Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

La brújula de la política apunta al norte

No es que Galileo se haya nacionalizado mexicano o queretano, pero una de sus intuiciones científicas fue expresar que la tierra se mueve alrededor del sol y no éste alrededor de aquélla,  como en su época prevaleció tal prejuicio.

Hoy la política mundial, para bien o para mal, la brújula que orienta la globalidad mundial de la economía y de los conflictos, desde luego también de los cambios apunta al NORTE y mayormente para México.

En este contexto, para quienes lo estudien y lo entiendan, corre nuestra conflictiva política, social, económica y ya ni hablar de lo electoral.

De lo que se arregle o no se arregle en el mundo entero, depende y condiciona nuestro desarrollo dependiente hasta ahora y cada vez más, a medida que los conflictos internacionales se agravan por aquí y por allá.

No se firma el TLCAN y es muy posible que esto no suceda hasta bien transcurrido el periodo postelectoral que va a vivir México, hasta el 1º. De diciembre y tal vez más allá.

El aire de la negociación se encuentra pendientes de realizarse las negociaciones entre EU y Corea del Norte, debiéramos decir EU-China, o EU- Corea del Norte, Rusia y Japón, el Asia entera.

Lo que se convenga o no se convenga ahí, todo indica que en Singapur, tendrá repercusiones mundiales en un sentido y en otro.

El otro punto neurálgico es Irán, Siria y Medio Oriente, en donde China y Rusia tienen su peso, además de las potencias que forman parte del Atlántico Norte, que es como decir Europa entera. Esas economías, esas naciones, quieran que no serán afectadas por todo lo que ahí se negocie y se deje de negociar.

Es claro que no hay un punto final en la política mundial, como tampoco en el Comercio y la crisis capitalista imperialista que es lo que está en la arena mundial. Hay que dejar de reducir todo esto a la forma de ser y de actuar del Presidente Trump y su gabinete de ultra derecha; cuenta y mucho, pero no es la única determinante a sumarse en el desenlace final, si es que se llegara a tales extremos.

¿Y qué hacemos nosotros en México? ¿Cómo nos comportamos con nuestros problemas internos derivados de la dependencia externa? Hay quienes piensan que podemos condicionar las cosas al grado de poder cambiar el rumbo de la economía y de la política mundial, especialmente del Norte revuelto y colérico.

Por principio de cuentas, muy poco se ha hecho, por no decir en nada en favor de nuestras fuerzas productivas y de la división del trabajo y la productividad de los mexicanos: La devaluación del peso está a la vista y tenderá a acentuarse; el alza de los precios, eso que se llama inflación se agudiza y más en la vida diaria del pueblo y de las capas medias.

¿Qué hacemos nosotros? Envenenar el ambiente, cargarle la debacle a la presencia de un solo candidato presidencial, de un solo partido (MORENA) SIENDO QUE NUESTRAS DIFICULTADES TAMBIÉN SON ESTRUCTURALES.

Hay una ceguera nacional por descarrilar el proceso electoral en curso, a ojos vistas lo advierte cualquiera: el poder por el poder y tope en lo que tope dicen. ¿Y después del descarrilamiento electoral qué haremos? ¿Seguir como vamos,  matándonos unos a otros por cientos de miles? Esto es algo que pende en el aire, ignorando que la realidad mundial también influye en los procesos internos de nuestro país y si no se cree así, bastaría con mirar a Nicaragua, a Brasil, a Argentina y al resto de Latinoamérica.

¿Qué hay que hace frente a toda esta problemática internacional y nacional? Apostarle a la democracia, al respeto del voto, al orden institucional y a no andar regando dineritos públicos para comprar el voto y, en definitiva, a que haya más violencia.

Los grupos poderosos son los que más enrarecen el ambiente de mil manera, deformando la realidad, las manifestaciones críticas acerca de lo que  nos pasa y cuyas condiciones habría que cambiar. ¡Eso es lo que no  quiere la gente de los negocios grandes, dueños de los monopolios de las comunicaciones, los alimentos y la energía, etc.

Todo lo demás es irrelevante, pero no el fraude y la violencia. Al tiempo, sobre aviso no hay engaño dice el refrán popular. ¿Para qué tanto debate bizantino, si se repiten las mismas frases y peores contenidos? Habrá que hacer un alto en el camino, ¿quién daría el primer paso? Parece que el poder político va en sentido contrario a su propia historia.

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