Sabino Medina

Sabino Medina
Sabino Medina

Desde los Balcones

  1. Consejo Universitario

El pasado Jueves 27 de los corrientes, tuvo lugar la sesión ordinaria de este H. órgano de gobierno de la UAQ, el cual lo conforman representantes de todas las facultades, maestros, alumnos y trabajadores, señaladamente cada uno de los directores de los diferentes planteles.

La dirección de prensa de la UAQ, al corriente de sus actividades, filma los trabajos y los difunde por medio de sus redes al universo docente y alumnos lo mismo que a la sociedad en general.

Es un magnífico ejercicio de apertura y transparencia, donde se puede calibrar el nivel científico e interdisciplinario  de lo que ahí se analiza, discute y se toman decisiones

¿Qué se observó en los trabajos de este último consejo: una muy importante extensión en la nueva línea de doctorados, entre ellos el doctorado en psicología, ciencias políticas y química, grados que ya se podrán discernir y que constituyen un avance extraordinario en el nivel científico que enriquece el acervo y la calidad nacional e internacional de la propia UAQ.

Se observaron dos interesantes fenómenos, ya casi para concluir la sesión de Consejo. Uno, que tiene que ver con el artificial conflicto que se genera alrededor de la disputa interna por la dirigencia del SUPAUAQ, que preside la doctora Villaseñor Cuspinera, a quien el H. Consejo Universitario ha integrado al organismo del H Consejo Universitario, como miembro en pleno y total uso de sus derechos y obligaciones.

Seguidamente, consideramos, se cometió un error de manejo y procedimiento, al someter a votación la solicitud del maestro Saúl García Guerrero, al que no se le pidió aclarara con qué carácter y objeto solicita hbar en el seno de este órgano colegado. Ya anteriormente, este mismo maestro, en la sesión que precede a esta que cimentamos, pretendió que se le reconociera el carácter de representante del SAUAQ que no tiene y que se empeña en ostentar.

Es de sobra conocido por parte de todos los consejeros las posturas fallidas, a más de legales y violentas con que tal maestro se conduce al interior y al exterior de la UAQ, contando con la complicidad, desafortunadamente de las autoridades laborales en franca contravención con la legalidad universitaria, pretendiendo interpretar la relación laboral universitaria, como un más allá bajo  arbitrio interpretativo jurisdiccional que no se sigue con las universidades privadas, una de la cual es egresado el titular del trabajo estatal, a quien le caracteriza un encono cerval en contra de la UAQ. Todo lo anterior se conoce y se ha ventilado sobradamente y lo que falte tendrá lugar, sin lugar a equivocaciones o claudicaciones por la sistemática difamación, como esta vez lo repitió a ciencia y paciencia de los presentes, pretendiendo erigirse en un tribunal de salvación y pureza moral que no tiene y no le corresponde asumir hasta el agravio personal e institucional y el insulto abierto, tal y como sucediera en Plaza de Armas, con motivo del Informe del C Rector de la UAQ.

La otra cuestión anómala que no se analiza debidamente, estriba en los equívocos presupuestales con que se quiere o no se desea garantizarle ningún porcentaje presupuestario a la UAQ, asunto que trasvasa el ámbito legislativo, para convertirse en cuestión política, donde la malquerencia de la derecha y la ultraderecha  caminan en contra de la libertad de cátedra y hasta de la propia autonomía universitaria.

El señor Alfredo Botello, secretario de Educación en el Estado y representante del C Gobernador Constitucional, M.V.Z. Francisco Domínguez Servién, expresó ante el H. Consejo una ambigua posición contraria a los intereses económicos de la UAQ, apoyado en dos argumentos: uno de ellos, todo un galimatías, como aquello de que existiendo cuatro universidades privadas, las mismas tendrían un mismo tratamiento presupuestal y que, en caso de experimentar reducción, éste, igualmente disminuirían los montos presupuestales a la UAQ.

El Lic. Botello confunde la parte con el todo, entre otras cuestiones y la UAQ, por su historia y su personalidad pública federal, bien diferente a cualquier universidad privada, no puede ser considerada por el Estado con los mismas medidas y reglas presupuestales y de otro orden.

Es prejuiciado y errada la valoración extremadamente generalizada con que se trata a la UAQ, todo para buscar falsas salidas y falta de voluntad que no siempre postula el C. Gobernador Domínguez, pero que la  malquerencia política de antaño de la derecha, que bien  y sobradamente sabe  llevar a la práctica con el espíritu de camarilla y de casta que  domina a parte de sus colaboradores-

 A nadie escapa que, detrás de estas posturas, subyace el afán de condicionar al horario electoral y de sexenio a la UAQ y al propio Rector, el doctor Gilberto Herrera Ruiz, mismo que no tiene pertenencia, ni apetencia partidaria alguna; pero las provocaciones de toda índole no faltan y esto parece ser el pan de cada día de la política en turno y sus facciones.

La trampa por la sucesión del Rector de la UAQ está tendida y montada, de ello hablan los autonombrados dirigentes sindicales y el silencio a soto voce de quienes se sienten apuntados al cargo y en esa forma expresan su cálculo en el oportunismo de turno. Debiera considerarse que la UAQ, a base de mucho esfuerzo ha logrado mantenerse a tono con su realidad y las exigencias que esta le impone; La UAQ no ha desempleado y mantiene su planta ocupacional a pesar de las dificultades mil que ha enfrentado.

Si se quisiera calentar a la UAQ, a base de ahogarla en los recortes y en la escasez de recursos, es algo que no depende de la voluntad de nadie, ni está en el ánimo del Rector Herrera Ruíz, calidades acreditadas sobradamente en los foros y colegios profesionales en que se desenvuelve.

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