Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

La madre tierra y el mercado mundial del trabajo

“..la política no traiciona a la crítica, sino, más bien, ésta a aquélla…”

Las madres, de los municipios rurales de Querétaro; las madres de la Sierra Gorda que tienen a sus hijos trabajando en el mercado mundial del trabajo, encuéntrese este en la propia capital del Estado o en ciudades vecinas de Guanajuato, San Luis o la propia ciudad de México, viven permanentemente pensando en el destino social de sus hijos y sufren en la realidad y en el tiempo.

Para todas ellas nuestra admiración y reconocimiento; lo mismo que para las mujeres que se agrupan en las casetas de las carretas para vender algún producto artesanal y obtener algún dinero devaluado.  Hoy y siempre es el día de las madres, quienes sean, cuántas sean y como sea. Su condición de productoras de la vida y no pocas veces de productoras de los medios de vida para su prole, las hace admirables y de una estatura moral más alta que la propia Peña de Bernal.

Por salud he quedado impedido de caminar por esos caminos y parajes por donde discurren algunas campañas electorales; no todas, se entiende, lo impide la enajenación urbana y la condición de clase privilegiada dela mayoría de los actores electorales.

Pero ocupémonos del mismo problema y en otra lugar y tiempo: hoy se mira a Luis Videgaray, Secretario de Relaciones Exteriores mexicano, caminando dos o tres pasos atrás por un recinto del poder en la Casa Blanca. No se ve en esa imagen ningún  asomo de cortesía fingida del poderoso frente al débil funcionario mexicano, si nos atenemos al tamaño del desarrollo capitalista entre una poderosa economía capitalista y la nuestra en pañales prestados.

Se pueden leer las declaraciones del ex presidente mexicano Ernesto Zedillo, que insta a los mexicanos, a su gobierno, a no firmar la renovación del TLCAN, por contener propuestas absurdas.

Naturalmente ni los mexicanos, ni los canadienses harán caso de tales prevenciones todavía más absurdas si se tomaran en cuenta y peor si por ellas nos rigiéramos para transitar la historia propia y la del imperialismo en esta relación.

Contrastemos, si se puede, el mundo de la división del trabajo internacional, con el comportamiento electoral interno donde una clase se alza poderosa contra un individuo candidato que carece de raíces capitalistas particulares, frente a sus adversarios que si son, de cierta manera, orgánicos a nuestro capitalismo dependiente.

Hay enorme bravura contra el candidato de la oposición de Morena, pero no porque pueda o no pueda cambiar la relación internacional, sino porque de cierta manera le arrebata el monopolio de la apropiación al grupo en el poder en sus distintas coloraciones.

Casi todos nuestros grandes centros turísticos surgieron y se desarrollaron antes que tuvieran aeropuertos, éstos vinieron posteriormente con el desarrollo interno y más tarde con el internacional, más ahora que el dólar vale 20 veces más que nuestra moneda peso.

Se compra todo y más barato con el valor del dólar, de tal manera que el flujo monetario es menor que en 1970, por referir cualquier fecha de calendario. Que no económica.

¿Quién espanta las inversiones? Las espanta la devaluación, el intercambio comercial medido y mediado con un patrón de valor y de precios 20 veces superior que con la moneda con que se compra y se vende el trabajo, y las materias primas y las rondas del subsuelo del petróleo.

En este día venturoso y lleno de preocupaciones de las madres por el futuro de sus hijos, quisimos abordar estos problemas que aquí comentamos tangencial y superficialmente. Ni modo, el periodismo es así, pero mi madre actual se llama “Plaza de Armas” y no forma parte del Estado. ¿A poco No?

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