Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

Cierre de filas, reconfiguracion del poder en EU

Hemos generalizado el error en el análisis de los acontecimientos políticos, al interior y al exterior de México.

Se le han cargado las tintas a Donald Trump y quizá con sobrada razón; pero ésta nada o muy poco nos dice bajo qué condiciones  y qué impulsos conduce sus actos el Jefe de Estado de la economía más poderosa del mundo,

Negociar en pequeño, limitadamente, significa perder; por ejemplo, nos hemos empeñado en renegociar, así nomás el TLCAN, como si los ciclos de crisis de la economía mundial no se hubieran movido hacia arriba y hacia abajo en la pugna mundial por sostener e incrementar la cuota de ganancia media del capital mundial, en cuyo tablero casi no figuramos y, por tanto muy poco contamos.

La absorción y la destrucción de los pequeños capitales por las grandes concentraciones especulativas de éste, es una determinante que se refleja en el Patrón de Precios y de valor centrados en el dólar; frente a esto las monedas nacionales pierden toda capacidad de conservación de valor y ello deriva en una serie de fenómenos de carestía y alza de precios que nunca alcanzarán a reconfigurar el deterioro de las economías nacionales como la de México.

Pero no es esto a lo que me quiero referir esta vez, sino al cierre de filas último del poder en La Casa Blanca: Sale el que se veía poderosísimo Rick Tulleron y le sustituye Mike Pompeo, Jefe de la Cía., designado en tal cargo en enero de 1917.

Desde George Bush padre, como director de la Cía. y luego como Secretario de Estado, para luego ocupar la Presidencia de EU, cargo en el que se reelige y luego le sustituye su hijo del mismo nombre, no se había visto tal fuerza en la concentración del poder de la potencia vecina: mientras tanto nuestra política exterior sigue dando tumbos, cortejando a uno o a otro, para que obsequie su parecer en pro o en contra de uno y otro agrupamiento oligárquico nuestros.

Con Clinton se actuó de la misma manera, toda una apuesta a lo transitorio, a la conveniencia del momento, trátese del Fobaproa, el IPAB, desnacionalización de la Banca, trasnacionalización del crédito a destajo y el despilfarro interno en obritas de pintar carreteras, aeropuertos, etc.

Hoy todo lo hemos simplificado en echarle la culpa a Trump y no a la estructura monopólica del capital mundial que, ocupe quien ocupe la Casa Blanca en EU, tiene que operar con el alza de cuota media de la ganancia mundial, tope en lo que tope el acero, el aluminio y la baja en el descenso del precio del petróleo.

¿Con qué mentalidad se enajeno la renta y la ganancia petrolera de los yacimientos del Golfo de México, nadie lo sabe, nadie pregunta, nadie nos dice ni se lo plantea, como si la economía política nos estuviera vedada y sus categorías fueran un misterio cuántico, cosa que ni siquiera aceptaron los presocráticos, cuando especulaban con el vacío y el átomo.

Pero el poder de Trump, apenas hoy acaba de tumbar del caballo a R. Tillerson y pone en la montura de la conflictiva mundial a un duro, a un ultra surgido de West Point. ¿Qué sigue? Sería bueno preguntárselo a uno de los candidatitos presidenciales, al más salidor y desafiante de todos, para que los haga reír en la Casa Blanca y no estén tan tensos con eso del Muro.

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