Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

Al “Cimatario” se la quieren “partir”

Los especuladores de la renta de la tierra y sus socios burocráticos, le tienen echado el ojo Al Parque Nacional “El Cimatorio”, con una superficie aproximada de   2 millones 447 mil y pico de metros cuadrados.

La cuestión se enmascara bien: Se intenta abrir una vía carretera de diez O MÁS carriles, según se sabe, más lo que alcancen los acotamientos y otras yerbas inmobiliarias.

Inversión federal presupuestal correspondiente a obra pública. ¿Y quienes aspiran o ya tienen en sus manos la expectativa de ese jugoso contrato urbano carretero? No se sabe, seguramente el proyecto está mejor guardado que los yacimientos petroleros del Golfo de México.

“El Cimatario” comprende tierras de tres municipios: El de Querétaro, Corregidora y Huimilpan, impedimento menor para una obra pública federal tras la que se ocultan grandes intereses apropiadores privados de renta absoluta y deferencial de la tierra.

Una obra Federal como la que se propone llevar a cabo, le daría a esa tierra un valor en plusvalía, como ahora se le denomina a la renta diferencial de la tierra, de cientos de miles de millones de pesos, valor que acaso se aproxime a los precios de los espacios urbanos de reciente creación en zonas como Cancún, por referirnos a un punto comparativo cualquiera.

¿Se cambiaría el uso del suelo de parte de algunas de esas superficies? Ello dependería de varias consideraciones. En primer término, algunas de esas extensiones de tierras pudieran  estar afectas o no,  todavía a un régimen de propiedad privada, la mayoría fueron ejidales y a ciencia cierta, a algunas de ellas les puede pasar lo que aconteció con el “Palacio de Iturbide” que después de haber sido objeto de una donación al Estado de Querétaro, obró el milagro de pronto de parte de una cofradía de particulares, autodenominada fundación, que logró vender ese recinto histórico en 100 millones de pesos, transcurrido casi un siglo después del acto privado de donación al Estado.

Hay mucha historia detrás de la pillería urbana de la renta de la tierra; el país entero está lleno de eso y es parte de la disputa política entre partidos políticos, o lo que se ha hecho pasar como tales.

En este sexenio se derogó el decreto del Parque Nacional de Toluca y esto ha pasado casi inadvertido.

El Cimatario ha sido proveedor gratuito de madera, canteras, arena y otros materiales de construcción, cuestión que no sido obstaculizada por uno y otro régimen de administración federal o estatal.

¿Qué pasará con El Cimatario, lo pasarán a torcer como al Cerro de las Campanas, que también tuvo declaratoria pública federal de Parque Nacional?

A Rubén Jaramillo, lo mataron en el Estado de Morelos, por más señas, en Xochicalco, por la disputa de las tierras de “Los Llanos del Guarín”, y ya nadie quiere acordarse de eso, ya que  hasta el Lago de Chapala se ha secado, o se va achicando hasta su desaparición gradual, merced al intercambio de agua por quimiles de renta residencial de la tierra.  ¿A poco no..? Diría un ex candidato presidencial originario de Querétaro.

Se la van a partir al “Cimatario” y tarde que temprano caerá bajo las leyes implacables de la acumulación originaria del capital, igual que sucedió con el riquísimo desierto del Estado de Texas, a pretexto de negociar con esos iniciales colonos que luego aspiraron a abrirse camino hacia al Atlántico y al comercio con Europa.  Todo se ha consumado, hasta ahora, Plusvalía y renta, confundidos, dándose la mano en el proceso indetenible de la acumulación de capital, que permite a los alcaldes de Colon, darle vuelo a la hilacha en París y Londres.

Yo no sueño en platicar con el señor general imperialista don Tomás Mejía, sino con un Charles Dickens, avecindado  en Querétaro, o perdido en alguna biblioteca de la UAQ.

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