SALVADOR GONZÁLEZ / UN TÍTULO RÁCANO

JUEGO PROFUNDO

Cuando observas la cartera de directores técnicos que hay en la Liga MX, te das cuenta que en realidad es una lista muy corta. Salvo los extranjeros que de manera esporádica pisan nuestro país, desde hace aproximadamente 20 años los nombres de esa baraja son prácticamente los mismos; y al decir los mismos, son los mismos en todo sentido. Regularmente los individuos en cualquier actividad profesional y/o empresarial buscan evolucionar, crecer, seguir aprendiendo, estar a la vanguardia, desarrollar nuevos métodos y adaptarse a las circunstancias; todo esto debido a la fuerte competencia global que existe y sobre todo a los rápidos resultados que deben entregar; en un periodo corto de tiempo, los profesionistas deben entregar resultados positivos con los recursos que se le entregan sin posibilidad de justificaciones, pero, en el caso del futbol no pasa así. Ahí se dan el lujo de permitirse estar largos periodos de tiempo sin dar buenos resultados y mantenerse.

Es por eso que la evolución de Nacho Ambriz es de apreciarse. Su carrera ya no es corta, después de pasar por Puebla, San Luis, Chivas, Querétaro, America, Necaxa y antes, como auxiliar del Vasco Aguirre en la liga española (Osasuna y Atlético de Madrid), y en cada caso ha tenido un grado de adaptación importante. En esta ultima aventura, con el León ha encontrado una formula adecuada que los catapultó a un juego vistoso y efectivo, con un estilo que el aficionado agradece y que a pesar de los resultados, termina con una sonrisa en el rostro. Ambriz ha sabido sacar lo mejor de cada jugador en momentos importantes de esta temporada y mantenerlos durante un periodo de tiempo largo y eso no es sencillo de lograr, todo esto sin perder la visión de agredir con buenas maneras al rival. Un DT que no cuenta con tuvo que lograr un récord casi insuperable de victorias para por fin estar en los reflectores

Y por el otro lado, Ricardo “Tuca” Ferreti, con casi 30 años como entrenador en nuestra liga; ha sido un director técnico totalmente casero y con estilo discutible por muchos. Ha pasado por pocos equipos en nuestra liga y aunque tiene seis campeonatos de liga y varios títulos internacionales (todos a nivel concacaf), siempre deja un sabor agridulce. Un director técnico 100% de la vieja escuela que evidentemente no ha evolucionado y que ha pesar de eso se ha mantenido vigente y en los reflectores durante todos estos años, no deja muy bien parada a nuestra Liga MX y su nivel.
Y es que teniendo una plantilla como la que actualmente maneja y dar espectáculos paupérrimos como los que acostumbra no deberían de ser dignos de nuestra liga y de los aficionados regios. Un estilo arcaico que nunca explota, resultadista y aburrido, ha sido el sello de los Tigres en los últimos años. Definitivamente, desde mi punto de vista, el peso económico y de calidad que tiene la plantilla, con chispazos de calidad individual (especialmente del extraordinario Gignac), es lo que le ha salvado el trabajo desde hace mucho tiempo y hay que mencionar que de esa manera ha desaprovechado oportunidades históricas de poder trascender verdaderamente en el futbol. Y al decir esto, me refiero por ejemplo a esa final de la Copa Libertadores, donde claramente su estilo perjudicó a sus dirigidos y confirmó su estilo ratonero y local.

Y en esta final, ninguno de los dos directores técnicos se traicionó. Nacho Ambriz con su León, a pesar de no contar con sus dos mejores delanteros (Macías por estar en esa triste selección mexicana sub 20 en Polonia y por la pronta lesión de Mena en el primer tiempo), no renunció a su estilo de siempre buscar la portería rival de manera vertical. Y el Tuca Ferreti, con una plantilla de lujo (probablemente de las plantillas más fuertes del continente), tampoco renunció a su estilo rácano y volvió a mostrar un juego que no es digno de la importancia de estos partidos.

Pero al final, la historia la escriben los ganadores y cuando es así, la victoria por si sola opaca o engrandece las formas. El titulo solo servirá para alimentar el ego del equipo regiomontano que busca su confirmación como equipo grande. Un título poco memorable para un equipo poco memorable (que solo metió cuatro goles en toda la liguilla), y que premia a un estilo pobre y a un técnico cansino.
El que personajes como el Tuca, con ese fútbol mezquino, esté dentro de los DT mas ganadores de nuestra historia, es una de las tantas explicaciones del por qué no evolucionamos en competencias internacionales.

De manera personal, lo que mas agradezco de esta final fue la justicia a la regularidad. La liguilla regularmente da píe a injusticias, pero en este caso no, llegaron a este partido (con los pros y contras de cada estilo), los dos mas regulares de la temporada y si hubiera que elegir un estilo, definitivamente me quedo con el de Ambriz y su equipo. Ojalá lo refuercen y se mantenga fiel a sus formas en el futuro. Por ahora, solo queda felicitar a los Tigres, enhorabuena por sus aficionados.

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