SABINO MEDINA / UN MEXICANO TRIUNFA EN LAS GRANDES LIGAS

DESDE LOS BALCONES

Yo jugué softboll estudiantil, un derivado menor del Béisbol clásico, donde juegan nueve individuos en diversas posiciones, un jugador más en el primero, en las “paradas cortas”, se dice.

A esta hora toda la gente de Sinaloa, principalmente, pero además Sonora y otros estados del centro del país, están que hierven de entusiasmo por el brillante desempeño de un joven de Mazatlán, José Luis Urquidi Osuna, resonancia de aquel destacado tenista Rafael “El Pelón” Osuna, que falleciera en el accidente donde perecieran Carlos A. Madrazo Becerra y su esposa, en un cerro de Monterrey.

Los juegos modernos hacen las veces que tuvieron las fiestas dionisiacas en la antigüedad griega; tanto más, porque aunque no intervenga ningún elemento religioso cualquier, los juegos siguen siendo un elemento aglutinador de nacionalidades, regiones y pueblos con valores propios de sus tradiciones.

El Juego de Pelota de los Mayas, tiene los mismo ingredientes que las fiestas dionisiacas, cada uno con sus valores; lo mismo que la danza y las ferias, o los carnavales de Veracruz y del propio Mazatlán; otro tanto acontece en Oaxaca y Guerrero, Chiapas, etc., donde los conjuntos regionales juegan el papel del Coro Griego que tanto utilizara el gran trágico Esquilo, y en menos medida Eurípides, de cuyas entrañas nace el Teatro.

El béisbol es popular, creo, porque lo juegan los lugareños, vecinos contra vecinos, barrios, pueblos  de la manera que se establece una especie de “guerra”, amistosa donde cada uno se afana por parar el batazo que vaya a la tercera, al short, o a la segunda base, lo mismo que a la primera en donde se realizan por excelencia los aut, expresión conocida del argot bisbolístico.

Hoy está brillando en ligas mayores de EU, un gran pitcher nacido en Mazatlán, Sinaloa, y todo el Estado y los Estados circundantes con la Música de “La Tambora”, que también tiene su origen en la tierra del gran periodista José C Valadez, están animosos de que coseche triunfos.

Sinaloa y Sonora son semilleros de grandes y numerosos peloteros, de este último Estado es originario el gran Pitcher Fernando Valenzuela, zurdo por cierto y que tanta reconocimiento recibiera en todo el país.

En Monterrey, Nuevo León se juega y se ha jugado magnífico béisbol, lo mismo en Aguascalientes y en San Francisco del Rincón, Gto, en la década de los 1940-1950 el béisbol llenaba la noticia, lo mismo que los duelos llamados mundiales entre Yanquis y Gigantes de Nueva York, los Indios de Cleveland, donde Jugara Beto Avila, un gran segunda base que alguna vez hiciera un de los pocos triple play, que se han visto en el mundo.

Los jugadores cubanos, por cierto, le dieron impulso a la calidad de ese deporte en México y los conjuntos de los Diablos Rojos del México y los Tigres del mismo nombre, eran  memorables los partidos que se jugaban en los grandes parques, lo mismo que el equipo de El Aguila de Veracruz, el Torreón del “Chanquilón” Díaz, famoso center filder por la forma de correr los grandes batazos de sus contrarios.

Pero el beisbol “llanero”, lo mismo que el futbol llanero, lo que se juega en las pequeñas poblaciones y en las grandes capitales, dentro de sus colonias, es de donde salen figuras, como este pitcher Sinaloense, que cuando regrese a Mazatlán y si lo hiciera por tierra, va a tener tanta gente como la que sigue al gran aficionado de este deporte, el actual Presidente de México,  Andrés Manuel López Obrador, que precisamente ha recorrido los pueblos yaquis y mayo de Sonora en esta semana que acaba de terminar.

Entre paréntesis, tengo noticias que el doctor Gilberto Herrera Ruiz, fue un gran jugador y aficionado el beisbol, en sus tiempos en que fuera colindante vecino de la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, en los llanos de Balbuena, y esto continuó practicando con los trabajadores del Tecnológico de Monterrey, durante su estadía en esa capital regia.

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