SERGIO A. VENEGAS ALARCÓN / CAMACHO, PAPÁ DEL ESTADIO CORREGIDORA

TABLERO

  • Ya cumplió 35 años el escenario mundialista
  • Ahí asumieron los obispos Mario y Faustino
  • Con Rod regresaron los conciertos a México
  • Mitos y leyendas de una supuesta maldición

El Historietario.

A finales de los años 60 casi nadie conocía o recordaba en Querétaro al futuro gobernador Rafael Camacho Guzmán. Ya era secretario general del STIRT, el sindicato de la radio y televisión, cercanísimo al líder cetemista Fidel Velázquez Sánchez y maestro de ceremonias de presidentes de la República, pero había salido muy joven de aquí.

Conservaba unos cuantos amigos, como Isidro Fernández “La Chonda”, Mauro Sánchez, José Juárez López,  Eduardo Luque Loyola y algún otro, además de que, por el tema de la radio, trataba con el precursor Ramón Rodríguez Familiar y dirigentes sindicales como Antonio Domínguez Trejo, Enrique Morales, Federico Flores Tavares y los antiguos locutores de la XEJX y XENA, además del autor de esta columna que estuvo con él hace 50 años en una reunión del gremio en Mexicali, Baja California y luego en varios congresos y en sus campañas al Senado, en 1976 y a la gubernatura en 1979, pero esa es otra historia.

Recuerdo especial merece el músico y cronista Eduardo Loarca Castillo, su primo, a quien encomendó el contenido para el monumento a Conín, comerciante reinventado en guerrero (“Conan” le apodó Hugo Gutiérrez Vega) y también le encargó el concurso para darle nombre e identidad a la obra cumbre de su gobierno: el Estadio Corregidora, inaugurado hace 35 años, cumplidos el miércoles.

Le cuento esto porque la relación con “La Chonda” y el Profe Loarca, que ahora es estatua en las calles de Vergara, tuvo que ver en la realización y bautizo del gran escenario futbolero.

Inauguración: México vs Polonia, el primer juego oficial en el Estadio Corregidora el 5 de febrero de 1985, con goliza de nuestra selección: 5-0. FOTO: ARCHIVO

El estreno no pudo ser mejor con la goliza de 5-0 a Polonia por parte de la selección de México comandada por Bora Milutinovic, aunque el memorioso armero y placero Andrés Garrido del Toral asegura que el verdadero primer partido se celebró unos días antes con los empresarios constructores del coloso contra los ingenieros y albañiles.

El magnífico proyecto fue realizado y dirigido por un joven arquitecto queretano de 35 años, Luis Alfonso Fernández Siurob, hijo de Isidro Fernández, el gran amigo de Camacho Guzmán, siendo secretario de Obras Públicas el ingeniero Gustavo Welsh Castillo, de quien se recuerda una de las mejores anécdotas del sexenio.

Va de cuento.

En aquél 1985 había gran interés por conocer el moderno estadio construido expresamente para el Mundial de México 86 y en donde jugarían grandes equipos, como Alemania, España, Dinamarca y otros, por lo que la FIFA organizó una visita guiada y conferencia de prensa para los enviados y corresponsales en una de las cabeceras.

Ahí ante el mandatario estatal y los jerarcas del futbol mundial y nacional se celebró la reunión de presentación a los medios.

Todo iba bien hasta que uno de los periodistas extranjeros le preguntó al titular de Obras Públicas Gustavo Welsh por el número de puertas del estadio y el funcionario que inexplicablemente no tenía o no recordaba el dato, hizo una relatoría de las gestiones para el cumplimiento de las normas de seguridad exigidas y cumplidas.

Y don Rafael se desesperó.

¡A ver ingeniero!, le habría dicho, no le están preguntando eso. Lo que el señor quiere saber es cuántas pinches puertas tiene el estadio. Contéstele. Dígale 10, 20, las que sean, ¿a poco cree que este cabrón va a ir a contarlas?

Así era Camacho.

Otra es la del concurso, con muy buen premio en efectivo, para nombrar al llamado gigante del  Cimatario. La comisión estuvo encabezada, como le decía, por el profesor Eduardo Loarca Castillo, con la participación de miembros de la sociedad queretana, incluidos los directores de los periódicos locales.

Cientos de aficionados, quizá miles, enviaron propuestas.

El  elegido fue: “Andamaxei”,  que corresponde a los primeros asentamientos indígenas de la zona y significa en otomí “el gran juego de pelota”. ¡Ideal!, que ni mandado a hacer. Orgullosos y satisfechos, los honorables integrantes del Jurado acudieron a las oficinas del gobernador para informarle del resultado de su delicada tarea.

¡Andamaxei! Le comunicó pomposamente Loarca a Camacho.

¿Anda-Anda-qué?, anden a la fregada, eso no lo va a entender nadie. Yo soy el papá del niño y le voy a poner ¡Corregidora!

Oiga, explicaron los principales, hay 50 que propusieron eso.

A ver cómo le hacen, cabrones, denle el premio a quien quieran  o repártanlo, pero así se va a llamar. Y así se llama, Corregidora, aunque los cronistas de la televisión lo anuncien incorrectamente en sus narraciones como “La Corregidora”. Ni remedio.

(Y bueno, se reconocieron varios ganadores, entre ellos J. Jesús Ramírez Orta y José Ignacio Martínez López).

El Estadio Corregidora, que iba a ser Andamaxei, pero el papá no quiso.

El que manda, manda.

 -LA CORREGIDORA-

Por cierto.

El nombre del estadio que también tiene el auditorio, en honor de doña Josefa Ortiz de Domínguez –y que ya llevaban la calle principal de la ciudad, un municipio y varias escuelas- no tiene nada que ver con el futbol. Pero no debe extrañarnos, porque tampoco lo jugaban los aztecas y así se llama el mayor escenario deportivo del país, sin tener siquiera, como decía mi maestro Ernesto Sandoval Rojas, el de “Cuestión de Minutos”, unas grequitas que justifiquen el título o una piedra del sol donde ofrendar a los dioses las entrañas de un árbitro. Nota: Los árbitros no tienen entrañas.

Y menos ahora con el VAR.

Del álbum:  Rafael Camacho Guzmán, el papá del Estadio Corregidora, con este columnista en 1970.

-BLANCAS Y NEGRAS-

De historia, mitos y leyendas.

A la inauguración del Corregidora asistieron el primer mandatario Miguel de la Madrid Hurtado y el presidente de la FIFA Joao Havelange, el 5 de febrero de 1985. El primer gol del juego México Polonia y de la historia del estadio lo anotó el capitán Tomás Boy en un tiro de castigo.

Ha sido escenario de juegos de futbol con la participación de grandes figuras como Ronaldinho y Neymar o memorables conciertos como los de Rod Stewart, Shakira, Miguel Bosé, Luis Miguel o el de los derechos humanos con Kris Christofferson, Alfredo Zitarrosa, Tania Libertad y Oscar Chávez, entre otros.

Sin olvidar importantes actos religiosos, como la toma de posesión del obispo Mario de Gasperín, que mereció una demanda de juicio político en el Congreso de la Unión en contra del gobernador Mariano Palacios Alcocer, antes de la reforma constitucional al 130 y,  hace más de ocho años la misa de presentación de Faustino Armendáriz.

También ha habido mítines, como el del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) encabezado por el líder “vitalicio” Carlos Jonguitud Barrios que recibió gran rechifla ante el presidente Miguel de la Madrid y fue relevado por Elba Esther Gordillo iniciado el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Varios equipos han tenido como sede El Corregidora, además del más entrañable y querido Querétaro con sus Gallos Blancos, entre estos el efímero Cobras y el Atlante que vino a descender aquí y alimentó la leyenda de la maldición, construida a partir de la falsa versión de que el estadio se edificó sobre terrenos de un antiguo cementerio.

Desmiente tal teoría el cronista Andrés Garrido del Toral, que tiene otros datos. La leyenda, dice, podría deberse a que en la zona se celebró la batalla mas cruenta de El Sitio de Querétaro, el 27de abril 1867, con saldo de más de 10 mil muertos, cinco mil por bando. Y sí, hubo ahí un reguero de cadáveres, pero nunca un panteón.

Por cierto, tras los históricos conciertos de Rod Stewart, los primeros después del de Avándaro, celebrados los de aquí el 9 y 10 de abril de 1989 bajo la organización de un grupo empresarial de juniors dirigidos por Miguel Alemán Magnani, hubo muchos voluntarios para cortar el pasto del Corregidora porque –jejeje- surgieron numerosas plantas con las características de la marihuana. “Y eran de la buena” declaró un funcionario.

Me cuentan también que el responsable del cuidado del estadio fue por algunos años el ingeniero Ignacio Loyola Vera, que en aquél tiempo hacía chorcha con la voz del Corregidora, Joaquín Sanromán y el locutor comercial Marco Antonio León Hernández, amigos todos, siendo presidente municipal el priista Jesús Rodríguez Hernández, a quien ellos veían como el mejor prospecto para la gubernatura.

¡Ah, la historia!

Ahí dice: Esta es la placa develada por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado en la inauguración del Estadio Corregidora. FOTO: FACEBOOK DE ÁLVARO RICO

-JUGADA FINAL-

Penal.

A los locutores de Televisa y TV Azteca que le siguen llamando “La Corregidora” a nuestro estadio, un ignorante y futbolero ¡JAQUE MATE!

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