurando, como finalmente ocurrió, que no dejaría sucesor. El propio gobernador, años después, ya fuera del poder, contó a este reportero el proceso de su sucesión que derivó en la postulación de Juan C. Gorráez así como su encuentro y desencuentro con Carlos Denegri en el restaurante Ambassadeur de la Ciudad de México.

El vendedor de silencio: Carlos Denegri (izquierda) en una imagen con su amiga María Félix, a la que presumía de haber salvado de las garras de Maximino Ávila Camacho. FOTO: ESPECIAL

De Ana Luisa Peluffo –que en realidad se apellidaba Quintana y era prima del empresario Bernardo Quintana- la referencia de Denegri es de paso, solamente para comparar el busto de la primera nudista del cine nacional con el de su mujer.

Nombres de periodistas como Ángel Trinidad Ferreira, jefe de información en el Excélsior de Scherer y mi director en El Sol de México a principios de los años 80 o de Manuel Becerra Acosta de quien fui corresponsal en Unomásuno en los 70, además de Manuel Mejido, Enrique Loubet Jr., Fausto Fernandez Ponte o Jacobo Zabludovsky, a los que igualmente tuve la oportunidad de conocer, llenaron horas de lectura y vivencias recuperadas.

“El vendedor de silencio” es un documento interesante, quizá diría Julio Scherer, a quien Serna llama “El Mirlo Blanco” al confrontarlo con el periodista corrupto que lideró por sexenios, con la venia de los presidentes de la República, la información política en México.

Denegri, el de las grandes exclusivas, autor de “Fichero Político” y la “Miscelánea Dominical” de Excélsior, que conoció las tripas del gobierno y la generosidad y ruindad de los políticos, que entrevistó a papas y mandatarios de todo el mundo, murió en 1970, baleado por su esposa.

Con todo, para conocer y entender la complicada relación de los comunicadores con los políticos –más allá de la novela y de pláticas de terceros- prefiero “Los Periodistas” de Vicente Leñero y, sobre todo, los espléndidos libros del maestro Scherer, como “Los Presidentes”, “Estos años”, “La terca memoria” y “Vivir”.

Don Julio, desde la atalaya de su experiencia y la autoridad de su luminosa historia, escribió: “Tengo la certeza de que no hay hombre más libre que un reportero”.

Me quedo con eso.

-BLANCAS Y NEGRAS-

Cambios.

Braulio Guerra Urbiola, ex diputado federal y ex presidente estatal del PRI, protestó este jueves como magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Queretaro, como se esperaba. Relevó a Alfonso Jiménez Campos. Quedan pendientes dos nombramientos más para sustituir a Celia Maya y Consuelo Rosillo. Habrá sorpresas.

Donde no hubo sorpresa fue en la salida de Juan José Ruiz de la dirigencia del PRI. Ha sido uno de los peores presidentes, a pesar de contar con el apoyo de su padre putativo, José Calzada Rovirosa, que lo dejó en obra negra. Chela Juárez, la secretaria general, se encargaría provisionalmente del despacho, mientras corre el procedimiento.  

Ayer mismo comenzaron a mencionarse nombres para encabezar la nueva etapa del tricolor, sobre todo el de Pancho Pérez Rojas, actual presidente del comité en la capital y ex candidato a la alcaldía, a quien Juan José Ruiz denostó y hasta le quitó sus oficinas.

Y ni hablar de la renuncia de la diputada local Elsa Méndez a la bancada de Acción Nacional, partido al que nunca perteneció oficialmente, para incorporarse a Encuentro Social (PES). La esposa del ex dirigente camionero Juan Barrios, quería una organización de ultraderecha. Parece que ya la encontró y hasta la va a dirigir en lugar de Adolfo Ríos, El Arquero de Cristo. 

En Los Arcos: Mauricio Kuri González, coordinador de los senadores del PAN, grabó mensajes frente al histórico Acueducto para su informe del próximo 27 de noviembre. FOTO: SERGIO A. VENEGAS RAMÍREZ

-LA FRASE DE LA SEMANA-

Veintiunómetro.

No hago caso a encuestas: Mauricio Kuri González, coordinador de la bancada del PAN en el Senado de la República. Plaza de Armas, 14 de noviembre de 2019.

Fírmese, lácrese y archívese.

-JUGADA FINAL-

Sin colores.

A Juan José Ruiz, que no le aprendió nada a Pepe Calzada, un reprobado y etítilico ¡Jaque Mate!

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