Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

AMLO, un Presidente, portento activo y real, no atenazado o inmovilizado

Si el Presidente Andrés Manuel López Obrador, hubiera esperado a obtener el beneplácito de los intereses cupulares de la economía y la política, jamás hubiera frenado el proceso de financiarización cuantiosísimo que entrañaba la erección del elefante blanco que significaba y escenificaba el AEROPUERTO DE TEXCOCO.

Todos los intereses de ese momento se nuclearon alrededor de la defensa de ese proyecto, que hubiera amarrado de pies y manos al nuevo gobierno para intentar siquiera el menor movimiento en favor de la gente, pueblo, 30 millones o más que lo llevó al poder. Eso fue una hecatombe para estos agoreros y logreros de la política y la economía de invernadero que se hace y cosecha a expensas del crédito público y del endeudamiento. PRIMER GRAN ROUND DE ESTA PELEA CLASISTA VESTIDA COMO ELECTORAL.

Y AMLO sigue recorriendo el país y saludando y estrechando relaciones con las masas populares; algo que tampoco quieren y aprueban aquellos intereses dúplices y ambiguos. Tampoco le da por viajar al extranjero, algo inusitado, aunque hayan venido a verlo diversos personajes del mundo y del sistema capitalista vecino.

Se propuso prescindir del Estado Mayor Presidencial y apoyarse institucionalmente en las fuerzas armadas de las que es el Primer Jefe, como Presidente México.

Dejó atrás la lujosa y costosa residencia presidencial de Los Pinos y prescindió también del lujoso avión que le comprara un Presidente Saliente al Entrante, a la manera de un elefante blanco flotante y con caro mantenimiento.

AMLO SUPRIMIÓ LAS PREVENDAS ECONÓMICAS Y OTROS GASTOS DE TODOS LOS EXPRESIDENTE DE MEXICO. Ordenó recoger automóviles y oros caros medios de transporte de altos funcionarios del pasado.

AMLO SE DESPLAZA DE VUELOS COMERCIALES Y LO DEJAN EN TIERRA POR NO LLEGAR A TIEMPO A CAUSA DE PROLONGAR SUS ENCUENTROS DE MASAS CON LA GENTE POPULAR DEL PAIS.

Trata con cortesía y urbanidad republicana a todos los gobernadores constitucionales del país, aunque éstos le pongan reparos mil sobre tal o cual cambio tendiente a limitar la multiplicidad de altos y numerosos cargos onerosos para las finanzas nacionales.    

Muchas de estas medidas no fueron abordadas en el breve informe de los primeros 100 días de gobierno, por eso se repiten y se enumeran aquí; sus críticos no lo hacen o disimulan estos hechos de política económica y social.

No todo lo que necesita un país en desarrollo lo puede hacer solo el Presidente de México y todo su gabinete; como tampoco se lograrán todos los objetivos de política económica sin que medien las limitaciones y condicionamientos del capitalismo nuestro y ajeno, socio o concurrente en la producción de valor, más en lo segundo que lo primero.

La mayoría de los críticos y opositores internos y externos, parten de la base inconsistente de medir el crecimiento por el volumen de dinero que se genera en los intercambios comerciales y los servicios y no en la producción de bienes y mercancías; por eso se oponen a la inversión en Pemex y en la CFE, entre otros objetivos ya en proceso de realización.

Las disputas por el mercado mexicano se da en dos vertientes, al menos, como suministrador nuestro país de materias primas y como importador de bienes de consumo elaborados o no, al igual que importador de tecnología y exportador de maquila, mediando y mediante la adversidad internacional paritaria que hay entre el peso y el doler u otras monedas.

Estos fenómenos y otros muchos son mudos, invisibles y muy pocos comentaristas hacen un balance, a la manera como si quisiéramos hacer matemáticas sin conocer los números o sin usar los mismos; basta la alusión múltiple de ideas y conceptos convencionales, para tratar de derribar y disponer a favor de nuestro desarrollo, la concentración del capital y el crédito mundial, como los panes y los peces en la mesa bíblica de que nos habla la Sagrada Escritura.

Pero la economía mundial no discurre así, ni se satisface con opiniones pedantescas de diletantes de esa ciencia práctica y teórica. ¡Ni modo, hay que decir las cosas como aparecen y como discurren, aunque en la realidad sean de otro modo! Ya lo escribió Benedetto Croce, hace más de un siglo al referirse a los diferentes y a los distintos, parafrasean el idealismo objetivo de Hegel. Esto mismo sigue ocurriendo en nuestra vida diario, cuando se confunden las víctimas sociales del huachicol y aquellas otras que precedieron a los contratos y transas, en la enajenación de bienes, cesantía y muerte de masas obreras y campesinas innumerables.

Solía decir Don Manuel Moreno Sánchez, que “a ciertos políticos les falta cantina”; todavía en ese tiempo no proliferábamos los críticos, tantos  como ahora, que ya parecemos abejas africanas, sobre todo cuando se trata de  clavarle al aguijón, por quítame estas pajas, de la malquerencia al extraordinario Presidente Mexicano, Andres Manuel López Obrador. AHORA SI QUE ME CANSO GANSO.    

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