SABINO MEDINA / EN LAS ELECCIONES, NO ES LO MISMO EL AUSENTISMO, QUE LAS MANOS NEGRAS

DESDE LOS BALCONES

Cada Estado de la Federación de la República Mexicana es distinto, cada uno tiene peculiaridades y matices sociales y políticos diversos, en virtud de que el colonialismo no los afectó del mismo modo y los recursos que se explotaron en cada fase y etapa, tuvieron y tienen diferente valor en el mercado local, regional, nacional e internacional según el caso.

Veracruz, por ejemplo, no se asemeja ni de lejos a Tamaulipas y los nexos que hay entre estas dos entidades, son menos fuertes, desde cualquier punto de vista, a los que tiene el Estado de Miguel Alemán Valdez, tuvo y mantiene con el Estado de los Avila Camacho, en Puebla, unidos ambos étnica y geográficamente, y ya ni hablar de su historia común fisiocrática y mercantil y ahora capitalista, todavía hoy, afectados por el subdesarrollo y el atraso de que se da  de distinta forma en las Montañas Zacapoaxtlas o en el inmenso sotavento veracruzano.

El ausentismo electoral no es un rasgo estable y definido como otros muchos fenómenos. Hay ausentismo, cuando no están en juego las presidencias municipales, ni las diputaciones locales, así como las candidaturas presidenciales con las que se conforma o no, parte o la totalidad de la población nacional. Es el caso de Puebla, por ejemplo, en que sólo se dirimió esta vez, la gubernatura del Estado y unas pocas municipalidades; no así en Tamaulipas, donde  hubo elecciones para Presidencias Municipales, Diputados locales, Senadores y no así para la Gobernatura, con vigencia constitucional panista.

La mano negra electoral no se vió, como otras veces se diera abiertamente. Hagamos un poco de historia. En 1989 Cuauhtémoc Cárdenas ganó la mayoría aplastante de la votación en los Estados de México, Puebla, Morelos, Guerrero, Veracruz, Michoacán, Tlaxcala, Hidalgo, Guanajuato y Coahuila entre otras entidades, como el Distrito Federal, donde obtuvo abundante, reñida y en la mayoría de ellas aplastante  votación.

Sin embargo no ganó, porque hubo “mano negra” en todo el proceso electoral y en el recuento de votos que se ocultó y se falsificó sin dejar rastro alguno por la quema de la papelería.

Otras tantos “manos negras” hubo en los comicios presidenciables siguientes; por ejemplo, en la elección Presidencial entre Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox como contendientes, para ese entonces y ya durante el gobierno de Ernesto Zedillo, el padrón electoral estaba modificado y abultado al doble por cada distrito electoral del país.

Dos casos concretos lo ejemplifican claramente: Uruapan, Mich., pasó de tener 75 mil empadronados a 150 mil; en Guadalupe, Zacatecas, se hizo otro tanto, de tal manera que antes de los comicios, tanto Ernesto Zedillo, como Vicente Fox ya tuvieron ganadas de las elecciones de antemano, todo por el control documental centralizado a nivel federal de todas las fases de los procesos electorales federales.

Al cambiar las reglas y ya las “autoridades electorales”, un tanto descentralizadas, pero unificadas de manera estatal, cambiaron “los usos y costumbres” de los modos y maneras de meter “mano negra” fuera y dentro de las casillas, en los preparativos, en el inter y durante el famoso “conteo” electoral, virtualizado con la digitalización. En esta forma se mantuvo la “hegemonía” y el Estado de cosas que prevaleciera de 1982 a 2018.

¿Y sólo la “mano negra” se redujo y fue en lo electoral? Recuérdese el asesinato de Colosio, del Cardenal Posadas, el Fobaproa, la permisibilidad para expropiar ejidos y vender sus tierras, las concesiones mineras y petroleras, el contratismo en Pemex que sobrevino a todo esto y la venta y reventa al capital mundial de los bancos, y los ferrocarriles.

La “Mano Negra” electoral es sólo un atavío nuevo de novia para que un viejo se case con una joven y el novio pueda fingir que es un muchacho y se halla  feliz. ¿No le parece? Decían los hombres de entonces.

El ausentismo electoral de ahora, no es más que una fiesta sin padrinos y sin grandes intereses, por eso se miran y observan pocos asistentes ya que lo principal se encuentra “decidido”. Esto lo sabe el PAN, el PRI Y LOS DEMAS ESPEJOS POLITICOS EMPOLVADOS Y EMPAÑADOS desde EL 1º. DE JUNIO DE 2018.

¿CÓMO SERÁN LAS FIESTAS ELECTORALES DE 2021 EN LAS ENTIDADES EN QUE TENGAN LUGAR? ¿Qué se jugará en ellas? Por lo que se, se juega la pura supervivencia del registro de los “partidos” sin nada de poder de convocatoria, como algunos sueñan.

En política y en todos los órdenes de la vida, no hay ni habrá eternidades sexenales que se repitan. ¡Apréndanselo de memoria!

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