Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

Debate presidencial concesionado y fronterizo

El primer debate que se realizó en el edificio de Minería, centro de la ciudad de México, se dice que tuvo un costo de 12.7 millones de pesos; no se precisa que empresa tuvo a su cargo las distintas fases de ese artificial y complicado desarrollo discursivo y banal.

Hoy se sabe, que algún empresario en estos menesteres frívolos de ornamentación política, seguido por otros subcontratistas del INE, TAMBIÉN TRASNACIONALES, serán los que ya tienen a cargo el “desarrollo” del siguiente debate, a llevarse a cabo en Tijuana, en la Universidad de aquella entidad, con un montaje de espacios y tiempos más amañado que cualquier certamen internacional de bellezas mundiales, como se denomina a tales concursos, en donde el expresidente Trump, fue campeón de los mismos.

¿Por qué algo tan simple y tan sencillo, para los intereses reales de un país y su pueblo, tiene y ha tenido tantos ribetes frívolos que no llevan, a los mal llamados debates, a ninguna parte?

Todo indica que de lo que se trata es aparentar, con un artificial relumbrón de escenarios prefabricados, tiempos mínimos, interrupciones, idas y vueltas repetidas entre los candidatos presidenciales, para que ninguno tenga oportunidad de referirse a algo sustancial de la realidad del país, o que lo quiera y pudiera decirse, se pierda en la anécdota y en el desplante y el vedetismo circunstancial, acorde al plan oculto que ya se tiene de los arreglos de poder y de intereses en que navega toda negociación política.

Bastaría recordar toda la parafernalia que a nivel nacional se hizo, para darle maromas constitucionales al hoy casi defenestrado TLCAN.

En una Plaza de Toros, hoy transformada en Hotel de Cinco Estrellas, en la capital de Zacatecas, tuvo lugar uno de aquellos escenarios en donde se “analizara” la conveniencia histórico capitalista de aquel TLC, todo en un ambiente de triunfalismo en donde una de las estrellitas políticas de entonces, era el inefable Genaro Borrego Estrada, gobernador de la entidad, luego Presidente del CEN del PRI y al final director del IMSS.

Historiografías aparte, nadie sabe con precisión qué percepciones, intereses o modas fallidamente modernistas presiden estos ornamentales debates y si los mismos pudieran o no homologarse a los dispendios monetarios de los poderosos partidos norteamericanos.

Nos queremos parecer mucho,  sólo en las apariencias, al imperialismo norteamericano, pero nos falta su poderosa estructura industrial y tecnológica productiva y su enorme aparato de especulación mundial; pero remedamos sus usos y costumbres más socorridos con que apantallan a las masas medias blancas y de todo color en aquella nación de Walt Withman, aquel poderoso poeta de la naturaleza y las praderas norteamericanas.

Mis amigos de “la Baja California”, como ellos abreviaban al nombrar su tierra, podrían descifrarme los enigmas de la famosa Tijuana, tan querida y evocada por Federico Campbell, sólo ellos y Fernando Jordán podrían ilustrarnos sobre los vericuetos del capitalismo agrario de exportación, pesca y negocios inmobiliarios con que se luce esta famosa ciudad semejante a Palermo, pero no en Sicilia, sino situada en el Mar Bermejo, después llamado Mar de Cortes y hoy a merced de sus contradicciones del valor simple de la mercancía mundial que todo lo mide en dólares.

¿Qué nos querrán decir? ¿Qué nos podrán decir estos cuatro actores políticos de la sucesión presidencial del año 2018?

¿Acaso saben por qué don Plutarco Elías Calles, se aquerenció tanto en esas tierras y porqué el general Abelardo Rodríguez, combinó tan bien la política con el juego y los casinos?

En tierra de primores y de rumores como gran escenario de trasfondo histórico, se llevará a cabo este segundo famoso debate de candidatos presidenciales.

Se conoce hasta una batería de francotiradores improvisados, con sus respectivos suplentes, hará el trabajo de desgaste que ni en las asambleas de Robespierre y Dantón, durante la revolución francesa, fueron tan decisivas aún con la presencia de Fouché.

“Qué te traes C…” le dijo el general Tomás Urbina a Rodolfo Fierro, poco antes de que éste matara bajándolo del transporte que lo llevaba de Las Nieves, Durango, rumbo al norte.

Si mis generales Rodolfo Sánchez Taboada, Presidente del PRI, en tiempos de Miguel Alemán Valdez, y mi general Agustín Olachea Avilés, con igual cargo durante el régimen que presidiera don Adolfo López Mateos, de vivir, digo, acaso ni siquiera ellos, se interesarían en presenciar estos arreglos de pre poder tal mal confecciones, pero harto dispendiosos.

El juego en las sombras de las camarillas tecnocráticas y los poderosos intereses capaces de jaquear hasta los bancos mexicanos, cobra relumbrón artificial con que envidiamos y celebraos nuestra extremada y extremosa dependencia del capital mundial. En hora buena habrá un “triunfador” y un “gran derrotado” a fuerza de candilejas y boletines. ¡Viva Tijuana! ¿A poco no?   

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