SABINO MEDINA / ¿QUO VADIS, EX PRESIDENTES MEXICANOS?

DESDE LOS BALCONES 

El Transformismo político se dio en Italia, a mediados del siglo antepasado, duró casi cinco décadas, cuatro de ese siglo y poco más de una del siglo XX hasta desembocar en el fascismo italiano.

Por lo que se ve, el Transformismo es esencialmente político estatal, puesto que se creyó que el Estado puede y debe comandar los cambios de fondo a que aspira el liberalismo; todo un intento de suplir la contradicciones de la falta de desarrollo y el choque de estructuras feudales, centradas en la tierra, con la industrialización septentrional centrada, sobre todo, en Turín, algo semejante al centro del México agrario y el norte desarrollado, tomando como referente a Monterrey; otro tanto acontece con Guadalajara al mismo tiempo que con El Bajío como mercado y abastecedor de bienes de consumo y materias primas.

Italia se embarca en pequeñas intervenciones coloniales militaristas que fracasan y después de la primera guerra mundial, en que se embarca con los grandes trust del acero en Alemania y el militarismo, cae irremediablemente en el fascismo, ante el empuje social de su clase trabajadora, trabada por su falta de desarrollo y en vecindaje poderoso con Alemania, Francia y más distante, Inglaterra. Algo semejante le aconteció a España, también algo colonialista y atrasada y con unas castas sociales ahítas de privilegios.

¿Por qué los ex presidentes de México, unos más, otros menos, se muestran opuestos y expectantes frente al nuevo régimen de gobierno de don Andrés Manuel López Obrador? Los antagoniza la forma de acumulación capitalista de cada uno, concentraciones de capital que en su momento expresaron, si acaso, el valor de los capitales públicos que luego se privatizaron, pero con crédito externo y con deuda que aún no se extingue, pero que al final dejaron el campo libre del mercado nacional a la potente industria norteamericana en crisis, lo mismo que Europa, antes y después de la caída de la URSS, como economía planificada, pero asfixiada un tanto por la fuerza económica de Japón y la guerra de Vietnam que le consumió enormes excedentes, pero que al final propició el surgimiento de China y del Asia entera, como fuerza económica social decisiva a la fecha. En todo esto debe anotarse como pasivo activo histórico la guerra de Corea.

México se ha transformado desde el punto de vista capitalista y de manera social, en esto último no tanto como se lo planteara la Revolución Mexicana en sus mejores etapas. Transformismo al fin y al cabo si se quiere.

Volvamos al interrogante inicial, ¿por qué los expresidentes a partir de Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto, se muestran reticentes, cuando no adversarios directos, más o menos embozados frente al nuevo régimen de AMLO?

Pues porque la acumulación capitalista lograda ya no tiene los mismos niveles de continuidad, esto al menos en los cambios y las reformas políticas, que es a lo que se refiere la 4TRANSFORMACION. Esto es, el gasto público fue la fuente principal de las acumulaciones (fortunas particulares) originarias del proceso capitalista dependiente de las grandes matrices bancarias e industriales (monopólicas) del capital mundial. Se quieran aceptar o no, estos procesos de valorización mundial del capital accionario, sobre todo, del capitalismo norteamericano.

Esos ex presidentes mexicanos no se dieron cuenta y todavía no se convencen, que devinieron en oligarquías parasitarias del propio capital internacional y que en las grandes crisis, como el transitar difícil del actual ciclo económico mundial, esas acumulaciones que transitan de las rentas al interés bancario, a la especulación inmobiliaria, son inevitablemente absorbidas y destruidas al amparo de las tasas medias internacionales de beneficio del capital monopólico, centrado en las bolsa de valores y en las propias acciones industriales y bancarias que así lo expresan.

Por ello Felipe Calderón y en menor medida Vicente Fox, subrepticiamente Enrique Peña Nieto y congéneres, encuentran en AMLO a su más férreo oponente en los procesos internos de formación e incremento de capital a partir del crédito público del Estado Mexicano.

¿En que se cifra esa oposición de los expresidentes señalados, (van en ello ex gobernadores y actuales) en contra de la situación política que hasta ahora prevalece? En que el llamado combate a la corrupción, pública y privada, limita y condiciona la valorización y reproducción ampliada de sus capitales, a partir de la obra pública onerosa y despilfarradora, del concesionamiento extensivo de tierras, minas y petróleo, aunado a todo lo que se parezca a capital circulante, como formas embrionarias del enorme y potente imperialismo Norteamericano, al que poco o nada hemos logrado comprender y menos manejarnos, como pueblo y nación frente al mismo.

¿Le asiste la razón histórica a AMLO? Al menos las condiciones actuales del capitalismo mundial y de nuestro gran vecino, parecen darle la razón; por eso no se desgasta en el vano combate cupular de los capos del narco propio y ajeno. Pero esto último es asunto aparte y un tanto tangencial, como ya se viera en la crisis de 1929. ¿QUO VADIS EXPRESIDENTES MEXICANOS?

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