Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

El imperialismo, fuerzas tensiones y contradicciones

Lo que hoy se dice y contradice acerca nuestra relación bilateral y no mundial con el imperialismo norteamericano toca puntos falsos, correspondientes a la posición que cada agrupamiento de la burguesía nacional pretenda alcanzar en una negociación comercial, dejando de lado la relación de valor de una producción y otra, tanto como la abstracción que se hace, desentendiéndose, del valor de a fuerza de trabajo y su apropiación por una economía altamente más capítalizada, en tanto que la nuestra, centrada en la manufactura barata que ni de lejos alcanza a los beneficios medios altísimos que se apropia el capital especulativo centralizado y concentrado.

Las aparentes, aunque o menos reales, negociaciones que se llevan a cabo y todos los escarceos previos a a formalidad a que se ciña la primera potencia mundial, no pasan,  ni pasarán, desde luego, por tamices morales y de equidad e igualdad soberana entre las partes que se enfrentan, lo queramos o no reconocer así.

¿Qué pretende el capitalismo mundial y en el presente momento el foco principal de la crisis capitalista centrada en el punto neurálgico que es EU? Busca una apropiación de valor, mayores márgenes de beneficio para el capital crédito, hacerse de una situación más ventajosa en el marcado mundial no a partir de Tratados de Libre Comercio, sino de negociaciones bilaterales, en donde la economía mundial hegemónica determine los beneficios del capital que se valorice, sin tomar en cuenta los costos de equis o zeta producción; o sea que la cuota de ganancia mundial la fija el capital mundial dominante, que es el que por principio se impone en el mercado de mercancías y en el mercado de capitales.

Argumentar esto o lo otro sobre tratamientos arancelarios en el tráfico de mercancías, es algo ya superado y que no pudo sortear ni rebasar la crisis capitalista que se acentuó a partir del 2008 y más distante todavía.

América Latina se ha desarrollado bajo el paraguas del capital norteamericano, de un modo y otro, cambiando de formas, pero así lo refleja las exportaciones de materias primas, sus precios deprimidos, cuyo valor trabajo desemboca al final de cuentas en cuotas de plusvalía y beneficios en favor del capital crédito y refaccionario de toda naturaleza.

La autosuficiencia imperialista que hoy se yergue y esgrime, como arma terrible favorita en contra de nuestro país, es una realidad lo queramos recnocer o no.

Así se quiere demostrar o simplemente ensayar, que el imperialismo es capaz de generar su propio plusvalor a partir del trabajo industrial con su alta composición tecnológica, sin que tenga que apropiarse del trabajo  y del plustrabajo manufacturero que se intercambia sobre la base de la cuota de ganancia media mundial que el imperialismo impone de manera decisiva.

UN cambio caprichoso o no de concepción acerca del capitalismo y del imperialismo mismo. ¿En qué va a desembocar todo esto? Seguramente, e que el imperialismo no se ha forjad ni marcha así desde 1870 y que el problema centrla del mismo, no es el exceso de población, sea cual sea, provenga de donde provenga ésta, sino que la fuente de valor y su acumulación dineraria mundial, proviene de los diferentes niveles de cuota media con que se reparte el plusvalor mundial, adicionado el que se expresa en valores especulativos abstractos.

Así vemos que se expulsa a millones de mexicanos, pero n así a las empresas que cotizan en Wall Street ni a los concensionaios del petróleo, del agua y las distintas explotaciones en que se centra el crédito mundial.

Claro es, que los complejos industriales mexicanos van a experimentar menoscabo en sus beneficios tengan capital mundial o no, sus dividendos se ajustarán a la distintas tasas de retibución del trabajo social, cinchados los salarios por los desiguales valores monetarios que una y otra producción pueda soportar en la concurrencia. ¿A poco no?

Que si nos gusta o si nos conviene tal planteamiento del capitalismo norteamericano. Es lo de menos que les importa a ellos, esta es la  “nueva” tendencia del capitalismo mundial ante la crisis acentuada y si no nos parece, basaría con asomar os al escenario de la Eurozona y verlo que acontece con Grecia, po ejemplo, y con Irlanda y Escocia, de otra forma y en otras condiciones con Ucrania y lo que se refleja en esas esferas de influencia de las economías que mantuvieron relaciones con una economía planificada y otra que no lo fue

Por ahora es todo y queda tela de donde cortar, para no engañarnos con nuestra verdad nacional  cargada de oportunismo y malabarismos preelectorales

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