Sabino Medina

DESDE LOS BALCONES

SE  EQUIVOCAN LOS CRÍTICOS Y TAMBIÉN LOS CONTRA CRÍTICOS DE AMLO

De todos los tamaños le han salido y sobrado los críticos y los contra críticos al Presidente Manuel López Obrador, por la medida, acertada desde todos los puntos de vista, de cerrar las válvulas de los ductos por donde se abastecía la distribución de los carburantes en el mercado nacional, toda vez que de hecho operaban bajo el control de quienes saquean el carburante y  dañan los ductos, una y otra vez, sin que nadie de nivel alguno les pusiera freno.

Estos críticos que abundan, no preguntan, ni cuestionan, simplemente afirman y lanzan consideraciones de toda  especie, atribuyéndole al Presidente Mexicano, AMLO, todo género de acusaciones y responsabilidades sin sentido, con ánimo de linchamiento político y de desgaste de su figura política e institucional por demás acreditada ante el país entero.

Dice uno de ellos, por ejemplo, si se delinque en las carreteras, la medida es cerrar las carreteras; tan campantemente lo dice y lo escribe en un diario nacional, como si previamente hubiera realizado un examen detenido y minucioso de la crisis que los huachicoleros desataron a lo largo de los años, y ésta fuera una actividad sacrosanta e intocada.

El Presidente Rooselvelt de EU, en marzo de 1933, en sus conversaciones de chimenea, así se llamaba lo que se comunicaba al país y al pueblo norteamericano, ordeno tres días feriados a toda la banca nacional de ese país; luego cerró los bancos cuyos problemas eran insolubles, a otros los ayudó y, además prohibió la exportación del oro.

Rooselvelt, parecidamente a lo que está haciendo AMLO, proporcionó ayuda a 300 mil jóvenes de aquel entonces y esta medida se hizo extensiva hasta abarcar a 2.5 millones de desempleados. El gran Presidente Norteamericano al que nos referimos, formuló todo un ´programa de medida como comprar las acciones de los bancos emproblemados, algo semejante a lo que AMLO está haciendo con el aeropuerto y los compromisos especulativos en que lo embarcaron los funcionarios del anterior gobierno.

¿En dónde está lo inusitado y lo absurdo de las medidas adoptadas por el Presidente Mexicano? No hay tal, ni siquiera en lo relacionado con el AICM, QUE TAN OBSTINADAMENTE LE PICAN POR AQUÍ Y POR ALLÁ, SIN REPARAR EN LA RESPONSABILIDAD EN QUE INCURRIERON QUIENES MONTARON ESTE TRAFIQUE ESPECULATIVO.

Pero como hay capital especulativo de por medio, le llueven críticas de todo nivel al Presidente Mexicano, AMLO.

Lo mismo se hace con la discutida guardia nacional, trayendo a colación una imaginaria soberanía de los Estados que vale y se justifica frente a la soberanía nacional y frente a la constitución general de la república, no frente a los particularismo estatales de cada uno de sus miembros, sino en armonía con el Poder Ejecutivo Federal, que es la autoridad que resume y acopia el mayor número de atribuciones.

Alguien ha expresado por ahí, que se les permita importar a troche y moche la cantidad de gasolina y otros carburantes que tengan a bien importar. La Ley Cerealera aprobado por Inglaterra a mediados del siglo XIX desató igual o peor controversia de parte de los feudales, casi todos ellos Irlandeses absentistas y altos dignatarios del poder legislativo de ese tiempo.

¿Quién tuvo razón en ese diferendo? La historia y la historia económica de Inglaterra que se convertiría y ya era la gran potencia mundial industrial y comercial de entonces.

¿En dónde está lo injustificado y lo inconveniente de impedir que sigan saqueando a la economía nacional y destruir la fuerza productiva de Pemex? Pero la cuestión es extensa de analizar y, por tanto, seguirán criticándose con lo primero que se les venga en gana de decir,  comprar, hacer y deshacer cada interés particular por su cuenta; como si la economía y la historia fueran asuntos que se le dan a cualesquiera garrapateador del lenguaje escrito y hablado. maledicencias y maledicentes, casi todos malquerientes sobran y no se miden al hablar y al escribir; pero fracasarán frente al buen juicio popular, así lo desprecien y lo subestimen de sobra. Alguien escribió por aquel tiempo, que se importan granos, no porque el pueblo tenga hambre, sino porque es negocio. A BUEN ENTENDEDOR…   

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